|
Un
viaje al principio del mundo
Carrera:
"Por las huellas milenarias" (24/03/2002)
Alejandro Theill - Aventurero
Por las Huellas Milenarias, segunda etapa
del circuito de aventuras El
Espíritu de los Dioses, convocó a
más de 220 equipos y ratificó el creciente
éxito de este evento. En una zona aledaña
a la ciudad de Tandil, con una geografía muy particular
los aventureros recorrieron 15 kilómetros apasionantes.
De
vez en cuando los Dioses pergeñan travesuras para
poner a prueba nuestros corazones empapados de aventura.
La lluvia mansa es una cortina falsa del cielo, que apenas
deja filtrar el celeste pálido del amanecer, justo
el momento de echar la última mirada a la mochila,
de revisar cordones, de contener a duras penas la ansiedad.
Mientras emprendemos el camino hacia el Cerro de la Virgen,
la intimidación líquida va cediendo ante el
ejército de manchones celestes posicionados sobre
el horizonte irregular de las sierras. Mi compañero
y yo tenemos una certeza, los Dioses han decidido mostrarnos
las huellas milenarias, el pensamiento es compartido por
la procesión de vehículos que nos acompaña,
mientras la llovizna intensifica ocres y verdes.
El
pequeño promontorio que alberga a la Virgen tiene
un camino arbolado de ingreso que finaliza frente a un prolijo
rellano de forma circular, lugar elegido para la salida
y llegada, los autos se disponen prolijos entre los árboles,
esperando que sus dueños satisfagan el ansia, entreguen
el aliento y se vuelvan vacíos de tensiones y oxígeno.
Los
Dioses jóvenes y los caminantes del espíritu
son lo encargados de iniciar la travesía, los primeros
100 adelantados concentran la envidia de los 350 que integran
el segundo batallón de aventureros, tengo tiempo
para el último control, el calentamiento dispara
la ansiedad, el murmullo crece, se mezclan órdenes,
estrategias, deseos y saludos, los músculos comienzan
a intuir los obstáculos y el corazón realiza
la última advertencia.
En
marcha
La
cuenta regresiva perfora las miradas duras, el sudor humedece
rápidamente las nucas, el movimiento vertical de
las cabezas indica la puesta en marcha, el camino desciende
al principio hasta encontrar la salida entre añejas
paredes de piedra, giramos a la derecha para desandar el
camino entoscado que más adelante se esconde por
el costado de un cerro arbolado, el aire repite el sonido
ahogado de los pasos, se visualiza la primera bandera que
indica un giro de 90º, antes del ingreso en un largo
potrero de rastrojos, cruzamos un pequeño canal que
bautiza las zapatillas.
El
terreno sube discretamente, un pequeño desvío
nos obliga a cruzar una trinchera inundada, el alrededor
es de un prolijo verde soja que nos acompaña hasta
el primer escalón del cerro, primer contacto con
su majestad; el pajonal pampeano, cardos, el suelo se desplaza
blando, tenemos a la vista la primer puerta que remata un
racimo de piedras sentado sobre la falda del cerro bajo,
un arroyuelo nos acompaña casi hasta la puerta, primer
control, bajamos al fondo de la quebrada y comienza la trepada
al cerro de enfrente que le da razón a la mencionada
quebrada. Sobre el lomo se divisa nuevamente el camino de
salida que arrastra todo el cordón hacia un pequeño
valle remendado de bosques.
Algunos
afloramientos rocosos y comienza el descenso hacia la próxima
puerta del camino, un pantano se interpone antes de comenzar
a desandar la huella buscando la entrada a la cantera como
vimos en el mapa. Luego de un repecho, el camino se endereza
y baja suavemente, para volver a subir de la misma manera
hasta el pie de los cerros. El tajo marrón contiene
la interminable serpiente hecha de sudor y mochilas. El
ritmo se acelera de frente al morro de las orejas donde
se ubica la puerta número 3, los helechos van cosiendo
la grieta gris que comienza en un pequeño pedrero
y se funde más arriba con el cielo que no tiene rastros
de la tormenta.
La
cuerda de seguridad se llena de manos, en la cumbre el panorama
es una tentación de los dioses para olvidarse del
tiempo, los ojos en vano intentan contar el racimo de cerros
apoyados sobre el suelo que se pierden en el horizonte.
Luego de la canaleta que nos baja del morro comienza un
sendero que va uniendo los domos inmensos, al principio
extraños helechos se esparcen entre las piedras,
parece que en el lugar cada piedra eligió una forma
irrepetible, aleros, techos, marmitas eólicas, apiladas,
o desparramadas conforman un paisaje difícil de olvidar.
El cordón humano sube y baja copiando con esfuerzo
la geografía ancestral. El agua no termina de caer
por infinitos surcos horadados en la piel de las rocas,
la flora exagera con chinchillas, menta, carquejas, marcela
y muchos cardos que integran violentamente la humanidad
de quienes los embisten como intrépidos minotauros.
El
final
El
domo donde se apoya la última puerta, también
marca el punto de retorno, se sube con cuerdas y se baja
de la misma manera solo por seguridad, el cerro es un bollo
perfecto de masa que levó en el principio del mundo.
Luego el camino se interna en amplias terrazas repletas
de agujeros simétricos y poco profundos que brillan
con su contenido de agua. Las
huellas milenarias están a la vista y las huellas
de nuestro cuerpo también, buscamos con desesperación
el obrador de la cantera, mientras nos subimos a un camino
que se enrosca hasta la balanza, cuesta retomar el ritmo
sobre el terreno plano, sobre la izquierda el Cerro de la
Virgen aparece como un castillo inexpugnable.
Todavía
hay más, un bajo con pastizales, un pequeño
bosque de álamos y un par de formaciones que esconden
el final, con una puerta de piedra incluida. La inercia
empuja las piernas hasta el arco de llegada, el corazón
como siempre no alcanzó a explotar y lo primero que
pensamos es que nos va a servir para el próximo desafío.
Comienza
el trabajo de ordenar las imágenes, respirar parece
más sencillo y el cuerpo es un tanque de agua para
apagar el fuego del alma. Las huellas milenarias son un
recuerdo fresco, El espíritu de los Dioses nunca
lo encontramos, pero estoy convencido que la búsqueda
es vana porque lo llevamos adentro.
Nota:
e-mail:
info@gruposierras.com
web: www.gruposierras.com/espiritudelosdioses/
Toda la información del circuito El Espíritu
de los Dioses está en el Informe
Especial que se publica en el portal.
|