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Seguridad en los deportes de aventura

Fabián Rivero - Experto Aventurarse


La siguiente nota no pretende ser un tratado técnico sobre seguridad y debe ser tomado como un intento por apoyar la teoría de que los deportes de aventura o comúnmente llamado "extremos", practicados con seguridad pueden, además de causarnos cataratas de adrenalina y permitirnos llegar a viejos con los huesos sanos.

Generalmente cuando comentamos a alguien que practicamos vuelo libre, bungee jumping, escalada, paracaidismo o cualquiera de los deportes considerados de alto riesgo, recibimos como respuesta un "qué bueno, pero hay que estar loco..."

Y este es el pensamiento popular acerca de lo extremo: unos cuantos tipos "pirados" que despegan de montañas, se zambullen de puentes y aviones o se internan hasta el fondo del mar o la selva, buscando la experiencia única que brindan estos deportes. Pero contrariamente a este pensamiento, gente pirada y deportes de aventura tienen muy poco que ver pues, para llegar a convertirse en un "master" de estos deportes, se requiere, entre otras cosas, sentido común y capacidad para evaluar los riesgos.

Esto nos permite comprender que sin el conocimiento adecuado de las técnicas de uso de nuestro ocasional equipamiento, una buena instrucción, o simplemente un examen correcto de nuestra capacidad física o mental, corremos serios riesgos de accidente.

Un deportista extremo debe tener la capacidad de evaluar y predecir todos los posibles factores de riesgo, sean éstos de carácter climatológico, de desgaste de equipos o físico -lo que también provoca una mala disposición mental-, y nunca sumar estos factores. Así es que: utilizar un equipo desconocido en un lugar nuevo y bajo condiciones climáticas desfavorables implica sumar más factores de lo razonable.


Seguridad Pasiva

Este apartado se refiere a la utilización del material específico del deporte en cuestión, desde botas y ropa adecuada hasta chalecos salvavidas, cascos, arneses, o paracaídas de segunda oportunidad.

Es importante tener entre nuestro equipo de emergencias cosas como cuerdas, cuchillo, repelentes o suero antiofídico, y dependiendo del deporte y del lugar donde fuésemos a practicarlo, buenas raciones de comida y agua. Por otro lado y, previniendo la posibilidad de un accidente, una radio VHF y un navegador satelital (GPS), pueden ser vitales a la hora de comunicarnos con los equipos de rescate para transmitirles nuestra posición.


Seguridad Activa

Nos referimos aquí a nuestra propia capacidad para evitar o resolver situaciones de riesgo y está muy ligada al conocimiento profundo del deporte en cuestión y también a límites de los equipos que usamos y a saber sacarles el máximo rendimiento "know how" que le dicen; por eso: cursos de perfeccionamiento, supervivencia, meteorología o primeros auxilios, hacen que disfrutemos de nuestro deporte cada vez con mayor seguridad.


Actitud mental

Por todo lo evaluado en esta nota, el perfil de un deportista extremo debe ser la
antítesis de un pirado o un suicida. Además de su idoneidad profesional debe comprender
profundamente los motivos que lo mueven a arriesgarse e intentar superar sus propios
límites.

Muchos "extremistas" practican paralelamente diferentes métodos de control mental
(zen, yoga, mt, etc.) pues han comprendido que unos y otros tienen como fin último
la evolución y el conocimiento personal. Quienes encuentren en los deportes de aventura una vía para probarse y conocerse a sí mismos y a su relación con el todo, habrán descubierto una forma de vida diferente que tal vez se convierta en religión.

 



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