Trekking y Montañismo en los alrededores de Ushuaia,
parte II
Luis
Turi-
Experto Aventurarse
En
la primera parte de esta nota,
vimos algunas de las características geográficas,
climáticas y geológicas de Ushuaia y la
Tierra del Fuego, que las tornan un lugar particular,
dentro de la Argentina, para la práctica de las
actividades de aventura como el trekking y la escalada,
en sus varias formas. También sugerí algunos
del los principales circuitos para el trekking, su ubicación,
posibilidades de acceso y otros datos, mayormente prácticos,
para el interesado en la actividad. Del mismo modo,
hice otro tanto con la escalada en roca, indicando las
zonas específicas donde puede ser practicada,
las características de la roca en esos lugares
y las dificultades.
En
esta segunda parte, completaré los datos antes
brindados, con información útil, esta
vez, para la práctica de la escalada en hielo
y el montañismo (ascensiones), además
de ciertas consideraciones acerca de las precauciones
necesarias en las montañas de la Tierra del Fuego
y, para completar, algunos datos útiles para
el turismo en esta parte del mundo.
Escalada
en hielo: cascadas aptas para la actividad
Debido
al intenso frío que reina durante el otoño
e invierno, y las escasas horas de luz durante el día
en esta época del año, es posible encontrar
espectaculares formaciones de hielo en casi todos los
valles de la zona de Ushuaia, aptas para la escalada
en hielo extremo. Durante los muy duros inviernos, las
cascadas se forman hasta en las paredes que se hallan
a la vera del camino. Son famosas las del Paso Garibaldi,
sobre la ruta que comunica a Ushuaia con el resto del
país; éstas no se forman todos los años,
pero cuando están es posible bajarse del auto
con los grampones puestos, ¡listos para escalar!
Para
llegar a la base del hielo, es necesario utilizar algún
medio auxiliar, como las raquetas de nieve o los esquíes
de travesía, ya que la nieve suele ser abundante
en los senderos durante el invierno. Esto da a la actividad
de escalar hielo extremo un matiz encantador; caminar
con raquetas por el bosque cubierto de blanco, en medio
de un silencio abrumador, provoca sensaciones indescriptibles.
Debido
a lo extremo de las condiciones climáticas del
invierno en Tierra del Fuego, y sobre todo teniendo
en cuenta que estas cascadas se forman en los lugares
más fríos de la región, es de vital
importancia que poseamos equipo adecuado y de buena
calidad para la actividad, sobre todo en lo referido
al abrigo (¡guantes!) y al equipo de seguridad.
Las
zonas de cascadas son muchas y la realidad es que no
pasa un invierno sin que se descubran nuevas formaciones
heladas, en los valles aledaños a la ciudad.
Las zonas más accesibles:
Cascada
Este del cerro Alvear. Es una de las clásicas
de la zona. Se encuentra sobre el valle Este del cerro
Alvear, y se accede allí desde la Hostería
Tierra Mayor, siguiendo el mismo recorrido de cintas
azules que en verano nos conduce hasta las paredes de
roca. La pared de hielo tiene una altura total de 80
metros, de los cuales unos 60 son totalmente verticales.
La cascada se forma todos los inviernos, y es de un
hielo extremadamente duro, ya que el sol no da allí
durante el otoño, el invierno y hasta bien entrada
la primavera. La aproximación con raquetas nos
tomará algo más de dos horas, de la hostería
a la vera de la ruta, lo que hace posible pensar en
una escalada de un día, saliendo bien temprano
por la mañana. Siempre que salimos en invierno
debemos considerar que a las 17:00 ya es noche cerrada,
por lo cual es imprescindible llevar siempre la linterna,
por si la noche nos sorprende en el bosque (algo muy
frecuente).
Cascada
Oeste del cerro Alvear. Es otra clásica de
la zona, una formación un poco más ancha
e irregular que la Cascada Este. Se encuentra ubicada
en la base del Glaciar Sudeste y se accede a su base
por el Valle Oeste del cerro Alvear. Desde la Hostería
Tierra Mayor, luego unas tres horas y media de caminata
con esquíes o raquetas (cruzando el turbal y
luego por un sendero en el bosque, como quien se dirige
al cerro Alvear). La cascada posee unos 40 metros de
altura, con resaltes verticales intercalados, con pequeños
balcones de hielo. El hielo no posee una dureza uniforme
y es posible plantear diferentes rutas, incluso de escalada
mixta, debido al ancho de la misma. Es una cascada muy
bella, que nos permite plantear rutas de poca dificultad,
propicias para quien se inicia en este tipo de escalda
en hielo. Debido a la marcha de aproximación
necesaria para llegar a la base del hielo, será
necesario pasar una noche de campamento en el lugar,
o si conocemos el sedero quizá salir antes del
amanecer y regresar de noche, para así aprovechar
a full las pocas horas de luz del invierno.
Valle
del río Chico. Sobre su Ladera Oeste (cerro
La Esfinge), posee una serie de cascadas de fácil
acceso y diversas dificultades. Se accede desde el Valle
de Andorra, por un viejo camino de hacheros, que comienza
casi en la confluencia del Arroyo Grande con el Río
Chico, y se dirige hacia el norte por la Ladera Oeste
del valle, hasta un lugar conocido como Cascada de los
Amigos. Sobre el recorrido de este viejo sendero, mirando
hacia arriba encontraremos varias cascadas, con longitudes
que van de los 15 a los 50 metros y con diferentes dificultades.
La proximidad a la ciudad (1 ½ hs. la más
lejana) y las variedad de dificultades que encontramos,
hacen de este lugar uno de los más aptos para
iniciarnos en este tipo de escalada en Tierra del Fuego.
Otras
cascadas (sin escalar). Podemos encontrarlas en
el Cañadón de la Oveja (al oeste de Ushuaia).
Allí, a un día de marcha desde la Ruta
3, donde el valle gira al este, encontraremos dos chorros
helados aún vírgenes. El cerro Cinco Hermanos
posee una enorme cascada sobre su vertiente sudoeste,
la cual ha sabido resistir dos intentos de ascensión.
En años muy fríos se forman cascadas en
las abruptas paredes del Paso Garibaldi. Estas no superan
los 25 metros de altura, pero tienen la incomparable
ventaja de que se encuentran a la vera de la Ruta 3.
Es indescriptible lo que allí se siente al bajarse
del auto con los grampones puestos y las piquetas en
las manos, listos para iniciar la escalada. El Paso
Beban, que en verano es escenario de una bella travesía
al Lago Fagnano, en invierno alberga una cascada de
gran tamaño, que pocas veces ha sido vista por
el hombre. Los que la han visto dicen que es la más
grande de la región. Y espera allí, como
un fantasma que se desvanece con el sol, al escalador
que en el más frío de los inviernos se
atreva a desafiarla.
Montañismo
en Tierra del Fuego
Las
montañas de la Tierra del Fuego, en el sector
argentino de la isla, son de poca altura, pues no superan
los 1500 metros sobre el nivel del mar. Sin embargo,
debemos tener en cuenta que estas montañas comienzan
en el mismo mar, a cero metros, o a muy poca altura.
Esto hace que su altura sea igual a su desnivel absoluto.
Si a esto le sumamos el hecho de que el limite de la
vegetación se encuentra a una media de 600 metros,
y que la línea de nieves eternas se halla a 800
metros, nos encontramos con que montañas que
apenas llegan a los 1.450 metros son objetivos formidables
para el montañista.
Las
montañas de la zona de Ushuaia se caracterizan
por poseer bellas formas y abruptas paredes, producto
de la erosión glacial a la que estuvieron sometidas
hasta no hace muchos años (¡en tiempo geológico!).
Su roca es mayormente de color negro y muy descompuesta,
de origen sedimentario metamórfico; aunque se
distinguen algunas de roca rojiza, éstas poseen
rocas de origen volcánico, y son producto de
erupciones volcánicas que se produjeron hace
millones de años, en un tiempo en que la isla
de Tierra del Fuego era un terreno en formación
y se encontraba sumergida a muchos metros en el océano.
Así
es como, entre la gran cantidad de montañas que
nos rodean, encontramos terrenos para todos los gustos,
desde ascensiones fáciles, donde se llega a la
cumbre caminando, hasta otras donde los diferentes terrenos
se mezclan creando ascensiones en terrenos mixtos, de
gran delicadeza y dificultad. Es posible también
realizar ascensiones glaciales y otras en terrenos completamente
rocosos. El montañismo en este rincón
del mundo estará siempre condicionado por el
clima, que es el típico de la Patagonia,(aunque
sin esos terribles vientos, que sólo están
presentes de forma ocasional. Los turbales, castoreras
y enormes bosques de Lengas, Ñires y Cohiues
que deberemos atravesar para llegar a la base de las
montañas son el sello típico y encantador
de la Tierra del Fuego. Las ascensiones clásicas:
Monte
Olivia. Es la montaña que por su figura y
posición estratégica domina la imagen
de la ciudad. Desde siempre ha cautivado la mirada de
exploradores y montañistas. El primer intento
de ascensión data de 1902, cuando dos de los
hermanos Bridges intentaron
alcanzar
su cumbre. Esto fue logrado recién en 1913, por
el padre salesiano Alberto Maria De Agostini y sus guías,
en una ascensión épica, en un tiempo en
el que todavía no existían los clavos
de escalada. Este cerro, con su esbelta figura, es una
de las más bellas montañas de la zona.
Posee cuatro rutas de ascensión y ninguna es
de poca dificultad. Es necesario escalar roca para llegar
a su cumbre. Debido a la gran verticalidad de todas
sus vertientes es que hay que ser muy cuidadoso con
los riesgos objetivos, como las caídas de rocas
o las avalanchas. En verano, las caídas de rocas
son muy frecuentes. En invierno, hasta las paredes verticales
se cubren de nieve, lo que complica la tarea de aseguramiento,
pero suelda las rocas. En esta época, cuando
todo está congelado, es quizás más
seguro escalar, pero debemos ser muy cuidadosos con
las caídas, ya que la montaña es como
un gran tobogán. Con tristeza tengo que afirmar
que es la única montaña de la región
que se ha llevado a varios amigos. Sus
rutas de ascensión son cuatro: la ruta original,
seguida por el padre De Agostini recorre el glaciar
del este, llamado glaciar De Agostini, y desde allí
asciende a la torre principal por su Cara Este (opuesta
a la ciudad). No se tiene conocimiento de que esta vía
se haya repetido alguna vez. La Ruta Normal, es la ascensión
más realizada, aunque no por ello sencilla. Esta
sigue un sistema de canaletas que comienza directamente
sobre la Ruta Nacional 3 y arriba a la cumbre luego
de superar tres largos de escalada en roca. Una variante
de esta ruta es la Vía Maloya, que se dirige
a la Torre Sur. Esta sube hasta el comedor y allí
tuerce a la derecha, siguiendo una canaleta que culmina
en la base de la Torre Sur. Allí, luego de superar
tres largos de roca un poco complicados, se arriba a
la Cumbre Sur. La cuarta vía, recorre la Pared
Sudoeste. Comienza sobre la Ruta Nacional 3, a pocos
metros del puente sobre el río Olivia. Luego
de ascender un corto trecho por el bosque y el acarreo,
se interna en la pared, donde sigue una serie de canaletas
que conducen a la base del las torres pequeñas
y de la Torre Sur. Sin dudas, ésta es la montaña
con mayores riesgos objetivos de la región, por
lo que hay que ser muy cuidadoso con cada decisión
que se tome.
Cerro
Alvear. Se encuentra en el Valle de Tierra Mayor
y es la montaña clásica por excelencia.
De fácil acceso, posee tres bellos glaciares
y tres rutas de ascensión de diferentes características.
El acceso a la montaña se realiza desde cualquiera
de los refugios del Valle de Tierra Mayor. Será
necesario cruzar el turbal hacia el norte y luego seguir
el valle este del cerro hasta la base del Glaciar Sur,
donde se asciende hasta un plato apto para montar un
campamento. Es bueno planificar la ascensión
para dos días, ya que el sendero no está
muy marcado en la pare superior y es fácil perderlo.
Si disponemos de tiempo iremos más tranquilos.
La montaña posee tres ruta conocidas. La Ruta
Normal sigue el espolón de roca que separa al
Glaciar Sur del Glaciar Sudeste (los dos visibles desde
la Ruta 3). Es básicamente de roca y no exige
pasos técnicos. Sólo en la parte final
es necesario superar un paso de hielo, para acceder
a la cumbre. Este se encuentra cubierto de nieve en
invierno y primavera, pero en verano y otoño
puede ser delicado, siendo recomendables el uso de grampones,
cuerda y seguros. La ruta del Glaciar Sudeste es la
más bella, ya que recorre el glaciar desde su
base hasta la cumbre. Aquí es necesario escalar
hielo y asegurar en varios largos del recorrido, ya
que en una parte del glaciar se llega una pendiente
cercana a la vertical. La ultima de sus vías
sigue el Glaciar Este, que es el más grande de
los tres que posee la montaña, y el de menor
dificultad. A su base se accede atravesando la base
del Glaciar Sudeste, hacia el norte, y desde allí
se alcanza la cumbre sin más dificultades que
alguna grieta ocasional.
Cerro
Martial. Es la cumbre más alta del circo
del Glaciar Martial, que domina la vista de la ciudad
hacia el norte. Es una montaña de gran significación
en Ushuaia, ya que fue allí donde se gestó,
en los primeros años de la década de 1950,
el Club Andino Ushuaia. Allí también se
construyó el primer refugio del club y donde,
al calor de la estufa a leña, los pioneros soñaron
proyectos. Su ascensión, sin ser sencilla, no
es de mucha dificultad. Como en todas las montañas
es necesario ser muy cuidadosos, ya que una patinada
significa caer muchos metros, con pocas chances de sacarla
bien. La ascensión se realiza en el día.
Comenzamos en la aerosilla del glaciar; recorriendo
el sendero de la pista de esquí, se pasa por
el refugio CAU (Club Andino Ushuaia). Luego hacia el
glaciar, el que deberemos cruzar para llegar a la base
del cerro propiamente dicho. Desde allí, ascenderemos
por una rampa de nieve a la izquierda de la pared. La
cumbre nos depara una vista inigualable.
Cerro
Cinco Hermanos. Es el compañero del monte
Olivia en su reinado sobre las montañas de la
zona. Se encuentra ubicado un poco al este del Olivia,
y se lo observa a la izquierda desde la ciudad. Su nombre
obedece a la analogía que alguien hizo entre
sus cinco cumbres y los hijos de Thomas Bridges, aunque
estos fueron seis. Es una montaña muy estética,
y de un dificultad intermedia. Se llega caminando hasta
las torres y en las proximidades de la cumbre el terreno
se torna un poco delicado, siendo necesario asegurarse.
La aproximación puede realizarse por el Valle
de Olum (desde Tierra Mayor) o bien desde el Valle del
Olivia, por el frente. La ascensión puede realizarse
en un día largo desde Ushuaia, pero si no tenemos
apuro es recomendable pasar una noche en la laguna de
la base de las torres. Esto nos permitirá observar
un espectáculo nocturno increíble, donde
la Bahía de Ushuaia y la ciudad del fin del mundo
son protagonistas.
Cerro
Domo Blanco. Ubicado entre el cerro Alvear y el
glaciar Albino. Es un cerro de unos 1.300 metros, que
posee como rasgo característico un glaciar colgante
con forma de domo en su cumbre. A pesar de ser un cerro
accesible, posee sólo dos ascensiones y permaneció
virgen hasta 1998. Actualmente posee dos rutas posibles
de ascensión, a las cuales se accede desde el
valle del cerro Alvear. Estas vías siguen canaletas
de terrenos mixto, donde se mezcla la nieve con la roca.
La salida a la cumbre se realiza montándose en
el glaciar cumbrero. La aproximación se realiza
por el mismo sendero que se usa para el cerro Alvear,
siguiendo el valle hasta el fondo.
Cerro
Bonete. Domina junto al Alvear el paisaje del Valle
de Tierra Mayor. Es una montaña de poca altura,
pero bellas líneas. Debe su nombre a su forma.
Posee una Pared Sudeste muy escarpada y con lindas canaletas,
que aún permanece virgen. La ascensión
se realiza siguiendo su Cara Oeste y no es en absoluto
complicada. Se llega a la cumbre caminando por un pedrero
que será más escarpado cuanto más
nos acercamos a la pared Sudeste. La forma más
cómoda de realizar la aproximación a la
base de esta montaña es siguiendo la senda que
conduce a la Laguna Esmeralda.
Otros
cerros de la zona. Dignos de mención son
el cerro Vinciguerra, con sólo tres ascensiones
realizadas, el cerro La Esfinge, muy fácil y
visible desde la ciudad, el cerro Tonelli, el Falso
Tonelli, el Cornú, el Diente de Tiburón
y una infinidad de montañas de bellas formas,
que por no haber sido ascendidas jamás, ni siquiera
poseen nombre. Un paraíso, todavía, tierra
de descubrimientos y pioneros.