Expedición
Solidaria Aconcagua Año Uno
Guillermo
Tibaldi -
Experto Aventurarse
El
objetivo principal era la donación de 6962 litros
de leche a comedores infantiles de Mar del Plata y a escuelas
de frontera próximas al Coloso de América,
en Mendoza. Más allá de eso, cuatro integrantes
logramos la cima.
La expedición organizada por el Centro de Adiestramiento
en Supervivencia Deportiva (C.A.S.De.) puede sonreír
satisfecha pues se concretaron todo y cada uno de los
objetivos propuestos.
Habíamos partido del Palacio Municipal de Mar en
Plata el 2 de enero pasado, siendo despedidos por el Señor
Nino Ramella, en representación del Intendente
Aprile. El grupo de 13 asociados se había propuesto
el objetivo de realizar un llamado solidario desde la
cumbre del continente americano, simbolizado por la donación
de la altura del cerro Aconcagua en leche en polvo- 6962
metros- a comedores infantiles de Puente del Inca, Punta
de Vacas, Polvaredas, Uspallata y Mar del Plata.
Planeábamos,
además, instalar una Estación de Comunicaciones
HF (larga distancia) a 4200 metros sobre el nivel del
mar (campamento base Plaza de Mulas), desde donde difundiríamos
los objetivos de la expedición en banda de radioaficionados.
Por otra parte, habíamos previsto la donación
de una placa al Parque Provincial Aconcagua con un resumen
de los objetivos de la cruzada solidaria.
Objetivo social cumplido
El sábado 23 de diciembre, antes de partir, se
había realizado la donación de 3162 litros
de leche a 16 comedores infantiles dependientes de Caritas,
Mar del Plata.
Ya en Mendoza Capital,
el 4 de enero en la Casa de Gobierno de la Provincia,
se completó la donación de los 3800 litros
restantes. En dicha oportunidad nos manifestaron que alrededor
de 1300 alumnos de frontera se beneficiarían con
la donación. Allí, además de las
autoridades provinciales, se encontraba presente el señor
Ramón Santamarina, gerente de relaciones institucionales
de Telefónica, que junto con Advance Interactiva
y Campo Base Aventures & Expedicions, fueron los principales
auspiciantes del emprendimiento.
Táctica
de ascenso
Desde
la capital mendocina, bajo la supervisión del Club
Andinista Mendoza, nos dirigimos diez días a Vallecitos,
Cordón del Plata, para realizar un período
de aclimatación. Se trata de algo clave, para prevenir
los síntomas del mal agudo de montaña. El
montañismo de altura implica serios riesgos en
ese aspecto y no se debe luchar contra la naturaleza,
sino adaptarse a ella, comprenderla y respetar su ritmo.
Allí realizamos varias ascensiones a cerros de
hasta 5200 metros, escalando alto y durmiendo bajo como
se recomienda para optimizar la aclimatación.
Objetivo
deportivo cumplido
El 13 de enero ingresamos
al Parque Provincial Aconcagua donde se concretó
la donación de la placa recordatoria. Entre el
15 y 18 se realizaron las comunicaciones de larga distancia
en banda de radioaficionados. Mientras esto se concretaba
partimos diez expedicionarios en busca de los campamentos
de altura. Siguiendo la ruta noroeste y manteniendo comunicaciones
VHF con el campamento base en Plaza de Mulas, llegamos
a Cambio de Pendiente, Nido de Cóndores y Berlín,
donde pernoctamos entre vientos arrachados, temperaturas
extremas y algunas copiosas nevadas.
Finalmente,
el 19 de enero atacamos la cumbre. Pasado el mediodía
Oscar Ferré, Fernando de la Torre, Antonio González
y un servidor, pudimos ver América desde el techo.
Fue una gran prueba física y psíquica. Realmente,
cerca de la cumbre, a la altura de la famosa Canaleta,
se camina más con la cabeza que con los pies.
Sin duda llegó un equipo, no importa la altura
que alcanzó cada uno. Nadie lo hizo solo. El esfuerzo
y el espíritu de colaboración fue del grupo.
El éxito principal fue del C.A.S.De, primera entidad
deportiva de Mar del Plata que llega oficialmente a la
cumbre de América, y de la Expedición Solidaria
Aconcagua Año Uno.
Desde que uno llega al
Parque ve cómo el helicóptero y las mulas
evacuan heridos a veces graves y eso también va
desgastando. La incertidumbre y la amenaza de bruscos
cambios climáticos son factores que obligan a mantener
siempre el entusiasmo y la perseverancia para poder alcanzar
la cumbre.