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Supervivencia: una alternativa deportiva
Guillermo
Tibaldi - Experto
Aventurarse
Me referiré en este artículo a una reseña del origen de la
supervivencia como materia de estudio, técnica y ciencia, que
nos permite salir airosos de situaciones límites ante accidentes,
siniestros y catástrofes. Pero el que practica deportes en íntimo
contacto con la naturaleza, también debiera estar preparado para
saber cómo actuar en el momento que la situación cambia inesperadamente
a lo planeado, aunque no ocurra un accidente.
Por otra parte, estas técnicas, ¿pueden asumirse como una disciplina
deportiva con entidad propia?
Esta materia se inicia con la creación misma. Toda especie lucha
por su supervivencia. El hombre prehistórico parte de la naturaleza
virgen, y así descubre el fuego, se viste y usa armas.
La humanidad continúa evolucionando, se facilitan cada vez más
sus necesidades, y el ser humano se va despojando de sus instintos,
para dominar sólo las técnicas de supervivencia en el nuevo medio
que ha creado, casi todo acero, cemento y sintético.
Al finalizar la Segunda Guerra Mundial, a causa de la gran cantidad
de buques hundidos y aviones derribados, en donde los sobrevivientes
deben debatir su vida en el medio natural que casi habían olvidado,
se vuelve a vislumbrar la necesidad de retomar la SUPERVIVENCIA
como una verdadera materia de estudio. Sobre la base de los relatos
de los sobrevivientes se difunden y enseñan -en principio, sólo
a los militares- las formas que utilizaron para salir con vida
de desiertos, selvas, montaña y mar.
Muchos son, en la década de 1950, los que se someten voluntariamente
a grandes privaciones para determinar la capacidad física y psíquica
del ser humano en situaciones límites.
Alain Bombard, en 1952, logra cruzar el océano Atlántico desde
Canarias a Santa Lucia -aprovechando la corriente ecuatorial del
norte y los vientos Alisios- en un bote neumático de 4 metros
de eslora. En total, 65 días solo y sin provisión de agua ni alimentos.
En 1956 nueve jóvenes franceses, en las cavernas del Valle Dordogne,
viven tres semanas como el hombre prehistórico, sin más que unos
cueros de cordero, unos arcos y flechas y un par de vasijas de
barro. El australiano Bill Penman pasa más de dos meses encerrado
en una pequeña gruta subterránea, con agua y alimentos, demostrando
que era posible sobrevivir refugiado ante un ataque nuclear. Se
obtienen en esta década, conclusiones categóricas que con el tiempo
han servido para salvar muchas vidas.
En los EE.UU., durante la década del 60, es donde comienzan a
prosperar organizaciones y grupos, que congregan a personas a
quienes les interesa realizar experiencias, practicar y descubrir
nuevas técnicas, para estar listos en casos de emergencias.
La Convención Internacional para la Seguridad de la Vida Humana
en el Mar reglamenta importantes avances, entre los que se destaca
la incorporación de las balsas salvavidas neumáticas autoinflables
en reemplazo de los botes rígidos. Pero la supervivencia también
puede asumirse como una actividad deportiva. El Comité Francés
de la Academia de los Deportes, que ha dado al término "deporte"
una definición amplia y categórica, lo define como un juego que
consiste en el cumplimiento coordinado, lo más perfecto posible,
de esfuerzos físicos y morales, según un tema arbitrariamente
determinado llamado "reglas de juego" y que debe tender al perfeccionamiento
físico, intelectual y moral del individuo. La supervivencia asumida
como deporte lo puede cumplir clara y sobradamente. Como deporte
no convencional, no federado las "reglas de juego" serán impuestas
por los organizadores de ejercicios y competencias.
Para practicarla en el ámbito competitivo, se requiere una buena
preparación atlética, técnica, intelectual y psíquica para poder
llegar al final de las pruebas con buena performance. Agilidad,
para trepar un árbol, cruzar por una tirolesa o hacer un rappel.
Fuerza, para transportar un herido, cortar un tronco o remar en
una balsa improvisada. Resistencia, para un trekking prolongado,
la ascensión a un monte, controlar el hambre o dormir en un refugio.
Conocimientos y habilidades, para encender un fuego sin los elementos
convencionales, buscar alimentos, saber orientarse o señalizar
un siniestro.
En la década del 80, comienzan las primera actividades como deporte
-en principio a mi criterio un poco limitado- privilegiando exclusivamente
al atleta más fuerte y sólo poniendo en practica técnicas de manejo
de cuerdas. Así prosperan competencias, como la famosa "Supervivencia
del más Apto", que da posibilidad de llegar al podio, a quien
más resiste, al más arriesgado, al más intrépido, y realmente
no premia el dominio de la totalidad de las artes, habilidades
y técnicas de supervivencia, la intuición, la inteligencia y la
iniciativa; parámetros que seguramente pesarán más ante una emergencia
real.
Nuestro país, no permanece ajeno a esta actividad, y se crean
escuelas, grupos y agrupaciones, que difunden la supervivencia.
A comienzos del 90, se forman gran cantidad de ellas, pero lamentablemente
van desapareciendo debido a que su principal objetivo es el lucro.
Un deporte amateur sólo se desarrolla por afición, es decir, sin
que su razón de ser sea la rentabilidad económica. Crece por la
pasión de hallarse en el más íntimo contacto con la naturaleza
que pone de manifiesto las fuerzas individuales del hombre.
Inspirado en este concepto fundo, el 12 de octubre de 1991, en
la cuidad de Mar del Plata el "Centro de Adiestramiento en Supervivencia
Deportiva" C.A.S.De." como una Asociación Civil sin fines de lucro
legalmente constituida. Rápidamente encuentro gente que apoya
el proyecto y la institución avanza conducida por una Comisión
Directiva a la cual no pertenezco pero que mantiene el mismo ideal
de deporte amateur de alto sentido social.
La supervivencia, es una verdadera multidisciplina que apoya a
otras tantas actividades (turismo aventura, campismo, trekking,
escalada, andinismo, yachting, canotaje, enduro, mountain-bike,
etc.). Es una importante herramienta ante el desastre (terremotos,
huracanes, tornados, inundaciones, atentados). Es hacer "medicina
preventiva", pasando a ser algo más que un pasatiempo, para transformarse
en una verdadera filosofía, que en convivencia con la naturaleza,
eleva el nivel de ética, moralidad, y estimulación hacia el esfuerzo
en grupo, lo que genera un solidario estilo de vida.
La supervivencia, necesita hoy de la difusión para que surjan
otras asociaciones como el C.A.S.De. que promuevan esta actividad
que ofrece un generoso aporte a la comunidad. Finalizo con el
Credo del asociado al "Centro de Adiestramiento en Supervivencia
Deportiva.", ya que sintetiza nuestra pasión.
Aquí me encuentro porque he oído hablar de un grupo de locos como
yo, que mantienen la idea de practicar técnicas de supervivencia
como deporte y complemento de toda actividad de aventura. Sé que
las actividades que realizaré combinan oportunidades y elecciones
únicas para experimentar la libertad individual, el placer de
ayudar y el uso inteligente de nuestro entorno natural. Sé que
muchas veces se requerirá mi iniciativa, mi entusiasmo, mi optimismo,
mi solidaridad, mi vitalidad, mi honradez y mi compromiso para
llevar adelante la Institución y las actividades que de ella emanen.
Aquí también aprenderé a conocer mis limitaciones, a entender
mejor al necesitado, al sediento y al hambriento. También hago
propia la aceptación de los riesgos implícitos e integrados a
estas actividades. Caminaré con precaución, porque acepto bajo
mi exclusiva responsabilidad todos los peligros inherentes a nuestras
experiencias, incluyendo, sin limitaciones el riesgo de herida
o muerte. Sé y lo ratifico, estoy aquí porque quiero vivir esta
"VIVENCIA SUPER", mi seguridad es mi responsabilidad, pero mis
ojos estarán en la seguridad de todos.
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Carreras
de Aventura por país
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