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IV Competencia Nacional de Supervivencia
Una prueba que desafió las habilidades y la resistencia
psico-física.
Guillermo
Tibaldi - Experto
Aventurarse
Entre el 16 y el 19 de diciembre de 1999 se llevó a cabo en
la zona serrana del partido de Balcarce y Gral. Pueyrredón la
"IV Competencia Nacional de Supervivencia en Sierras"; Contó entre
sus principales declaraciones con la de "Interés Nacional" por
la Cámara de Diputados de la Nación y de "Interés Municipal" por
el Concejo Deliberante del Partido de Gral. Pueyrredón, destacándose
además, el apoyo del Ejército, la Armada, la Prefectura, el Servicio
Penitenciario Bonaerense y numerosas entidades no gubernamentales
y comerciales de Mar del Plata.
Fueron de la partida doce equipos de tres competidores cada uno,
con atletas de Capital Federal, Gran Buenos Aires, Santa Fe, Bahía
Blanca, Punta Alta, Tucumán, San Juan y Mar del Plata. Entre ellos,
con los amigos Juan Nicolau y Guillermo Repetto habíamos decidido,
a pesar de nuestra condición de veteranos, entrenar duramente
para dar batalla. Sabíamos que nos exigirían el máximo de nuestras
fuerzas y habilidades para, por suma de puntos, determinar el
resultado final de la prueba. Con llegar ya nos sentiríamos triunfadores.
Luego de la suposición de que habíamos sufrido un accidente y
nadie nos buscaría se dio inicio a una prueba de clasificación
para determinar el orden de largada, eran las 5:30 de la mañana
y debimos realizar un rescate acuático y suministrar primeros
auxilios a un compañero ahogado.
Luego de la entrega de la carta topográfica donde se encontraban
marcadas las "puertas" (puestos de control) por donde deberíamos
pasar, sin agua ni alimentos de ningún tipo y cargados con la
sensación real de incertidumbre por no saber que nos esperaría,
comenzaron a partir los equipos por un camino marginal prácticamente
intransitado. "Comiencen a caminar por el camino. No podrán recolectar
agua hasta la llegada al molino marcado en la carta...". Treinta
kilómetros fueron suficientes para los primeros abandonos. En
el camino: cuestionarios de preguntas sobre supervivencia, localización
de un supuesto piloto en lo alto de una sierra y la puesta en
marcha de un equipo de comunicaciones del avión, comenzaron a
poner en práctica las primeras habilidades y a sumar puntajes.
Con más de 45 kilómetros recorridos finalizó el primer día. Nuevas
instrucciones y cuestionarios. Fuimos autorizados a pescar en
la laguna La Brava y a preparar un refugio para pernoctar.
Lo que los equipos -que aún seguíamos en carrera- no sabíamos
era que a las 5:00 hs de la madrugada, bajo una lluvia torrencial
real, una supuesta crecida de la laguna nos obligaría en 10 minutos
a estar, todos con todo nuestro equipo, a más de 1,60 metros de
altura para no ser arrastrados por el agua. Muchos equipos no
llegaron en tiempo y perdieron puntaje. Creo que en los últimos
segundos llegué a saltar y "morder" lo alto de un árbol donde
ya habíamos subido en un gran bollo todas nuestras pertenencias.
Luego de esta emergencia imprevista, debimos improvisar una balsa
para cruzar un trayecto de más de 1.500 metros, que con viento
y corriente en contra hizo tambalear hasta los más fuertes.
El día continuaba y las prácticas también, pero ahora sobre las
sierras. Improvisación de fuego sin fósforos ni encendedores,
vadeos de arroyos, señalización, primeros auxilios, navegación
terrestre, estimas de distancias, fabricación de trampas y filtros
de agua, fabricación de pan, tiro con armas de circunstancia,
recolección de vegetales y animales útiles en situaciones de supervivencia
y trabajo con cuerdas fueron algunas pruebas, mientras se sumaban
kilómetros a la caminata. Las condiciones climáticas adversas,
con frío y lluvias torrenciales por las noches, sumaron a las
exigencias propias de la contienda un toque más de dificultad.
Las mochilas doblemente pesadas, la pérdida de las escasas calorías
que quedaban y la ropa mojada, llevó al abandono a algún otro
equipo. Estábamos realmente al límite, poco se diferenciaba de
una situación real de supervivencia. Ya, con más de 80 kilómetros
recorridos, los equipos fuimos arribando por el macizo serrano
a la localidad de Sierra de los Padres, donde el aliento del público
presente nos dio fuerzas para acarrear en camilla a uno de nuestros
compañeros con un entablillado en la tibia supuestamente fracturada.
Luego de transponer con cuerdas el Peñón de Santillán y atravesar
un supuesto río en pasaje de tirolesa, con el último aliento cruzamos
la línea de llegada en proximidades del Cuartel de Bomberos Voluntarios.
Los resultados fueron los siguientes:
4º puesto: Equipo "G 58". Antonio González, Héctor Troche y Alejandro
Grassi.
3º puesto: Los sobrevivientes. Roberto Palma, Horacio Leguizamón
y Daniel García.
2º puesto: Sierra salvaje. Mario Donato, Edgardo Becerra y Adrián
Agrelo.
1º puesto: Nosotros, "NITIRE 124" -las primeras dos letras de
nuestros apellidos y la suma de los años-, representando al Centro
Naval Delegación Mar del Plata.
Una prueba de aventura muy difícil, para nosotros como competidores,
pero también agotadora para los organizadores. Un gran esfuerzo
y dedicación por parte de mucha gente que, sin duda, engalana
las actividades deportivas de la ciudad de Mar del Plata en la
temporada estival, debido a que competencias en este deporte no
convencional no se están realizando en otras partes del país.
Ojalá aparezca más gente que se anime a llevar adelante la "supervivencia
deportiva", divertida, desafiante y seguramente útil para aprender
como salvarse o colaborar a salvar alguna vida en situaciones
límites.
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Carreras
de Aventura por país
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