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Deporte Orientación: lo que hay que saber, parte I
Lorena Kleinmann - Experto Aventurarse

La vida siempre se va renovando, por lo que el deporte moderno no se ha quedado atrás. Aunque la primera competencia se haya realizado a fines del año 1890, el "Deporte Orientación" ha empezado a tomar forma en nuestra sociedad a partir de la década de 1940, en las escuelas suecas. Esta nueva modalidad deportiva se caracteriza por poner en marcha la inteligencia, intuición y decisión de todos sus participantes, para seleccionar y encontrar el mejor camino para llegar a la meta descubriendo la naturaleza y combinando el esfuerzo físico con el mental.

Todos podemos practicarlo, excepto los niños pequeños, debido a que se deben manejar un mapa, una brújula y una tarjeta de control para llegar a los puntos trazados por la competencia, lo que requiere una ardua tarea de equipo. La práctica de este deporte ayuda a consolidar los grupos humanos.

El alcance del objetivo constituye la base del desarrollo del pensamiento estratégico, tanto del equipo de competición como del grupo de amigos que busca pasar un día de campo agradable y sano. Hoy en día, el "Deporte Orientación" se encuentra respaldado por agrupaciones internacionales, que lo hacen llegar a todo el mundo con su práctica. Es una herramienta necesaria para cualquier actividad en contacto con la naturaleza y como base de otros deportes como el senderismo, el montañismo y la espeleología.

El sentido de aventura es parte esencial en las carreras de orientación, lo que atrae, sin dudas, a jóvenes y no tan jóvenes deseosos de retarse a sí mismos en un recorrido desconocido. El miedo infantil a perderse persiste, de alguna forma, toda la vida. Por eso, el aprendizaje de la orientación proporciona seguridad y autoconfianza.

Un deporte para todos

Tienen cabida tanto el competidor nato como el grupo de amigos y la familia que busca pasar un día de campo agradable y sano. Se trata de un deporte que, como vimos, requiere de esfuerzo físico, autocontrol y un conocimiento preciso del terreno, que en el alcance del objetivo constituyen las bases del desarrollo del pensamiento estratégico.

La Orientación es, además, una actividad formativa en todos sus ámbitos:

  • Ambito afectivo-social: facilita la progresiva autonomía de acción en el medio. Consolida actitudes de auto aceptación, interés, disfrute, respeto, solidaridad y cooperación.
  • Ambito físico: favorece el conocimiento y el desarrollo corporal desde el punto de vista anatómico y fisiológico, mejorando las cualidades físicas y facilitando la adquisición de hábitos de salud e higiene.
  • Ambito motriz: estimula el conocimiento y el dominio del propio cuerpo, desde el punto de vista cinestésico, espacial y temporal; mejora las habilidades motrices y sus capacidades neuropsicológicas, para resolver problemas significativos.

La orientación planteada como materia interdisciplinar comparte, necesariamente, conceptos y procedimientos con otras materias como geografía, historia, dibujo, matemáticas, ciencias naturales y educación física. La orientación extraída del contexto deportivo puede adaptarse y ser integrada perfectamente dentro del contexto educativo.

Un poco de historia

  • Nace a fin del siglo XIX en los países nórdicos, en actividades militares.
  • Primera competencia 7/10/1890.
  • 1942 Escuelas suecas.
  • 1949 Status olímpico de Esquí.
  • 1961 Federación Internacional de Orientación.
  • 1955 Campamentos en España.
  • 1962 Actividades al aire libre.
  • 1970 Primer campamento oficial de Fuerzas Armadas.
  • 1977 Recorridos a pie.
  • 1979 Primer club de Orientación en España.
  • 1985 Nivel Nacional e Internacional.
  • 1993 Agrupación Española de clubes de Orientación.

Elementos principales: el mapa

Los mapas más utilizados son los topográficos, que se realizan siguiendo reglas muy precisas, de forma que se pueda identificar todo punto característico en el terreno, determinar ángulos, calcular la distancia que separa a dos puntos, definir la altura y la pendiente del terreno.

Información Marginal: todos los mapas llevan consigo una serie de instrucciones, que se conocen con el nombre de "Información Marginal" o "Leyenda". Estas instrucciones son de gran utilidad, sobre todo para el principiante. Dan cuenta de los símbolos que figuran en el mapa, indican la escala, equidistancia, fecha de levantamiento del plano, declinación magnética local y otros datos relevantes.

La Simbología: Para identificar mejor las distintas características y elementos del terreno representado en el mapa, los símbolos topográficos suelen imprimirse en varios colores. Estos colores pueden tener algunas variaciones según los tipos de mapas, pero en un plano topográfico normal son los siguientes.

  • Marrón: todo lo referente al relieve (curvas de nivel, hoyos en el terreno, taludes, montículos, etc.).
  • Negro: detalles artificiales. En los planos de orientación también se representan con este color las piedras, cortados y escamaduras.
  • Azul: zonas de agua (lagos, ríos, pantanos, fuentes).
  • Verde: zonas de vegetación poblada. En los planos de orientación representa zonas de vegetación espesa; a mayor intensidad de verde, mayor espesura de la vegetación. Las zonas de bosque accesible en un plano de orientación van en color blanco.
  • Rojo: carreteras importantes y zonas urbanas. En los planos de orientación, este color está reservado a marcar las zonas prohibidas.

En general, la simbología no presenta ningún problema en cuanto a su interpretación. Pero, dado que puede cambiar según el tipo de plano que se utilice, es recomendable consultarla siempre. El mapa de orientación es básicamente topográfico, pero se caracteriza por incluir pequeños detalles que existen en el terreno. Al orientador, cualquier elemento reconocible en el terreno puede ayudarle, si esto se refleja en el plano. Esta es, sin dudas, la principal característica de un plano de orientación y lo que lo diferencia de un plano topográfico.

Las características de un plano de orientación son:

  • Gran cantidad de detalles, la mayoría dedicados a las referencias más pequeñas. Se intenta reflejar todo lo que haya en el terreno.
  • Ausencia de nombres de poblaciones, lugares destacados, información turística, pues esta información no es concomitante con el Deporte Orientación.
  • Clasificación de la información que brinda el mapa, en función del tamaño, lo que está reflejado en dicho mapa.
  • Amplia información de la densidad de la vegetación.
  • Especialización de los símbolos, atendiendo a normas internacionales.
  • Escala adecuada para mostrar todo en una forma legible. Normalmente, se utilizan las escalas 1:15.000 y 1:10.000.
  • Actualización continua del plano, para adecuarlo con el terreno.
  • Líneas que cruzan de abajo hacia arriba, que representan la alineación Norte-Sur magnético en una determinada zona.

Curvas de Nivel: el sistema adoptado por la inmensa mayoría de las representaciones cartográficas para representar el relieve, es el de curvas de nivel. Este sistema consiste en la proyección de unos cortes horizontales del terreno en una serie de planos, paralelos entre sí, a la misma distancia unos de otros. Estos planos imaginarios, al cortar el terreno, determinan una línea, la del perímetro de su base, que es la que trasladada al plano de proyección se llama "curva de nivel". Equidistancia, a su vez, es la distancia vertical entre los diversos planos con que se corta imaginariamente el terreno. Esta distancia es constante, es decir, siempre la misma para cada plano. Gracias a la distancia se puede deducir que:

  • Cuando las curvas de nivel se juntan, el terreno tiene una mayor pendiente, está más inclinado.
  • Cuando las curvas de nivel se separan, el terreno tiene menor pendiente, está menos inclinado.
  • Entre dos curvas de nivel sólo puede haber una auxiliar.

La Escala: todos los mapas llevan una escala que refleja la relación entre el tamaño del terreno y el tamaño del mapa. Por lo tanto, podemos decir que escala es la relación constante entre las distancias medidas en el plano y las correspondientes en el terreno. Se distinguen dos tipos de escalas: gráfica y numérica. La escala numérica, expresada por fracción. Para mayor comodidad, su numerador es la unidad y el denominador el número que expresa cuántas veces mayor es el terreno que el plano considerado. Ej.: 1:15.000. Quiere decir que 1 cm. equivale a 150 metros en el terreno. La escala gráfica es la representación geométrica de una escala numérica.

Elementos principales: la Brújula

Podemos decir que orientarse es saber dónde estamos, ser capaces de identificar el terreno que nos rodea y elegir el mejor camino para llegar al sitio elegido. Para ello, nos podemos servir de los mapas que ya hemos visto y de un importante elemento complementario: la brújula. Basándose en las propiedades magnéticas de la tierra, la brújula es un instrumento muy sencillo. Consiste en una aguja imantada, en la que uno de sus extremos señala siempre el norte magnético.

Se fabrican muchos modelos de brújulas, pero el que más se utiliza en orientación es el que tiene la base transparente, escalímetro o regla lateral y limbo móvil.

Los tres elementos más importantes y más empleados en la brújula son:

  • La flecha de dirección: que junto con las líneas auxiliares de dirección y los bordes laterales de la plataforma base, son los elementos empleados para la toma de rumbos de un punto a otro.
  • La flecha norte: está dibujada en la parte inferior del limbo y tiene paralela a ella varias líneas auxiliares, usadas como la flecha norte para hacerlas coincidir con los meridianos del mapa en la toma de rumbos.
  • La aguja magnética: montada libremente en el limbo, está inmersa en un fluido que le permite deslizarse lentamente y amortiguar las oscilaciones de la aguja. La parte coloreada en rojo siempre nos indicará el Norte, a no ser que se use la brújula cerca de objetos metálicos, radios, walkmans, líneas eléctricas, masas de mineral ferroso bajo la tierra, etc.

El orientador puede emplear la brújula para muchos fines, pero son básicamente éstos los usos que más se le dan:
1- Determinar un rumbo.
2- Correr manteniendo un rumbo.
3- Orientar el mapa.

1- Elegimos una ruta, por ejemplo, de la salida de la prueba al control N°1. Colocamos uno de los cantos largos de la brújula o una línea de dirección uniendo los dos puntos (desde donde nos encontramos hasta donde queremos ir). A esto se lo llama: rumbo. Con la base de la brújula firmemente apoyada, giramos el limbo hasta que las líneas Norte-Sur de su interior sean paralelas a los meridianos Norte-Sur del mapa. Importante: la flecha norte del limbo debe estar dirigida al norte del mapa (si las llevásemos al sur, la dirección sería la contraria). Se levanta la brújula del mapa y se la mantiene en la mano, nivelada horizontalmente. Giramos sobre nosotros mismos hasta que el norte de la aguja coincida con la flecha norte del limbo. La dirección a seguir nos vendrá dada por la flecha de dirección.

2- Una vez hallado el rumbo donde se encuentra el punto hacia donde queremos dirigirnos se emplea la brújula de la siguiente forma:

  • La mantenemos nivelada horizontalmente en nuestra mano y apuntando a la dirección que tenemos que seguir, el rumbo, nos aseguraremos que la aguja magnética coincide con la flecha norte y ambas señalan el norte con relación al mapa.
  • A continuación, una vez observado en la brújula dónde señala la flecha de dirección levantaremos la vista y trataremos de localizar un objeto destacable en el terreno (árbol, piedra o detalle fácilmente reconocible) tan lejos como sea posible.
  • Para aproximarse hasta el objeto, se tratará de elegir la ruta más sencilla y evitar obstáculos que puedan desviar la atención del orientador puesta en el objeto.
  • Una vez llegado hasta el objeto o elemento del terreno, repetiremos la operación hasta alcanzar el punto deseado.

3- Este proceso consiste en colocar el mapa de tal manera que, desde el lugar donde estamos situados, los detalles del mapa estén alineados con los del terreno. Esto se realiza con la brújula del siguiente modo:

  • Colocamos la brújula sobre el mapa, frente a nosotros, con la aguja magnética próxima a un meridiano del mapa.
  • A continuación giramos la brújula y el mapa juntos hasta que la aguja se encuentre paralela con los meridianos y el norte de la aguja esté dirigido hacia el norte del mapa.
  • Levantamos la brújula sin mover el mapa de la posición en que estaba; ahora el mapa está orientado.

Un orientador debe mantener siempre su mapa orientado con el terreno. Esto le ayudará a identificar en cualquier momento el lugar donde se encuentra y tomar todas las decisiones exactamente y con mucha mayor rapidez.

En la segunda parte de este artículo continuaremos con las técnicas básicas del Deporte Orientación y su reglamento.

 

Nota:

Fotos: http://labaliza.iespana.es




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