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Travesía en bici a Cerro de los Linderos

Diego Villafañe -
Experto Aventurarse

El circuito se encuentra en la zona central de la Sierra de Comechingones, cordón montañoso central de la provincia argentina de Córdoba. En ese lugar se encuentran las máximas elevaciones de dicho sistema montañoso. Los cerros Champaquí, Lindero, Negro otros, superan los 2.700 metros sobre el nivel del mar. El recorrido original, básicamente consiste en ascender en el vehículo de apoyo, por el estrecho camino de tierra, hasta la Bifurcación, ubicada en la divisoria de aguas de la Sierra de Comechingones, a 2.700 metros de altura. Desde allí arranca el pedaleo rumbo a Linderos y Champaquí, en total, unos 20 kilómetros ida y vuelta. Luego, llega el momento del descenso final de 35 kilómetros hasta Yacanto de Calamuchita.

Trece ciclistas tomaron parte en este alucinante recorrido: José, Tito, Ricardo, Diego V. Gabriel, Daniel, Nicolás, Ana, Luis, Christian, Walter, más Iván (coordinador) y un servidor (guía). Las condiciones meteorológicas fueron el gran condimento de la travesía, con veinte centímetros de nieve sobre la pista. ¡Sin palabras! Además, lo otro que se puede destacar es que todos los participantes pusieron la garra necesaria para afrontar semejantes condiciones.

La baja temperatura (bajo cero) nos jugó alguna mala pasada en lo que a mecánica se refiere. Frenos, cambios y pedales automáticos, no funcionaban adecuadamente, Lo mismo puede decirse de las suspensiones. Sólo José pudo frenar bien con sus disc "brakes". Hubo, también, varias roturas de cadena y de frenos.

Ascenso y sorpresas

A las 08:25 del día indicado partimos de la ciudad de Córdoba, con un fuerte viento sur, lo que provocó un descenso brusco de la sensación térmica. ¿Será por ello que se arrugaron varios ciclistas? ¿Dónde quedó el espíritu de aventura? A los pocos minutos comenzó una llovizna y la preocupación inundó nuestros rostros. Al tomar el desvío hacia Yacanto de Calamuchita, la térmica era de 4°C. y la cargosa lluvia no nos quería dejar. Pero, ¡estábamos jugados!

Entonces, para nuestro asombro llegando a Yacanto todo se vistió de blanco. ¡Estaba nevando! Y en buena forma. Tal acontecimiento nos devolvió el ánimo instantáneamente. Conjeturamos, entonces, que si 1.100 metros de altura nevaba... ¡lo que será cuando comenzáramos al ascenso al Linderos!

Tomamos algunas fotos, cargamos víveres y continuamos, siempre en el móvil de apoyo y transporte, por el ascendente, sinuoso y estrecho ripio, hacia la Bifurcación. Al pasar por la zona de pinares, el paisaje era realmente de película. Todo el bosque estaba cubierto de una espesa capa blanca. El camino se presenta transitable, aunque con precaución, y aún la nieve no cubre el ripio. La nevada caía cada vez con más ganas.

Cuando arribamos al primer puesto (Los Corrales - 1650 metros de altura), la nieve se acumuló sobre le camino, lo que dificultó la tracción del móvil. Había real peligro de derrape. Sabíamos que si nos íbamos al precipicio no contaríamos el cuento. Entonces, decidimos detenernos y comenzar el pedaleo antes de lo pensado. Seguía nevando copiosamente. Había viento y la térmica era de 0°C. Llegaba el momento de ver la valentía de cada uno y el verdadero espíritu aventurero.

Salvo Ana, el resto de los bikers asumimos el reto y nos largamos al ruedo. Bajamos rápido, cargamos y partimos en ascenso para entrar en calor. El increíble entorno nos hizo olvidar por momentos el viento y el frío. En lento ascenso, nos encontramos más o menos compensados con la temperatura. Estábamos fascinados. Pensábamos en aquellos que no viajaron y nos lamentábamos por su suerte.

Descenso obligado

Luego de unos kilómetros, la nieve acumulada sobre la pista se hizo cada vez más alta y densa. Era indescriptible la sensación de transitar "cortando" el manto blanco, que en algunos sectores llegaba a los veinte centímetros. En general, los participantes anticiparon el frío y acudieron muy bien equipados. Salvo Nicolás y Luis que se quedaron cortos, por debieron comenzar casi inmediatamente el descenso.

A todo esto la térmica estaba ya en -1°C. A causa de ello, los frenos no funcionaban como debían, los cambios tampoco, los pedales automáticos no trababan (por congelaciones sobre el mecanismo), la trasmisión "crujía" y los pies se enfriaban peligrosamente.

Al pasar el segundo puesto (Tres Arboles, a 2.340 metros), la temperatura estaba en -2°C. y el colchón de nieve era imponente. Tito, José, Daniel, Diego V., Christian y Walter, acompañados por Iván, continuaron con la trepada, mientras que, algo preocupado por mi inservible freno trasero, comencé el descenso, junto a Ricardo.

Debimos detenernos en varias oportunidades para realizar ajustes en nuestros componentes. A la vez, estábamos enloquecidos con el descenso por nieve, pues era una sensación única. Al grupo de punta (que continuó el ascenso), le faltó muy poco, para llegar a la Bifurcación (divisoria de aguas a 2700 metros). El frío y el viento fueron determinantes para que no llegaran, pues azotaban implacablemente.

Ya en la bajada, en la zona del bosque de coníferas, la nieve seguía precipitando, pero ya no se acumulaba en el camino. Eso convirtió al camino en un espeso, pegajoso y resbaladizo lodazal, que se introducía en lo más íntimo de nuestras máquinas. Esas son las condiciones que producen un desgaste prematuro de la bike y sus componentes. ¡Ni hablar de nuestros físicos! En tales situaciones, duele el viento que pega en los rostros y molesta el barro, pues se introduce por todos lados. En este caso, hasta masticamos tierra.

La llegada

Finalmente, en el poblado de Yacanto, y al arribar el móvil de apoyo, nos colocamos ropas secas e ingerimos un delicioso chocolate caliente para recuperar fuerzas. Alejandro, nuestro chofer titular, nos contó que tuvo muchos problemas con el barro. Sufrió, incluso, un peligroso despiste, al cruzarse con otro vehículo (el único que andaba), y de milagro no rompió nada vital. Sólo tuvo un ponchazo en la dual trasera, que fue rápidamente reparado.

Luego de algunos minutos, arribaron los últimos y "congelados" ciclistas. Cargamos las bikes, pusimos la calefacción al tope y, sin mucho preámbulo, emprendimos el retorno, antes de lo previsto a causa de las condiciones climáticas. La baja temperatura no nos permitió estar demasiado tiempo expuestos, pero regresamos más que contentos y satisfechos por la extraordinaria aventura vivida.

 





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