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Expedición Cordillera Darwin 2001,
parte II
Luis
Turi-
Experto Aventurarse
Carolina
Etchegoyen
- Aventurera
En
la primera parte de esta nota,
revivimos lo que fue esta expedición a la Cordillera
Darwin 2001, y narramos para ello el recorrido diario
y los aspectos más salientes de cada día.
En esta segunda parte haremos hincapié en los
aspectos más técnicos, en la logística
del viaje, en las características geográficas
y ecológicas del lugar y, por supuesto, en las
necesarias conclusiones de tan relevante exploración
de esa parte del planeta.
En
cuanto al transporte, y debido a las características
del sector, el medio que mejor se adecua a las necesidades
de la expedición es un barco de pequeño
porte y calado. Se utilizó un velero, Le Sourire,
de bandera francesa. Es un velero construido en Francia
en 1988 y renovado en el año 2000. Posee casco
de aluminio y orza móvil, lo que le permite llegar
a lugares de poca profundidad. Cuenta con dos motores
fuertes, que le garantizan llegar con toda seguridad
a los fondeos protegidos y maniobrar tranquilo en el
interior de los angostos canales, donde generalmente
el viento complica las maniobras.
Consideraciones
sobre época invernal en la Cordillera Darwin
Desde
que tuvimos la posibilidad de observar las montañas
de la Cordillera Darwin por primera vez y conocer la
Tierra del Fuego, hemos comprobado lo acertado de las
versiones que hablan de lo inhóspito de la región
y lo duro de su clima. Desde entonces, miramos y estudiamos
la evolución del tiempo a lo largo del año,
y en cinco años siempre nos tocó observar
que en invierno los días suelen ser más
estables que en verano.
En
el año 2000 planificamos pasar allí todo
el mes de junio. Y fue un acierto, ya que de
los aproximadamente 30 días que pasamos en la
zona, unos veinte fueron de frío intenso y sol
desde la mañana a la noche. Las temperaturas
llegaron a los -20C durante algunas noches. Incluso,
la bahía Yendegaia llegó a congelarse
completamente.
Los
días son muy cortos en esta época, ya
que sólo hay luz a partir de las 9:00 y a partir
de las 17:00 la oscuridad se vuelve total. El inconveniente
que plantea una jornada muy corta se ve ampliamente
compensado por los efectos del frío sobre el
terreno, ya que los ríos, lagunas y turbales
se hallan totalmente congelados, lo cual facilita mucho
la marcha por tierra, aunque complica la navegación.
La
nieve se encuentra dura, haciendo más sólidos
los puentes de hielo sobre las grietas de los glaciares
y posibilita un rápido avance sin tener que abrir
huella. Como contrapartida a todas estas ventajas, debemos
ser muy cuidadosos con los accidentes y el manejo de
los tiempos, teniendo en cuenta que el riesgo de congelaciones
o hipotermia por pasar una noche al raso o realizar
un vivac improvisado es muy alto.
Para
la navegación, el invierno plantea un problema
que a veces no tiene solución: a veces el fondo
de los fiordos, donde predomina el agua dulce, suele
encontrarse congelado, bloqueando el acceso a algunos
sitios, como sucedió en Bahía Pía.
En esa oportunidad el clima no nos favoreció
especialmente, ya que de los 15 días de la expedición
tan solo tres fueron realmente buenos. La constante
del viaje fue el viento del sudoeste y la nieve. El
viento nos obligó a pasar varios días
al fondeo, esperando que calmara, y la nieve precipitó
en esos días sobre la Tierra del Fuego más
que en todo el resto del invierno.
Comunicaciones
y equipos
Las
comunicaciones son un ítem de importancia en
toda expedición, ya que -si bien no hay que contar
con ello- pueden significar la salvación en muchas
oportunidades. En esta ocasión se utilizó
el equipo de VHF banda marina del barco, para informar
a los puestos de control de la navegación sobre
los avances de la misma, y para las exploraciones se
usaron equipos portátiles de 5 watts de potencia
como nexo con el barco.
Debido
a que la expedición fue principalmente náutica,
separamos el detalle de los equipos utilizados en tres
ítems: por un lado, el barco con todo su equipamiento,
que nos trasladó durante el viaje, en segundo
término, el equipo que se usó para realizar
la exploración del interior de las caletas y
determinar su aptitud para el fondeo de barcos de pequeño
calado (el bote neumático y el equipo portátil),
y finalmente, un reducido equipo de montaña,
que se usó para realizar un par de cortas exploraciones
tierra adentro, con el objetivo de determinar la viabilidad
de realizar aproximaciones desde esos puntos a algunas
montañas desde las caletas.
El
Barco. Características técnico constructivas:
-
Tipo:
Cúter con quilla retráctil. Casco de
aluminio Strongall. Astillero: Meta Francia. Arquitecto:
Michel Joubert. Construido en 1987, registrado en
Francia.
-
Dimensiones:
Eslora: 19,60 Mts. Manga: 5,10 Mts. Calado: 3,4 Mts.
Orza baja. 1,4 Mts horra alta. Desplazamiento: 30
toneladas.
-
Interior:
Cabinas para 8 a 10 personas. Dos baños con
ducha y pileta. Agua fría y caliente presurizada.
Calefacción central.
-
Equipamiento:
Mástil: Maréchal Francia. Velas: Mayor,
68 M2; Genoa, 85 M2; Trinquetilla, 30 M2. Dos motores
95 HP IVECO. Generador diesel Westerbeck 7,5 KVA.
Electricidad: 12 V y 220V. Tanques: Diesel, 3200 lts.;
Agua, 2000 lts. Equipo de seguridad completo, incluyendo
dos balsas de salvavidas para 8 personas.
-
Le
Sourire en el Seno Pía. Navegación -
Comunicaciones: Radar Koden 32 millas, Fax meteo,
GPS, Echosonda. Piloto automático. Radio VHF
(fijo y portátil) y Radio HF. Comunicación
satélite Inmarsat Standard C.
-
Botes
neumáticos: Dos zodiacos 3,60 Mts. Motor
fuera bordo Suzuki 8 CV. Motor fuera bordo Mariner
15CV.
El
bote neumático. Para realizar la exploración
de las pequeñas bahías de posible fondeo
y/o desembarco, se utilizó el bote neumático
del barco. Lo tripulaban dos personas, que iban equipadas
con todos los elementos de seguridad, radio VHF y sonda
de mano. Las salidas de exploración eran muy
cortas. Mientras se realizaban, el barco permanecía
a la espera en el canal.
Equipo
de montaña. En dos oportunidades se realizaron
exploraciones en los glaciares. Una vez en Bahía
Tres Brazos (isla Gordon) y otra en el Estero Fouque
(isla Hoste). Cuando se producía el desembarco
de algún expedicionario, siempre se depositaba
en la playa -en el punto de desembarco- un barril estanco
conteniendo equipo y víveres que permitieran
a los expedicionarios sobrevivir ante la posibilidad
de que, por algún contratiempo, el barco no pudiera
arribar en tiempo y forma a recuperar a los exploradores.
El equipo de los exploradores era mínimo, adaptado
a la época invernal, y pensado para que les permita
moverse con seguridad y rapidez sobre el terreno a explorar.
Equipamientos
de montaña. Equipo barril. Equipo explorador.
Barril de 60 litros estanco. Tienda de alta montaña.
Cocina MSR Multifuel. Combustible para siete días.
Alimentos para siete días. Equipo para cocinar.
Bolsas de dormir. Aislantes. Ropa seca de recambio.
Radio VHF con baterías de repuesto. Esquís
de travesía, con piel de foca. Pala de nieve.
Ropa interior sintética. Campera de abrigo. Cubre
pantalón y campera Gore Tex. Polainas, guantes
y cubre guantes. Botas dobles plásticas. Medias
de recambio. Termo. Bolsa de vivac. Mochila. Radio VHF
y GPS. Cámara fotográfica.
La vegetación
de la zona
La
vegetación reúne básicamente las
mismas particularidades que en el resto de la Tierra
del Fuego. El bosque está compuesto principalmente
por Cohiues de Magallanes (Nothofagus betuloides). La
presencia de Lengas (Nothofagus pumilio) y Ñires
(Nothofagus antarctica) es menor. Se encuentra también
una considerable muestra de Notros (Embothrium coccineum)
y Canelos (Drimys winterii). Algo llamativo es que a
medida que nos desplazamos hacia el oeste, se comienza
a observar que la línea de límite de vegetación
baja en altura, hasta llegar a los 50 metros sobre el
nivel del mar.
Hay una importante presencia
de turba en el fondo de los valles y las rocas están
cubiertas de abundante agua y gruesas capas de musgos.
Es muy abundante en los sectores aledaños a la
costa las matas de Calafate, Michay, Murtilla y Chaura.
Casi no se encuentran rastros de presencia humana en
la zona, a excepción de algunos botes de pescadores,
bollas de trampas de centolla o elementos de fondeo
en bahías protegidas.
Las
Aves
Debido
a que nos encontramos en plena época invernal,
cuando el frío es más intenso en la Tierra
del Fuego, están ausentes todas las especies
migratorias, que sólo llegan a la zona en verano
para anidar. Aquí, un listado de los avistajes
realizados durante la expedición, con sus respectivos
nombres científicos y, en algunos casos, detalles
del número de ejemplares.
-
Comesebo
patagónico -Phrygilus patagonicus-. Muchos.
-
Remolinera
araucana -Cinclodes patagonicus-. Muchas.
-
Chimango
-Milvago chimango-. Muchos.
-
Carancho
-Polyborus plancus- Muchos.
-
Cóndor
-Vultur grypus-.
-
Tordo
patagónico -Curaeus curaeus-.
-
Martín
pescador grande -Ceryle torquata-.
-
Cauquen
costero (caranca) -Chloephaga hybrida- Muchos.
-
Pato
vapor (quetro austral) -Tachyeres pteneres- Algunos.
-
Cormorán
cuello negro -Phalacrocórax magellanicus-
Muchos.
-
Ostrero
austral -Haematopus leucopodus-.
-
Gaviota
cocinera -Larus dominicanus- Muchas.
-
Gaviota
gris -Leucophaeus scoresbii-. Algunas.
Los
animales
Entre
las especies de tierra avistadas podemos señalar,
entre otras, al Zorro colorado fueguino -Pseudalopex
culpaeus lycoide- al Guanaco -Lama guanicoe-. Pudimos
observar los guanacos en la playa, en el sector de la
boca de bahía Yendegaia, el este de Punta Yámana.
Los animales se encontraban pastando y alejados unos
de otros.
Durante
nuestro viaje en la zona, tuvimos oportunidad de avistar
algunos ejemplares de la fauna que vive bajo el agua.
Además, tomando contacto con pescadores de la
zona, que se encuentran trabajando en la captura de
la centolla, pudimos comprarles centollas y pulpos.
Entre las especies avistadas se cuentan el Lobo marino,
en gran número. Además, y en forma abundante,
centollas, pulpos y delfines.
Había,
sí, una notable ausencia de peces. Se arrojó
una pequeña red en dos oportunidades. No hubo
suerte con la pesca, aun en lugares donde habitualmente
salen peces de buen porte en verano. Quizá esto
se deba a la baja temperatura del agua invernal.
Conclusiones
En
el desarrollo de la expedición exploramos varios
sectores de la cordillera Darwin y la isla Hoste que
no conocíamos, y de los cuales existe muy poca
información. Son, de hecho, áreas donde
ha estado muy poca gente, y a veces nadie. El sector
del Glaciar Roncagli es el que más nos impactó,
debido a que es el sitio desde donde se puede acceder
al corazón de la Cordillera Darwin. El enigma
de los nombres y ubicación de los cerros del
sector más alto de la cordillera está
aún sin resolver. Quizá sea objeto de
otro de nuestros viajes de escalada y exploración
a la zona.
Por
otro lado, la isla Hoste nos ha sorprendido con la magnitud
de su glaciación. Es una zona de especial atracción,
por la belleza de sus montañas y la virginidad
de sus cumbres.
Este
informe es elaborado como una contribución a
la comunidad. Esperamos que sea de utilidad a otros
exploradores, escaladores y navegantes, y a las autoridades
que trabajan por la seguridad y la conservación
en estos lugares.
A
los navegantes les pedimos que sepan disculpar si en
ocasiones no usamos la más marinera de las terminologías.
La realidad es que somos gente de montaña y el
mar es un terreno en el que recién estamos incursionando.
Bibliografía
con referencias de utilidad sobre el área
-
Cuadernos
Patagónicos Techint nº6 - "Montañas
Conquistadas desde el Mar".
-
Fotos
Aéreas USAF 1947, de la Región, en el
Instituto de La Patagonia.
-
Mapa
de la Tierra del Fuego del Prof. Louis Lliboutry -
CNRS - Francia.
-
Cartas
Náuticas del Instituto Hidrográfico
de la Armada de Chile.
-
Reporte
de la Expedición de 1991, de la TVE.
-
Reporte
de la Expedición de 1990, de Douglas Krausse
y David Scheer.
-
Reporte
de la Expedición Neocelandesa, de 1970.
-
Libro
"Land of tempest", de Eric Shipton.
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Carreras
de Aventura por país
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