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Expedición Cordillera Darwin 2000,
parte II
Luis
Turi-
Experto Aventurarse
Carolina
Etchegoyen
- Aventurera
En
la primera parte de
esta nota les relatamos la llegada al área de
Yandegaia, la exploración al glaciar Dartmoor
y al cerro Ana, y las complicadas incursiones por el
glaciar Stoppani. Ante la imposibilidad de poder acceder
al circo del Stoppani con seguridad, decidimos intentar
la ascensión del monte Caledonia, y quizá
algún otro cerro de ese sector. Partimos con
equipo y provisiones para tres días. Recorrimos
la morrena del Dartmoor por el norte, siguiendo la senda
de guanacos y arribamos a la Laguna de los Zorros. Allí,
descendimos hacia el glaciar y realizamos una travesía
con rumbo al Rognon nº1.
Ascendimos
primero por el borde de unos seracs sobre el Rognon
nº2 y luego continuamos en dirección a la
pared del Rognon nº1, sorteando un campo de grietas.
No encontramos un lugar bueno para el campamento, y
nos dirigimos entonces hacia el Rognon nº2. Allí,
nos establecimos sobre la nieve, cerca de las rocas.
Construimos con nieve una protección para la
carpa, ya que el viento aparentaba ser fuerte desde
el norte.
Al
día siguiente, rumbo al monte Caledonia. A las
8:30 de la mañana estábamos ya en marcha.
Primeramente, pasamos la barrera de seracs del campamento,
para luego sortear un campo de grietas hasta la ladera
del monte Caledonia. La ascensión, por nieve
dura y con una inclinación de unos 35 grados.
El ultimo tramo fue de rocas y nieve, con una pendiente
un poco superior, que llegaba a los 55 grados. Arribamos
a la cumbre a las 13:00. Desde allí puede verse
el cordón de cerros que está al norte
del glaciar Armada de Chile, el seno del Almirantazgo
se ve a lo lejos. Observamos también una densa
capa de nubes azules que lo cubría todo, a buena
altura.
El
frío en la cumbre era muy intenso, por lo que
sólo estuvimos allí treinta minutos. Emprendimos
el regreso por el mismo camino de subida y rápidamente
llegamos al Campamento 1. A pesar del intenso frío,
en la cascada de seracs había desprendimientos
continuos y dos grietas que a la ida permanecían
ocultas, cedieron a nuestro paso, por suerte, sin más
consecuencias que un susto.
A
la mañana siguiente, nos despertamos con preocupación.
Amplias nubes aparecían y se acercaban desde
el este y noroeste. A as 8:30, con el campamento desarmado,
emprendimos el regreso al Campamento Base, Casa Gringo.
Recorrimos
el Rognon nº2 rumbo a la cascada de seracs y descendimos
por las huellas de la subida. Nevó un rato y
luego comenzó a despejarse, lo cual nos tranquilizó.
Seguimos en ascenso hacia el Lago de los Zorros y desde
allí, siguiendo el Camino de los Guanacos, arribamos
a Casa Gringo.
Regreso
a la estancia
Y
llegó la lluvia. Durante los dos días
que llovió, en Casa Gringo, aprovechamos para
descansar. Finalmente, el día 2 de julio, emprendimos
el retorno a la estancia. Nos levantamos muy temprano
y desarmamos el campamento. Cargamos las mochilas, muy
pesadas (28 Kg., Caro y 33 Kg., Luis), y nos despedimos
del lugar. Debimos pasar por el lugar del deposito de
comida a buscar una bolsa de lona y por río Niemeyer,
para juntar algo de equipo que no utilizamos.
El
día se presentaba gris y lluvioso. Las piedras
y la arena de los planos del Stoppani, cubiertas de
una fina capa de hielo, lo que provocaba dificultades
a la hora de mantener el equilibrio con la mochila tan
pesada.
Partimos
a las 10:00 y nos demandó dos llegar al deposito
de la comida. Cruzamos el río Niemeyer (congelado,
con cuatro centímetros de agua sobre el hielo)
en el punto del alambrado, usándolo para colgar
las mochilas. Recogimos el equipo del árbol (un
zorro había estado rompiendo la bolsa) y continuamos.
A las 17:00, arribamos a la estancia donde Oscar nos
recibió cordialmente con café y pan casero.
La bajada fue dura, pero pudimos realizarla en el día,
gracias al congelamiento de la turba. De haber estado
blanda, hubiese demandado más tiempo el retorno.
Vida
de Estancia y retorno
En
Yendegaia pasamos unos días, a la espera de la
barcaza que realiza el viaje entre Punta Arenas y Puerto
Williams. Fueron seis días para descansar y ayudar
a Oscar con las tareas del campo. Buscar leña,
revisar trampas de centolla, colocar una estufa en una
habitación, hacer pan y otros quehaceres. La
vida en el campo, alejada de la agitación sin
sentido de la ciudad, en medio de una soledad inmensa,
es muy tranquila. La hospitalidad de esta gente de campo,
humilde y de gran corazón, hace que los momentos
vividos allí se transformen en inolvidables.
Finalmente,
avisaron desde Punta Arenas que la barcaza pasaría
el 9 de julio, a la madrugada. Ese día nos levantamos
a las 4:30. Una hora más tarde, hicimos contacto
por radio con el buque de Broom, la Barcaza Patagonia.
Nos fuimos al embarcadero y la barcaza apareció
como una luz en la noche. Era un monstruo de hierro
que nos llevaría a Puerto Williams.
Embarcamos
con todas nuestras cosas, nos despedimos de Oscar y
José, y a las 12:00 llegamos a Puerto Williams.
Allí, unos amigos nos esperaban para llevarnos
a Ushuaia en su velero. El lunes al mediodía,
estábamos en casa. Toda la aventura, experiencias
y amigos, quedaron atrás. Esperamos regresar,
con nuevas ideas y desafíos que ya están
naciendo.
Consideraciones sobre
el invierno en la Cordillera Darwin
Desde
que tuve la posibilidad de observar las montañas
de la cordillera Darwin por primera vez, y conocer la
Tierra del Fuego he comprobado lo acertado de las versiones
que hablan de lo inhóspito de la región
y lo duro de su clima. Desde entonces miro y estudio
la evolución del tiempo a lo largo del año,
y en 5 años siempre me ha tocado observar que
en los días de finales de otoño, y comienzo
del invierno los días suelen ser diáfanos
y serenos. Durante la época de las heladas, cuando
el suelo se congela, previo a la caída de la
nieve, suele haber una seguidilla de días soleados
y fríos, en los cuales es posible observar la
Cordillera Darwin desde Ushuaia.
Algunos
años esos días han venido en junio, y
otros años en mayo, pero siempre están
presentes. En 1999 fuimos a finales de mayo, y llegamos
demasiado temprano, sólo tuvimos tiempo lluvioso
y ventoso; unos 7 días luego de nuestra partida
comenzó el frío intenso.
En
el 2000 planificamos pasar allí todo el mes de
junio, y fue un acierto, ya que de los aproximadamente
30 días que pasamos en la zona, unos 20 fueron
días de frío intenso, y sol desde la mañana
a la noche. Las temperaturas llegaron a los -20ªC
algunas noches, e incluso la bahía Yendegaia
llegó a congelarse completa.
Los
días son muy cortos en esta época, ya
que sólo hay luz a partir de las 9:00 AM y a
partir de las 5:00 PM ya la oscuridad es total. El inconveniente
que plantea una jornada muy corta se ve ampliamente
compensado por los efectos del frío sobre el
terreno, ya que los ríos, lagunas y turbales
se hallan totalmente congelados, lo cual facilita mucho
la marcha por estos lugares, posibilitando avanzar a
un ritmo más rápido que compensa la corta
duración del día.
La
nieve se encuentra dura, haciendo más sólidos
los puentes de hielo sobre las grietas de los glaciares
y posibilita un rápido avance sin tener que abrir
huella. Como contrapartida a todas estas ventajas, frío
intenso y buen tiempo, debemos ser muy cuidadosos con
los accidentes y el manejo de los tiempos, teniendo
en cuenta que el riesgo de congelaciones o hipotermia
involucrado en pasar una noche al raso o realizar un
vivaque improvisado es muy alto.
La
época invernal se constituye en nuestra opinión
en una época muy buena para la escalada en estos
lugares, siendo aconsejable para encarar rutas técnicas
elegir una fecha en la cual la luna este presente y
bien grande, de tal forma que se pueda trabajar sobre
el terreno aún por la noche, tal como se hace
en Europa o en los andes de Perú y Ecuador.
Las
comunicaciones
Respecto
a las comunicaciones, sólo podemos decir que,
desde el interior del Valle de Yendegaia nos fue imposible
entablar alguna de VHF -con el equipo portátil
(5W)- con el control marítimo de Navarino y Yámana.
Posiblemente, esto se deba a la gran distancia que había
entre nuestra posición y estos puntos y a lo
accidentado del terreno. Anteriormente, cuando realizamos
expediciones en la zona de Caleta Olla, siempre había
resultado posible comunicarse con el Control Yámana
y realizábamos contactos diarios.
Este
factor, nos obligó desde el inicio a extremar
los cuidados, para prevenir accidentes. Las posibilidades
de obtener ayuda externa a tiempo eran casi inexistentes.
Vida
natural en Yendegaia: la vegetación
A
continuación les presentamos una pequeña
síntesis de lo que pudimos observar en nuestras
recorridas por el lugar. No se trata de un informe con
algún pretendido nivel científico, sino
informativo de lo que vimos en nuestra visita invernal.
La vegetación en la zona de Yendegaia reúne
las mismas particularidades que en el resto de la Tierra
del Fuego. El bosque está compuesto principalmente
por Lengas, Cohiues de Magallanes y Ñires. Hay
una importante presencia de turba en el fondo de los
valles y el sotobosque está compuesto por arbustos
como Calafate, Michay y Leña Dura. En las áreas
costeras, es posible encontrar canelos de grandes dimensiones.
La
presencia del Hombre en el lugar, desde hace años
se delata por la gran cantidad de bosque quemado que
encontramos. Esta era una práctica muy común
en el pasado, usada para crear lugares aptos para el
ganado. A simple vista, desde Caleta Ferrari es posible
observar las laderas quemadas de los cerros Pirámides.
Pero el fuego arrasó con casi todos los valles.
También es posible encontrar rastros de fuego
en los planos del glaciar Stoppani y en el fondo del
valle Niemeyer, donde en medio de un renoval se ven,
aún de pie, los troncos quemados de grandes árboles.
Resulta
increíble que en algunos lugares el bosque se
haya recuperado del fuego con mucha fuerza y que en
otros no se haya recuperado nada. Quizá eso se
deba a la acción del ganado, que debe ser más
intensa en la zona próxima a la estancia.
Las
aves
Debido
a que nos encontramos en plena época invernal,
cuando el frío es más intenso en la Tierra
del Fuego, están ausentes todas las especies
migratorias. A continuación, un cuadro con las
especies de aves avistadas durante la expedición:
| Nombre
Vulgar |
Nombre
Científico |
Nombre
Inglés |
Ejemplares
Avistados |
| Pájaro
Carpintero |
Campephilus
magellanicus |
Magellanic
Woodpeker |
4
|
| Comesebo
Patagónico |
Phrygilus
patagonicus |
Patagonian
Sierra-Finch |
Muchos
|
| Rayadita
|
Aphrastura
spinicauda |
Thorn-tailed
Rayadito |
Muchos
|
| Remolinera
Araucana |
Cinclodes
patagonicus |
Dark-bellied
Cinclodes |
Muchas
|
| Chimango
|
Milvago
chimango |
Chimango
Caracara |
Muchos
|
| Carancho
|
Polyborus
plancus |
Crested
Caracara |
Muchos
|
| Cóndor(3)
|
Vultur
grypus |
Andean
Condor |
Más
de 8 |
| Carancho
Blanco (1) |
Polyborus
alborularis |
White-thoated
Caracara |
Más
de 4 |
| Tordo
Patagónico (2) |
Curaeus
curaeus |
Austral
Blackbird |
Más
de 25 |
| Martín
Pescador Grande |
Ceryle
torquata |
Ringed
Kingfisher |
1
|
| Cauquen
Costero (caranca) |
Chloephaga
hybrida |
Kelp
goose |
Muchos
|
| Pato
Vapor (Quetro Austral) |
Tachyeres
pteneres |
Flightless
Steamer-Duck) |
Algunos
|
| Cormorán
Cuello negro |
Phalacrocórax
magellanicu |
Rock
Cormoant |
Muchos
|
| Pato
Capuchino |
Anas
versicolor |
Silver
Teal |
Varios
|
| Ostrero
Austral |
Haematopus
leucopodus |
Magellanic
Oystercatcher) |
5
|
| Gaviota
Cocinera |
Larus
dominicanus |
Kelp
Gull |
Muchas
|
| Gaviota
Gris |
Leucophaeus
scoresbii |
Dolphin
Gull |
Algunas
|
Comentarios:
-
Los
caranchos blancos aparecieron en la estancia, los
días de la nevada, en busca de alimento. Picoteaban
lo huesos dejados por los perros.
-
Bajaron
a la estancia los días de la nieve, junto a
los caranchos blancos, pero en una gran bandada que
se trasladaba toda junta de un lugar a otro. Picoteaban
la basura y los huesos de los perros.
-
Pudimos
observar a siete cóndores en la boca del valle
del río Niemeyer, en días posteriores
en que José (un lugareño) mató
un toro en las cercanías. Días más
tarde, observamos un ejemplar macho posado en la isla
frente a la estancia junto a las gaviotas.
Los
animales
Avistajes:
| Nombre
Vulgar |
Nombre
Científico |
Nombre
Inglés |
Ejemplares
Avistados |
| Zorro
Colorado Fueguino (1) |
Pseudalopex
culpaeus lycoides |
Red
Fox |
5
|
| Guanaco
(2) |
Lama
guanicoe guanicoe |
Guanaco
|
6
|
| Raton
colilargo (3) |
|
|
Rastros
|
| Castor
|
Castor
canadensis |
Beaver
|
Rastros
|
Comentarios:
-
Se
hace evidente que existe una cierta abundancia de
alimento para estos carnívoros, ya que los
pudimos observar, ya sea en forma directa o bien sus
rastros, en todos los lugares que recorrimos. En el
valle Niemeyer, en el valle de Yendegaia, en el Campamento
Base Casa Gringo, en Guanaco Lake y aun en el Lago
de los Zorros, muy adentrados en el glaciar Darmoor.
Son muy confianzudos y no temen al hombre, al grado
de que son capaces de entrar en una carpa para robar
cosas. El zorro gris está totalmente ausente.
-
Pudimos
observar, durante nuestra estadía, tres parejas
de guanacos. Las tres en la zona alta del valle Yendegaia
y en la zona del glaciar Darmoor. En este sector es
evidente su presencia, ya que existen numerosas sendas
de guanacos y es posible ver huellas de pesuñas
en las morrenas. También, encontramos huesos
de estos animales.
-
No
pudimos observar a estos pequeños roedores,
más que algunas veloces sombras, pero sus huellas
de patitas traseras con la cola al medio que dejan
en la nieve, delataban su presencia.
Nota:
Los expedicionarios dan gran importancia a la hidratación
y a la alimentación durante la marcha en la montaña.
Sus productos favoritos para satisfacer estas necesidades
son el conocido Gatorade, en su versión soluble
(que lo hace muy liviano), y las barras de cereal Chewy,
de Quaker. En esta oportunidad vale un agradecimiento
a Quaker, que nos apoyo aportando estos productos para
la expedición.
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Carreras
de Aventura por país
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