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Kitebuggy Adventure 2003
Walter Sábado - Experto Aventurarse

¡El desafío se logró! 81,7 kilómetros recorridos, ¡todo un record para los pilotos que participaron y las estadísticas sudamericanas! La cita fue entre los días 11 y 13 de abril de 2003, en las playas de Viedma (Río Negro, Argentina). Meses poniendo a punto los preparativos, especialmente para la logística de apoyo que cubriría las eventualidades que pudieren suceder tuvieron sus frutos durante el encuentro.

Una semana antes, las condiciones climáticas eran óptimas y el chequeo de los pronósticos auguraba vientos del sud-sudeste y de gran intensidad lo que hacía pensar que la aventura iba a ser lograda sin mayores inconvenientes. Pero 4 días antes la situación cambió rotundamente, los vientos que hasta el día anterior se estimaban en los 70 km/h pasaban al día sábado con una rotación violenta al nor-noroeste y con una intensidad de 15-18 km/h; todo un bajón...

Entre el día jueves y viernes ya se encontraban todos los pilotos inscriptos, los que no dejaban de asombrarse de la vasta pista con la que contábamos en el Balneario El Condor, lugar base del asentamiento. Pilotos de Buenos Aires (Capital Federal), La Pampa, Tres Arroyos, Mar del Plata, Comodoro Rivadavia y el Team Patagonia, ya empezaban a palpitar la aventura que les esperaba.

De acuerdo a las espectativas de viento se resolvió hacer un cambio de planes, el intento de travesía se realizaría partiendo a la inversa de lo planeado, es decir el trayecto lo haríamos desde el Norte (San Blas) hacia el Sur (La Baliza).

El viernes, habiendose "terminado" el viento del sur tal cual lo pronosticado, se acondicionaron los 28 buggies en dos trailers para poder trasladarlos 120 kilómetros hasta la Isla del Jabalí al día siguiente.

Los preparativos

Poder alistar los equipos y lograr una partida acorde a la marea implicaba levantarse más que temprano para muchos de los pilotos, pero las ganas de disfrutar de la aventura eran mucho más fuertes; y cual alumnos en el primer día de clase todos con sus uniformes estaban con más o menos caras de dormidos arriba del minibus trasladándose a la ciudad de Viedma (30 kilómetros) para empreder la partida con el resto del equipo de apoyo.

Ya en la ruta, y siendo más de las 8 de la mañana, la brisa comenzaba a tomar forma y levantaba el ánimo. Llegamos a San Blas y el vientito se ponía más franco sobrepasando los 20 km/h y con direccion NE lo que hacia pensar que el viaje "empopado" iba a complicar a muchos de los pilotos. Había que ver la cara de los pilotos para describir las distintas sensaciones: nerviosos, alegres, desafiantes, relajados, pero una sola fue la que faltó a la cita y fue la de decepción; todos estaban asombrados de la playa y la inmensidad que los esperaba... y eso que todavía no habian visto lo mejor...

Siendo algo más de las 11 de la mañana ya estaba todo listo, 4 camionetas 4x4 y un quinto a bordo de un jeep 4x4 que tenía por función indicar el camino de inicio, ya que partiendo con la marea alta se encuentra una zona denominada Paso Seco que justamente no se caracteriza por estar siempre seca y hace muy probable el encajarse si no se conoce bién el lugar. Consultado el baqueano por la zona más apropiada para pasar con los buggies dijo que bien pegado al mar no tendríamos problemas... ¡después les cuento!

¡Velas arriba!

Se dio la orden de velas arriba y el espectáculo se tornó realidad, el celeste cielo se coloreó y adornó con las danzantes velas prestas a partir. La sirena de partida comenzó a sonar y la adrenalina comenzó a fluir... todo estaba en marcha tal cual lo planeado. Antes de los 200 metros debido a la "empopada" muchos realizaban un zigzagueo que los llevaba arriba de los médanos pero para su sorpresa luego se encontaron con una mini barranca de unos 70 centímetros de alto que los hacía volar y poner todos los sentidos alertas pensando... "¡uyyy... este no es el piso lisito donde ruedo habitualmente... me parece que voy a tener que estar más atento!

Todo continuó bién hasta que al llegar al tan mentado paso y por estar tan alta la marea nos fuimos encontrando con un piso cada vez más blando al punto tal que los buggies se enterraban hasta la mitad de las ruedas. Solución: velas abajo, buggy como paseando al perrito y a chapotear en el barro unos 150 a 200 metros. Ya la aventura se hacía sentir y para muchos que hiperventilaban por la fatiga a pesar de estar encerrados en un casco se les notaba la expresión que no era precisamente de felicidad...

Primer parada no prevista para poder aunar pelotones ya que el barro retrasó a muchos, el cambio de estrategia hacía que el nuevo camino a transitar fuera un "off road" por medio del campo contra la costa de un alambrado semi destruido, siguiendo una pequeña huella.

Recorrimos unos cientos de metros y nuevamente la parte crítica del Paso Seco, una zona relativamente blanda y con agua. Resultado... otro cementerio de buggies que optaron por pasar caminando. Solucionado el inconveniente seguimos unos cuantos kilómetros prácticamente a campo traviesa, diría que para muchos fue lo más divertido de la travesia ya que implicaba un manejo prolijo de la vela por circular con la vela empopada y a cierta velocidad por el viento reinante y sin descuidar de observar el camino con huellas que se trasformaban en pequeñas zanjas para los buggies, matorrales, barro y hasta algunos tuvieron la suerte de enganchar pedazos de alambrados...

Sobre la playa

Superado el "Paso Seco" ya teníamos toda la playa a disposición, aunque para algunos las dificultades que presentaba el terreno dejó secuelas importantes en los buggies, desde simples pinchaduras hasta roturas de horquillas, pedalines, asientos... Ya transitando por la playa cerca del agua llegamos a la zona denominada "Faro 2º Barranca", lugar donde una zona de barrancas hacía que muchos de los pilotos que usaban lineas cortas en sus comandos no pudieran sobrepasarla y tuvieran que hacerlo a pie. En el lugar ya los esperaba el almuerzo para cargar energía y acondicionar los buggies. Solo estabamos a unos 20 kilómetros de la partida y lo hecho hasta el momento hacía pensar que no iba a ser nada fácil poder concretar la meta buscada.

Nuevamente listos para la partida y al reparo de la barranca, pero a los pocos metros nos encontramos con un viento considerable, hasta diría que demasiado para los que optaron por subir velas por encima de los 3 metros. Luego de unos kilómetros de circular sin inconveniente una nueva complicación apareció: piso de canto rodado fino, zona estrecha de playa y dirección del viento que hacía necesario circular bastante ceñido... resultado: buggies que no avanzaban, otros que rolaban, velas que caían cerca del agua, todo un desafío de manejo fino vela-buggy; así y todo los más avezados pilotos tuvieron que arrastrar sus buggies en más de una oportunidad para poder retomar nuevamente la zona alta de la playa.

Sobrepasado este inconveniente el viento era más franco y aumentaba de intensidad y a pesar de no tener el ángulo óptimo nos permitía circular a velocidades por encima de los 40 km/h ya que el terreno se tornaba más duro pero con un nuevo ingrediente... "el serrucho", que a más de uno le aflojo los dientes. Luego no faltó la zona de restingas y grandes piedras que a muchos hizo frenar el buggy en seco... La variedad de suelos era para todos los gustos.

Llegamos...

Un pelotón de unos 12 buggies se alejó del resto haciendo una parada para luego partir juntos y aprovechar las condiciones de viento y piso (un asfalto) que se tornaban ideales para alcanzar velocidades cercanas a los 70 km/h. Ya nos acercábamos a la zona final que no podía dejar de ser menos crítica. La zona denominada "Canal de las Lisas" tenía que ser pasado por debajo, cerca del mar, antes de que este empieze a subir, pues luego a medida que nos alejamos del mar se pone pesado y en puntos intransitable.

Así fue que rápidamente partimos entre 8 y 10 buggies en busca del ansiado paso pudiendo pasarlo con escasos 10 centímetros de agua. Nuevamente la adrenalina aumentaba, estábamos por lograrlo... En esta zona la amplitud de la playa y la dureza de la misma nos hacía despreocuparnos de encontar algun inconveniente en el camino, ¡la sensación de libertad era plena!

Ya veíamos "La Baliza", faltaban escasos 1000 metros y el postre nos esperaba... Un banco de arena hizo que tuvieramos que circular ceñido al máximo y para completar el panorama el viento se tomaba descanso haciendo que solo 5 pilotos alcanzaran la meta rodando en el buggy, pero no podemos dejar de felicitar a un grupo de 6 pilotos que con buggy en mano alcanzaron la llegada sin ayuda dentro de los cuales se encontraba Kevin, un piloto de apenas 12 años que logró concretar la aventura sin ayuda, y Manuel que con solo 15 días de haberse subido a un buggy tambien lo había logrado.

El final

El tiempo real de navegación osciló en las 3 horas y media, pero la llegada con las paradas respectivas fue cerca de las 17:30 hs. Debido a que la marea ya estaba con cierta altura el último vehículo de apoyo tenía la premisa de levantar los pilotos rezagados para evitar inconvenientes en el paso del "Canal de las Lisas", así fue que el grupo restante llego a destino sin problemas. Dos pilotos no satisfechos con los inconvenientes que el terreno les habia presentado, optaron por pasar la zona del canal arrastrados con una cuerda a bordo del buggy badeando unos 30 centímetros de agua... ¡la locura no tiene límites!

Satisfechos de haber disfrutado un día de "buggeada" a pleno emprendimos la vuelta para luego del aseo correspondiente disfrutar de un muy buen asado al asador donde se entregó el diploma que acreditaba la participación y un buzo con el logotipo del encuentro de recuerdo. El domingo muchos se levantaron temprano y las condiciones de la pista en "El Cóndor" eran óptimas. La sudestada había compactado el piso quedando como un billar; desaprovechar semejante lugar era una pena.

Mientras el viento lo permitió no se bajaron del buggy rodando hasta el último momento antes de partir hacia sus lugares de origen. Las carreras previstas no pudieron realizarse pues en horas de la tarde muchos debían partir y además el viento había bajado demasiado. ¡No importó! Igualmente todos estaban satisfechos con lo realizado. Gracias a todos los que hicieron posible la realización del encuentro.




 

 



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