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Mountain bike en las Sierras Grandes de Córdoba: Villa Alpina - San Miguel

Diego Villafañe - Experto Aventurarse

Aproximadamente a las 9 y media de la mañana de un espléndido sábado, quince ciclistas subimos al vehículo de apoyo y partimos desde nuestra base de la ciudad de Córdoba. El cielo estaba despejado y la temperatura era ideal: 18 grados °C.

Con buen promedio pasamos por Alta Gracia, donde compramos el carbón para la "choripaneada" que realizaríamos al finalizar la travesía. Luego tomamos el camino de tierra rumbo Villa Alpina. Unos siete kilómetros antes de llegar, nos detuvimos, bajamos las bikes y comenzamos el pedaleo en esta forestal región. Empezamos la actividad a ritmo regular, para calentar bien nuestro cuerpo. Disfrutamos de cielo totalmente despejado, temperatura de 24 grados y viento suave a moderado del noreste. Observamos algo de bruma en el ambiente, producida a causa de lo seco que se encuentra todo, ¡¡¡necesitamos lluvias urgente!!!

Pocos kilómetros antes de llegar a Villa Alpina, los ciclistas más entrenados (Miguel, Rubén y Jorge), apuraron el ritmo, y produjeron una dispersión más o menos marcada. Finalmente llegamos a la aldea, donde nos reagrupamos. Es en este lugar donde comienzan los senderos más renombrados y utilizados por los amantes del trekking para ascender hasta el cerro Champaquí, el más alto de Córdoba; por eso, esta aldea es conocida como el portal de las Sierras Grandes.

Luego de algunos minutos de descanso en este bello paraje, regresamos un par de kilómetros y continuamos por la espectacular y descendente huella que se dirige hasta las cabañas Maylén, insertas en un amplio predio forestal (bosques de coníferas), en donde se salpican las estupendas cabañas de piedra y madera. Nos detuvimos algunos minutos para conocer el complejo y enseguida proseguimos con el espectacular descenso hasta el río San Miguel, que traía poco caudal de agua. Aquí también se veía la sequía.

El grupo avanzaba bastante compacto; ya todos los participantes habían entrado en calor. Pocos metros más allá nos detuvimos a reparar un reventón y proseguimos la marcha. Íbamos siempre rodeados por los coloridos y densos bosques que le otorgan a esta región su particular aspecto. El entorno es tan diferente a otras regiones que todo nos deslumbraba. Sin duda esta es una de las mejores zonas para recorrer con nuestras bicicletas de montaña. El lugar tiene todo lo que un biker espera y exige: huellas, senderos, bosques, montañas, arroyos, quebradas y valles.

Intercalando ascensos y descensos, cruzamos varios arroyos con poco agua y algunas tranqueras. Más adelante llegamos al bosque de Rodeo de las Mulas, decidimos no realizar el recorrido opcional hasta la parte alta del río Tabaquillos, ya que estábamos algo jugados con el tiempo y nos esperaba el asador. Emprendimos por lo tanto la infernal, larga bajada hasta San Miguel de los Ríos.

Disfrutando a tope del descenso llegamos hasta la pintoresca San Miguel. Al llegar al vado nos encontramos con una desagradable sorpresa: ¡no estabael móvil de apoyo! Tratamos de comunicarnos vía celular, pero no había señal. Lamentablemente tuvimos que continuar pedaleando hasta el puente, que estaba ubicado a ocho largos kilómetros de allí (cuatro de ellos, de intensa trepada). A pesar del cansancio de algunos pedalistas, todos decidieron continuar y no esperar la llegada del móvil. El deseo popular era "¡¡¡ojalá que no se pase el material en la parrilla!!!".

Luego de realizar con esfuerzo la trepada, pero reconfortados por la espectacular panorámica, liquidamos los últimos cuatro kilómetros en veloz bajada, muy divertida y por momentos peligrosa, por sus piedras sueltas y curvas muy cerradas.

Finalmente llegamos al puente, donde nos encontramos con el móvil de asistencia, que había interpretado mal las indicaciones. De todas maneras, la parrilla estaba preparada y la carne casi lista, en este bello y tranquilo paraje junto al río Tabaquillos.

Cuando todos los ciclistas arribaron, aprovechamos para distendernos, refrescarnos, elongar (poco) y por supuesto disfrutar de la "choripaneada" junto al río. Bien satisfechos por la intensa jornada y luego de algunos minutos de relax y charla, cargamos las bicicletas y emprendimos el retorno. Había sido un buen sábado.

 

 



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