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Cargando
el sol en las mochilas
Carrera:
"Siguiendo los pasos del sol" (17/02/2002)
Alejandro Theill - Aventurero
El sol no quiso quedarse como un simple
partenaire de la mañana e instaló su brillo
rotundo sobre los cerros milenarios. La travesía
tuvo en el esplendoroso cielo un condimento más para
disfrutar el espectacular entorno. Cerca de las 7:00 de
la mañana el predio del Club de Planeadores, recostado
sobre una de las faldas del cerro Redondo, se fue llenando
de voces y colores. Frente a los hangares se dispuso la
largada.
Los
primeros tramos del recorrido copiaban el diseño
de la pista hasta perderse entre un maizal, como antesala
del ascenso directo al primero de los cerros. Entonces,
la ansiedad se apoderó de los casi 200 equipos que
comenzaban la entrada en calor sobre ese verde geométrico,
acostumbrado a recibir las caricias de los aviones mudos.
Quince minutos antes de las 8:00, la cuenta regresiva del
improvisado coro se escapaba por la quebrada vacía.
El comienzo mostró los pasos acelerados hundiéndose
en el pasto húmedo.
Luego
de abandonar la pista la columna enfiló hacia las
primeras estribaciones de la sierra, buscando la puerta
del sol, primer puesto que los competidores debían
superar en el recorrido. Retamas, carquejas, mimosas, cardos,
marcelas y chilcas se entremezclan allí entre las
piedras traicioneras. La vegetación hace lo suyo
y va aquietando los bríos aventureros.
Sin
tregua
Luego
de atravesar curiosas formaciones pétreas se acercaba
la primera puerta ubicada sobre el risco de plata, una curiosa
formación de piedras redondeadas que tiene una espalda
con un desnivel de casi 10 metros. Los primeros equipos
prescindieron de la cuerda de seguridad y se fueron rápidamente
en busca del lomo de ballena. La formación, que asoma
sobre el valle, simula perfectamente un cetáceo encallado
a 350 metros de altura. Luego de caminar los 100 metros
del lomo, siguieron faldeando todo el cordón noreste.
El sendero subía y bajaba entre helechos verde intenso
y la fila iba cosiendo la geografía con cientos de
colores.
El
trazado giró en un abra pequeña y se enfrentó
con la "nariz chata", que remata la formación
del Bilbao. Cruzando la quebrada, la trepada entregó
un manantial escondido entre retamas y, luego, un pedrero
chico y las bochas desnudas preanunciaron la primera de
las cumbres. La hilera no se cortó ni ante la máxima
exigencia. Desde este lugar se divisaba el punto trigonométrico
que marca el Bilbao o San Luis, con sus 453 metros. La bandera
marcaba allí la puerta número 3, comienzo
del descenso.
La
canaleta empinada marca una bajada que se precipita hacia
un cañadón angosto que se lleva el agua de
la cumbre cuando a la lluvia se le ocurre visitar la soledad
de estos terrenos altos. La carrera se normalizó
copiando los desniveles más próximos a la
llanura. Sin embargo, el pajonal pampeano presentaba sus
credenciales de maraña cerrada y volvió a
complicar el desarrollo. La esperada definición sería
en los últimos metros.
La
cola rodeó ordenadamente el maizal, cruzó
un zanjón y dibujó el contorno de la soja
intensamente verde. Luego, buscó el primer escalón
del Redondo, última puerta. El final estaba próximo.
Los gritos de aliento entre los equipos son en esos momentos
más largos que los pasos cortos que preparan el asalto
final. Con la única referencia de las banderas que
se sacudían en la cima, los intrépidos elegían
el costado de una antigua explotación, conformado
por mazos gigantes, para trepar. Los primeros diez equipos
no se dieron tregua. Luego del chequeo de los controles
en la puerta se lanzaron buscando los árboles, que
ocultaban los hangares. El público en ese momento
constituía la mejor referencia hacia dónde
apuntar.
La
llegada de los dioses
Antes
de la llegada acechaba el último obstáculo,
una tranquera de barandas altas cerrada, que obligaba a
recurrir al alambre del costado. Seis equipos llegaron soldados
hasta ese punto. Después se produjo un remate violento,
sostenido por la enjundia y la emoción. El primer
puesto se lo llevó "Tábano sin Cabeza",
relegando por segundos a "Dos de Cuatro", equipo
de los hermanos Hernán y Ariel Gopar. Ambos equipos
tienen raíces tandilenses. Terceros arribaron Jorge
Ortubay y Jorge Silva, del equipo "Aguilas". Luego
llegaron "Peor es Nada", de Fernando Silva, Cristian
Flores, y "Stepleclease", de Ramiro Paris y Pablo
Agueria.
Por
su parte la categoría mixta tuvo como ganador a "Mocoreta
Team II", equipo integrado por Luis González
y Stella Corrado. "La Cascada Team", con Fernanda
San Martín y Nicolás Favasuli, fue segundo,
y "El Quinto elemento", de Nancy Carabajal y Emiliano
Tentella, arribó tercero. Luego se ubicaron "Por
mis hijos" (Alicia Villarruel y Claudio Ulibarri) y
"Los Escu" (Gustavo y Sandra Escudero). Las damas
tuvieron, como en el resto de las categorías, nuevas
ganadoras. En este caso, triunfó el equipo "Las
Indias", de Andrea Obrejón y Verónica
Rivas. Segundas arribaron Paula Senor y Lilian Saraví,
integrantes de "los Robles", y luego se ubicaron
"Armas Biológicas" (Agustina Deza y Mónica
Barg), "Esperando la Carroza" (Juliana Berdiñas
y Andrea Ferrari), mientras que el último escalón
del podio de las diosas fue para "No se vayan ya llegamos"
(María Eugenia Fernández y Cristina Carrasco).
Los
primeros equipo en el orden de llegada de los caminantes
fueron "Lagunak", integrado por Valeria Aramburu
y Zulma Flora, y "Fieras en las sierras", con
Federico Hansen y Diego Simón.
Por
la noche, en el predio del Balneario del Sol, los dioses
tuvieron su fiesta con video, sorteos y, por supuesto, los
premios para todos los ganadores. La próxima etapa,
prevista para el mes de abril, promete más acción
y volverá a convocar el espíritu de aventura
de estos modernos conquistadores.
Nota:
e-mail:
info@gruposierras.com
web: www.gruposierras.com/espiritudelosdioses/
Toda la información del circuito El Espíritu
de los Dioses está en el Informe
Especial que se publica en el portal.
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