Aventurarse
en el primer Orientatlón
Guillermo
Tibaldi -
Experto Aventurarse
La
posibilidad de participar en una carrera de orientación-
aventura me pareció muy interesante. Como
siempre, corrí a ver a mi amigo Antonio González,
un PRO -(¡cuando lea esto me mata!)-
pero lo cierto es que ostenta el primer puesto en las
series
Salomon del año pasado con el equipo MDQ
EXTREM- para contarle la novedad del Orientatlón
que organizaba Trans Sierras, de San Luis.
Siempre dispuestos para
nuevas experiencias decidimos desempolvar las brújulas
- solemos jugar con los GPS últimamente- y comenzar
a entrenar. Competiríamos representando a este
portal de aventura... ¡El mejor!... con el nombre
Aventurarse.com Límite a Límite
(el nombre hace referencia a la expedición que
estamos planeando con Antonio a la Isla de los Estados,
"Límite
a Límite, Isla de los Estados extrema").
Como
saben los que siguen mis
artículos, actualmente comando un submarino
de la Armada (ver revista Tiempo de Aventura Nº 57),
por lo que no siempre puedo prever donde estaré
con mucha anticipación. Pero esta vez había
sido designado para dar una clase sobre supervivencia
en el Curso de Navegación Antártica
que dicta la Armada Argentina conjuntamente con el Instituto
Argentino de Navegación, esto me aseguraba que
no zarparía el fin de semana del Orientatlón,
¡era mi oportunidad!
La
carrera duraría 6 horas y si bien nuestro entrenamiento
es habitual, la duración ponía una cuota
más de atención. Con cara asombrada varios
gauchos de nuestra zona serrana (Balcarce) vieron pasar
los domingos a dos locos de calzas tirando rumbos... ¿Serán
bailarines escapados del Colón?, pensarían...
Finalmente
el día llegó. Partimos hacia Buenos Aires...
con saco y corbata para la charla y la ropa súper
sport y la mochila, dentro de una prolija valija. Luego
del curso, el cual puede resultarle interesante y accesible
a cualquier navegante de aguas frías - había
participantes de 10 países... hasta hindúes
y sudafricanos- nos cambiamos de aventureros
en el baño... como Superman... y partimos hacia
Potrero de los Funes, en San Luis.
En
San Luis
El
viernes 5 de septiembre a las 08:30 hs., asomó
el micro de línea en la pintoresca ciudad de San
Luis. Uyyy... ¡Estas sierras son bien altas! fue
el comentario de ambos. Por Mar del Plata estamos acostumbrados
a las sierras chatas. Desgastadas por ser muchísimo
más antiguas que las que se elevaron con el plegamiento
de los Andes.
Allí
estaban las combis de línea que salen cada 20 minutos
hacia Potrero de los Funes, distante unos 15 kilómetros
de San Luis Capital. Subimos y la primer alegría...
1 $ por toda esa distancia...
A
la 10:00 hs. ya estábamos alojados en la Hostería
Minincó y listos para irnos a dar una vueltita
por las sierras... que duró ¡8 horas! La
pasamos espectacular, vimos la Cascada de la Moneda, la
Cascada Arco Iris y vivimos la gran experiencia de ser
muy bien recibidos por unos monjes ermitaños que
habitan a unos 8 kilómetros de Potrero. Es una
congregación católica de reciente formación.
Viven allí sólo 6 monjes y fue muy interesante
charlar con el hermano Miguel, colombiano
y apasionado de su vocación.
Ya
el sábado nos encontramos con viejos (por el tiempo
que los conozco... es un decir) y buenos amigos del ambiente
como el Profesor Mario Pereyra. Este ingresó a
la Armada el mismo año que yo, en 1974, y fue profesor
mío de boxeo, hasta que la experiencia de Malvinas
mostró la necesidad del aprendizaje de la supervivencia
como materia y fue entonces cuando se capacitó
en el tema, que además, lo apasionó, razón
por la cual sigue transmitiendo sus conocimientos y experiencias
de una manera fascinante.
También
me encontré con el Ingeniero Gabriel
Cabrera, con el cual tuvimos, tanto Antonio como
yo, el orgullo de compartir una cumbre
en el Aconcagua... la nuestra la primera, él
ya iba próximo a la veintena... un grande del andinismo
argentino.
En
fin, todo muy bueno, ...no se duerman que ya llego
a la carrera... Los chicos de la organización
estuvieron muy atentos. Dictaron una clase de navegación,
apoyados por el profe Pereyra y nos repartieron las cartas
de la zona en escala 1:30000 en blanco y negro.
Se
vino el coloreo y las elucubraciones. Será así
o será asa... En fin, a pintar las cumbre, los
filos, los ríos, los caminos. La carta quedo bárbara,
bien iluminada, si es pretendo decir algo
técnico en todo este artículo.
La
carrera
A
las 07:00 hs. estábamos listos para largar. Nos
fueron entregando los listados de los 22 puntos con sus
coordenadas, que habría que situar en el mapa y
a correr. Decidimos como estrategia buscar los puntos
de mayor valor pero por un camino que nos permitiese desde
el comienzo empezar a juntar puntaje. Remontamos un río
y a escasos kilómetros encontraríamos el
primer testimonio de solo 20 puntos. Antonio ya me llevaba
del moño... y pasamos algunos equipos que habían
pensado en principio un camino igual al nuestro. Llegamos
al lugar y... mmmmmm, no lo veo... era una banderita ¿no?...
aquí no está... sigamos con sólo
20 puntos. Banderines clavados en el piso y visibles (eso
nos habían dicho Pereyra, decía que era
una de "sus recomendaciones", y así estarían).
Lo cierto es que veíamos pasar el tiempo y no juntábamos
nada.
-¿Estaremos
bien? -la geografía es complicada, parecida-
-¿A ver?: marcación al hotel, al filo, a
la cumbre... ves, estamos bien... -y el tiempo pasaba
y nada...
-Hagamos una cosa, situémonos en un lugar bien
claro. Vamos a ese camino, -allí había más
puntos a escasa distancia- Y mirá, está
al que pensábamos ir de 150 puntos, el mayor (había
solo 2... aunque en el otro habíamos estado y no
habíamos visto el testimonio) ¡Allá
vamos!
Ya en el camino nos situamos y vimos bien clara la cumbre
de un cerro de 1300 msnm, que nos decia: ¡Qué
papelón chicos... volver con CERO PUNTOS! (Sergio
Paoli, de Aventurarse.com, nos mata...)
A subir entonces. Asomamos nuestras cabecitas en la cumbre
esperando ver la bandera... ¡y no!
-¡Aquí no está!
Esto si que es sobreponerse a las adversidades.
-Bueno amigo Antonio, comencemos a bajar y ¡GO HOME!-
Ya
bastante más abajo nos topamos con Gabriel Cabrera.
-Hola, ¿adónde vas?
-A buscar el de 150 puntos que esta en esa cumbre... ¿no
lo encontraron? Miren que los testimonios son chapas rojas
en el piso...
-¡Sxzwwwwmmmtbekllsmsbaxnhef!
A
correr y subir nuevamente... comenzamos a rastrear piedra
tras piedra y allí estaba. Nos sacamos una foto
para no olvidarlo (se puede ver el testimonio confundido
con mi campera roja ) y pegamos la vuelta. Juntamos solo
150 puntos contra los primeros que creo llegaron a 500.
Por lo menos no quedamos patos. Luego llegó la
entrega de diplomas y premios. Salimos segundos en la
categoría Mayores (ambos más de 40 años).
¿Suena pasable... NO? Pero ojo, eran sólo
2 los equipos mayores anotados...
Pensamientos
finales
Como
se imaginarán, ponemos siempre lo mejor como todos
a los que les gusta competir, tal vez, si nos hubiésemos
topado al principio con algún testimonio, nos hubiese
ido un poquito mejor... Cuando regresábamos a Mar
del Plata un chico de la organización nos contó
que tuvieron un problema: al intentar clavar los testimonios
en el piso, "los famosos banderines", estaban
frágilmente hechos y al golpearlos para clavarlos
se salían las capas que finalmente quedaron sobre
el suelo y en general, tapados a simple vista...
Finalmente
la organización fue muy buena igualmente, errores
involuntarios que considero un IMPONDERABLE... una mala
suerte para AMBOS. Bueno además salimos segundos
en nuestra categoría, aunque hayan sido sólo
dos equipos mayores. Las carreras son de los que
las corren... los que no van ya perdieron. Que sea
por muchos Orientatlones más... ¡y habrá
revancha!