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Cruce de la Sierra de Comechingones, Argentina
Segunda parte

Diego Villafañe -
Experto Aventurarse

Habíamos partido temprano al trekking hacia la Cascada del Tigre. Luego de un importante esfuerzo, y al llegar al río, percibí que la cascada no se encontraba en el lugar donde había estimado. ¡Se me ha perdido la cascada! (Ver: Cruce de la Sierra de Comechingones. Primera parte). Remonté el río unos 500 metros y no encontraba la ruta. La única opción consistía en ir río abajo. Los ánimos de los excursionistas comenzaban a caldearse. La situación me recordaba a las historias del primer viaje del navegante genovés Cristóforo Colombo (Colón, para los españoles) a las Indias. Como todos saben, luego de días y días de navegación no encontraban nada y los marinos comenzaron a amotinarse. Desde ya que en este caso la no se llegó a tanto. ¡Pero no puede ser! Es demasiado grande la cascada como para perderse.

¡Agua, agua!

Y, efectivamente, detrás de un recodo próximo apareció la imponente Cascada del Tigre en todo su esplendor, con su altura de aproximadamente 25-30 metros y una olla de ensueño que nos invitaba a zambullirnos. No pudimos resistir la tentación a su profunda y transparente agua, que a pesar de la alta temperatura ambiente, estaba bastante fresca.

Luego de algunos minutos de relax y contemplación, emprendimos el retorno. Llegamos a Pueblo Escondido a las 11:45, donde nos esperaban unos sabrosos tallarines caseros. Cien por ciento de hidratos de carbono, justo lo que necesitábamos para afrontar la pedaleada final hacia Lutti, a 35 kilómetros.

Mientras tanto, Franco, el integrante europeo de la excursión, quien no participó de la caminata, pidió autorización para comenzar el pedaleo con anticipación. Conociendo su prudencia y considerando conocía ese tramo del circuito pues lo realizó en nuestro anterior viaje, fue autorizado y partió con algo más de una hora de anticipación. Eso le permitió recorrer cerca de 50 kilómetros, siendo el que mayor kilometraje realizó sobre la bicicleta.

El camino final

Con el resto, como postre, terminamos de asegurar nuestro equipaje y nos despedimos. Lo primero fue un tramo de mucha caminata, debido a lo empinado y erosionado de la huella de acceso. Promediando el ascenso Gustavo R., advirtió que ha olvidado su casco en Pueblo Escondido. Por fortuna, inmediatamente llamé por radio a Iván, quien apenas había realizado unos pocos metros y no tuvo problemas en regresar a buscar el material. ¡Nos salvamos!

Al rato pasamos junto al balcón de la quebrada y realizamos la irregular bajada al arroyo. Esta fue comprada por Tito mediante una contorsionada caída.

Al llegar al cruce nos reagrupamos para continuar con uno de las etapas más veloces y divertidas. Todo fue descenso, muy veloz, con abundantes piedras y rocas de punta que había que tratar de esquivar o saltar. Nuestra adrenalina otra vez estaba a tope. Todo esto hizo que se superen los límites técnicos de varios ciclistas con los consiguientes llantazos y ruedas descentradas.

Al superar esa etapa de descenso sólo continuaban sin percances y manteniendo un ritmo muy regular Ricardo y Daniel. Al llegar al extenso pinar, pasando Rodeo de las Yeguas, me reagrupé con el primer grupo, mientras en el segundo, Iván iba recogiendo algunos "cadáveres".

La llegada

Finalmente y luego de algunos duros ascensos llegamos al cruce a Lutti, punto de encuentro con el vehículo de apoyo. Habíamos llegado unos 30 minutos antes de lo acordado. Aprovechamos para elongar y esperar al resto.

Gabriel y Tony se habían adelantado algunos minutos y descendieron a Lutti, a 3 kilómetros. Por suerte para nosotros, pasó por el lugar la única camioneta que se vio en toda la tarde, y tomó el desvío hacia Lutti, ¡bingo! La detuve y le pedí que les informe a los dos ciclistas que regresen al cruce. Llegaron 20 minutos más tarde.

A todo esto, Franco estaba perdido en acción. Se lo podía haber comido un puma o haberse desbarrancado en un risco. Podía haberlo raptado alguna pobladora nativa comechingona (dicen que son muy lujuriosas e insaciables) o pudo continuar hasta el siguiente caserío, alternativa más viable y en la que tenía depositadas todas mis esperanzas. Es a raíz de esta clase de circunstancias que provocan incertidumbre, que normalmente no se autoriza a nadie a circular solo.

Nos pusimos muy contentos con el arribo del móvil de asistencia que nos informó que nuestro desaparecido compañero "se encuentra unos 25 kilómetros más adelante, esperándolos".

Cargamos rápido las bikes y comenzamos el retorno. Después de Recoger a Franco, buscamos sin suerte algún "boliche" tipo almacén para reaprovisionarnos. ¡Había hambre! Tendíamos que llegar hasta Piedras Moras para poder recuperar fuerzas.

Arribamos a la ciudad de Córdoba aproximadamente a las 22:00, donde se produjo la despedida y la desconcentración.

 

FICHA TECNICA

Distancia total recorrida: 49,70 kilómetros + 3 horas de trekking.
Promedio de velocidad: 11.80 km/h.
Velocidad máxima: 54.40 km/h.
Tiempo neto de pedaleo: 4:44:22 horas.
Cota más alta: 2.290 metros (divisoria de aguas Sierra de Comechingones).
Cota más baja: 1050 metros. Cruce a Lutti.
Desnivel acumulado: 1410 metros.
Temperatura mínima: 20° C.
Temperatura máxima: 32° C.

 





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