Embarazo y deporte
Silvana Solá
- Experto Aventurarse
Una
investigación destinada a poner en su justo lugar el tema
del deporte y el embarazo y desterrar mitos. Dos testimonios
clave: el de Alejandra Rojas, cicloturista de largo aliento
que aún embarazada siguió su travesía a lo largo de América
y el de Claudia Schemper, triatleta, nutricionista y mamá
de Enzo (dos años), que nos cuenta qué sucedió con su
entrenamiento a partir de la noticia del embarazo. Además,
un enfoque profesional de Claudia.
El
matrimonio formado por el brasileño Esdras (33) y la colombiana
Alejandra (37) emprendió en septiembre de 1998 una mudanza
poco convencional. La pareja, residente en Bucaramanga,
Colombia, tenía como objetivo instalarse en San Pablo,
Brasil, donde la familia de Esdras aguardaba su arribo.
Pero la bienvenida se iba a hacer esperar cerca de un
año, ya que la mudanza de la pareja latinoamericana se
iba a concretar en bicicleta, y no precisamente en un
viaje directo.
El
dúo le tomó el gusto a la travesía y recorrió medio continente,
con un promedio de 70 kilómetros diarios entre Colombia,
Ecuador, Perú, Chile y Argentina, donde se encontraron
con nosotros. De aquí en más, vía Uruguay, pusieron rumbo
a Brasil.
Hasta
acá este relato de viaje puede causar poca sorpresa a
los bicimaníacos lectores. Sin embargo, la historia tuvo
un vuelco importante. En primer lugar las conclusiones
de Alejandra en cuanto a la mujer, la aventura y la bicicleta
y, como extraordinario colofón, un sorpresivo embarazo
en viaje.
Vivir
intensamente
Animarse.
esa es la cuestión. sintetiza Alejandra. "Aventurera y
osada he sido siempre, pero ciclista no. Aunque esto no
fue ningún obstáculo". Y aclara que sin experiencia alguna
y casi sin haber pedaleado previamente se lanzaron al
camino a cosechar experiencia.
"Estuve
limitada en lo que hace a sentirme independiente, ya que
por sentido común convinimos que Esdrás se ocuparía de
ciertas cuestiones como la reparación de las bicis. Me
hubiera gustado tener acceso a esos conocimientos a través
de cursos. En Colombia no hay nada de esto. Incluso durante
un tiempo debimos aprender a los tumbos sobre cosas fundamentales
para una larga travesía, por ejemplo sobre cómo repartir
la carga en la bicicleta".
Al
momento de pedirle consejos para las féminas que aún piensan
que no pueden, Alejandra hace un gesto con sus hombros:
"Si lo hice yo, cualquiera puede. Bah, cualquiera con
este perfil - aclara-, cualquiera que guste de vivir la
vida intensamente, que ame la naturaleza. Toda persona
que siente que quiere hacer esto DEBE hacerlo. Que analice
todos los temores, todos los prejuicios, el aspecto económico,
incluso el tema sexual. Sobre todo nosotras, como latinas.
Pocas de nosotras hemos hecho estos viajes."
Embarazados
"Este
viaje nos deparó la dicha, ya que en ningún momento se
constituyó en un problema haber quedado embarazados. Fue
aquí, en Argentina. No lo vimos en ningún momento como
un problema debido a que no empecé a pedalear ayer. Llevamos
casi un año pedaleando y este ya es nuestro estilo de
vida. Consultamos a un médico en Pilar (a 50 kilómetros
de Buenos Aires), donde nos dieron la noticia y nos dijeron
que no habría problemas y que, llegados a Buenos Aires,
nos hiciéramos los estudios habituales, y así fue. Con
casi dos meses de embarazo me hice una ecografía y exámenes
de sangre y orina, como debe ser, con absoluta res- ponsabilidad.
El resultado fue óptimo y el consejo médico contundente:
continuar el viaje, que era bueno y saludable ya que nuestro
estilo de vida era pedalear todos los días."
Fue
increíblemente coincidente el análisis de la situación
de ambos profesionales. Ambos aconsejaron reducir al máximo
el peso (cargaban casi 50 kilos cada uno) y disminuir
el ritmo en lo que hace a la cantidad de kilómetros por
día; prudencia y sabiduría... y el trío continuó su rutina
viajera con destino a San Pablo.
Dicen
los libros
Los
libros recomiendan para las que nunca hicieron deporte,
ni aún gimnasia, que el período del embarazo es uno de
los mejores momentos de adquirir el hábito de realizar
ejercicios físicos, para continuar haciéndolo después
del nacimiento del hijo.
Con
sólo media hora de caminata y diez minutos de gimnasia
todas la mañanas se obtienen importantes beneficios para
la madre y el bebé que está por nacer. La caminata nunca
resulta peligrosa, activa la circulación, la respiración,
el funcionamiento intestinal y refuerza la pared abdominal.
La
gimnasia también activa la circulación, permite mejor
oxigenación, otorga al cuerpo una buena posición que permite
llevar al bebé sin fatiga y mejora el equilibrio nervioso.
Prepara al cuerpo para un parto más fácil y rápido, debido
a que fortalece los músculos y da flexibilidad a las articulaciones
de la pelvis. El ejercicio físico tiene la particularidad
de facilitar el retorno al estado normal del cuerpo después
del parto.
En
cuanto a la práctica de los deportes, las opiniones son
diversas y dependerá del estado general de la persona.
Suponiendo que el estado físico sea óptimo y se augure
un parto normal, sólo se aconsejan los deportes que no
son competitivos, violentos o que exijan más esfuerzo
y fatiga que la normal para una mujer embarazada. De todos
modos, debe suspenderse la práctica durante los últimos
tres meses. En todos los casos se hace hincapié en la
prudencia y en la consulta médica.
La
bicicleta, como deporte activo, hace trabajar numerosos
músculos y es una práctica fundamental para el músculo
cardíaco. Pero se debe tener en cuenta que la bicicleta
sólo es recomendada en su aspecto cicloturístico y de
paseo. No representa riesgo alguno, salvo al final del
embarazo, en la medida en que una pérdida de equilibrio
pueda ocasionar una caída. Como medio de transporte, especialmente
en las ciudades argentinas -muy poco amables con los ciclistas-,
hay riesgos de accidentes obvios. Aunque estos riesgos
no los genera la misma bicicleta, sino el triste campeonato
mundial que lidera la Argentina en accidentes de tránsito...
Bien
entrenadas
Las
evidencias dicen que las mujeres físicamente activas tienen
embarazos y partos más fáciles que aquellas que no están
entrenadas. No detectamos en nuestra investigación indicios
de que las atletas sean propensas a los abortos espontáneos,
pero sí se sabe que el riesgo de cesárea disminuye en
un cincuenta por ciento en las mujeres que practican deportes,
y se recomienda que en si no hay contraindicaciones se
continúe con la actividad física hasta el momento del
parto.
El
ablandamiento de los ligamentos provocado por la inducción
hormonal, particularmente en la zona lumbar y de la pelvis,
anticipando el nacimiento de la criatura, contraindica
la práctica del levantamiento de pesas o salto, ya que
hace más proclive a la mujer a sufrir un exceso de estiramiento,
sobre todo en los últimos meses.
La
experiencia de Claudia
Claudia
Schemper tiene 28 años de edad y 10 de triatleta. Obviamente
ya era deportista cuando quedó embarazada, a los 25 años.
Ya tenía el hábito formado de hacer ejercicios, la necesidad
y el placer de practicarlos.
Nos
intrigaba saber cómo había adaptado su rutina de entrenamiento
a partir de la confirmación de su embarazo. "Al principio
continué con mis actividades, pero el día que me enteré
de que estaba embarazada algo cambió. Psicológicamente
mi actitud era distinta. Más tranquila, más precaución.
En la pileta ningún problema, iba a nadar como siempre.
Pero lo que sí cambié fue el plan de entrenamiento. No
era ya la misma idea de progresión con la búsqueda de
máximos rendimientos sino que se transformó en un plan
de ejercicios adaptado, no llegaba a intensidades tan
altas, trabajaba más aeróbico, en zonas más bajas y hasta
en zonas medias, más no".
"El
trote lo continué hasta antes del tercer mes. Me empezaron
a dar puntadas y dije basta. Hay mujeres que corren durante
todo el embarazo sin ningún problema, yo no quise. Empecé
en cambio a hacer caminatas rápidas. Otra cosa que modifiqué
fue mi rutina en el gimnasio, yo normalmente trabajaba
con carga libre, con barras. Ese tipo de ejercicios no
los hice más. Es riesgoso trabajar con pesos y que se
te pueda caer una pesa. Me dediqué a hacer máquinas. Primero
hacía algo de trabajo aeróbico en una bicicleta fija o
máquina de step, parada, en posición erguida, para entrar
en calor. Después hacía press de piernas, glúteos, camilla,
etc. En bicicleta al principio seguía saliendo a la calle,
pero después no, y no solamente por mí. En esto aparece
todo un tema que no depende sólo de uno. Todo el entorno
te quiere cuidar... y terminás adaptándote no tanto para
estar tranquila una misma sino para que se queden tranquilos
los demás. Vos adentro tenés un bebé que es de todos,
no sólo tuyo, ¿no?"
"Ni
hablar de los peligros que corrés cada vez que salís a
la Panamericana. Pero si tenés un lugar seguro, cerrado,
como un country o el circuito KDT, podés pedalear. Eso
sí, a medida que pasan los meses la panza te impide andar
en la posición habitual de la bici de ruta. No va, tenés
que ir pasándote a la bici de paseo o a una mountain bike.
El tema con la bici es buscar un lugar seguro, que no
pasen muchos autos, y una posición adecuada al momento
biológico del embarazo. Por eso sirve la bici del gimnasio,
que tiene una posición más erguida. Finalmente durante
el último mes y medio abandoné el gimnasio y también la
pileta. Lo que siempre hice, hasta el último momento,
fue la caminata. Cuando ya estaba cerca del momento del
parto me sentía con mucha fuerza y ganas de empezar a
entrenar, luego esa sensación se esfumó tras el parto
y al principio por la falta de sueño y el desgaste de
la lactancia me costaba caminar, recién a los veinte días
recuerdo la emoción de haber trotado quince minutos. Fui
retornando lentamente a la actividad haciendo sesiones
cortas tres veces por semana. En fin, nada supera la emoción
de ser mamá!"
!Y
bien!, hasta donde investigué hay algo que me llamó la
atención... y que quiero confesar. Yo había resultado
una prejuiciosa. En el fondo siempre imaginé que el día
que recibiera la noticia de un embarazo significaría una
orden tal como "colgá la bici en el garage, sentate a
ver novelas y a tejer batitas". Pero luego de desayunarme
con estas experiencias, la próxima propuesta que reciba
la voy a considerar más seriamente. Ahora tengo la certeza
de que la combinación de deporte con embarazo no sólo
es posible sino que es buena, tanto para la salud física
y psíquica de una misma como para la del bebé que está
en camino.