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El
Andinismo de Exploración
Recorriendo zonas inexploradas
Marcelo
Scanu -
Columnista
Es
una enorme satisfacción recorrer zonas inexploradas
o poco conocidas y ascender cumbres vírgenes. El
ser humano tiene el innato instinto de recorrer, buscar,
descubrir y el deseo de descollar siendo el primero. El
andinismo de exploración conjuga esto y mucho más
ya que el que practica esta rama del deporte también
se interesa en todo lo que puede observar de interés
arqueológico, antropológico, geológico,
ecología, faunístico, florístico, etc.
y se ocupa de preservarlo y cuidarlo. Para ello aprende
por lo menos lo básico de estas ramas científicas
y se convierte en un verdadero auxiliar de ellas.
Es
un poco volver a los comienzos del andinismo moderno, llenos
de mística, donde los primeros andinistas forzosamente
debían recorrer zonas inexploradas y aun no cartografiadas.
Ellos se convirtieron en "cientistas", montañistas
avezados en diferentes disciplinas que al finalizar sus
viajes volcaban las experiencias y conocimientos en extensas
y voluminosas obras, las cuales fueron y son guías
para las generaciones posteriores. Al principio fueron todos
extranjeros pero poco a poco algunos argentinos siguieron
el ejemplo y luego muchos. Sus nombres han quedado grabados
en letras de oro.
Sin
embargo, muchos se han dejado seducir por el "andinismo
de masas" con los consabidos inconvenientes: Rutas
hipertransitadas, basura por todos lados, depredación
de flora y fauna, pérdida de la aventura en el verdadero
sentido de la palabra y que decir del espíritu altruista
del montañista. La zona del Aconcagua es un fiel
y triste ejemplo. Por supuesto existe allí gente
consiente, la cual sigue al pié de la letra las leyes
no escritas de la práctica montañística,
pero otros hacen lo contrario.
Lamentablemente,
también ha sido desprestigiado. Algunas personas,
generalmente cegadas por su ego, proponen la absoluta superioridad
de la escalada sobre el andinismo de exploración
y de alta montaña diciendo que "no tiene importancia".
Están equivocados, ambas actividades son muy diferentes
y también cada una posee su mérito y por ende
una no se puede imponer sobre la otra. Ambas están
unidas por el amor y el respeto hacia la montaña
y su entorno.
El
montañista completo sabe conjugarlas, aunque se incline
por una, y conoce sus virtudes.
En
nuestro país, Argentina, existen cientos de cincomiles
vírgenes en regiones nula o escasamente recorridas.
¿Vamos a dejarlas inexploradas, inescaladas o esperar
que algún extranjero las descubra? Es tiempo de que
empezemos a abrir los ojos y concientizarnos y no perder
esta oportunidad única. Somos quizás la ultima
generación que pueda darse el lujo de subir una cumbre
de alta montaña virgen y no podemos dejar pasar esta
oportunidad tan valiosa.
Nota:
e-mail:
expofotografica@yahoo.com.ar
Aunque
escrito en 1990, en un boletín del Grupo de Montaña
Huaman (hoy lamentablemente desaparecido), esta versión
ampliada y corregida es válida en todos sus conceptos.
Mucho se ha avanzado y descubierto pero todavía nuestro
país, junto a Chile, China, Pakistán, Nepal
y otras contadas regiones siguen siendo los países
con más cumbres sin escalar del Planeta.
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