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Volcán
Lanín: vivencias de una ascensión guiada
Alejandro
Randis -
Experto Aventurarse
Andrea Prieto - Colaboradora
Respiramos
rápido y profundamente. Durante un par de minutos
nuestra percepción se reduce únicamente
a que el esfuerzo ha terminado. Estamos en la cima del
volcán Lanín acompañados por un grupo
de personas, algunas de las cuales hace un par de meses
eran solamente nombres en un mail. Sin embargo en este
especialísimo momento estamos totalmente compenetrados
y sintetizados en este pequeño - inmenso espacio
de la cumbre. La vista es simplemente espectacular.
Luego...
nuestra conciencia recibe un poderoso destello de plenitud,
todo resulta claro, rotundo... las certezas que en este
camino se han revelado serán para siempre. Por
repetida que sea esta experiencia no deja de emocionarnos
profundamente. Se trata, como dice la instructora de montaña
Andrea Pietro, de "volar más alto que el cóndor,
con nuestras propias alas, para ver dónde nace
el viento; soñar con los ojos abiertos el más
bello paisaje y tocar por fin con las manos nuestra propia
cumbre, la que llevamos dentro".
Allí,
ante los inmensos precipicios de la cordillera más
larga del planeta, nos hemos hecho muchas preguntas y
obtenido algunas respuestas iluminadoras. Ese mundo es
simple e indiferente a los caprichos humanos. Hay que
darlo todo y desnudarse de vanidades. El camino que conduce
a las cimas de las montañas es un desafío
para todo aquel que sienta que dentro suyo tiene todavía
mucho más por descubrir y que necesita un catalizador
para revelarlo. La naturaleza salvaje es un lugar donde
se puede desarrollar y retroalimentar nuestra fuerza interior,
donde los arcos de máxima tensión son sucedidos
por momentos de contemplación. Allá arriba
los momentos de éxtasis son frecuentes.
Montaña para
todos
Mucha
gente pregunta "¿Será posible para
mí subir el Lanín o el Aconcagua? Yo no
soy montañista". La respuesta corresponde
a cada uno. Pero lo importante es preguntarse: "¿Verdaderamente
quiero subir? ¿Estoy dispuesto a encontrar y a
respetar mis propios límites, a enfrentar mi mundo
interior en un mundo exterior absolutamente indiferente
y de extrema dureza?" Tener experiencia en la montaña
no es imprescindible para jugar este juego de máxima
exigencia; lo importante es estar verdaderamente motivado.
Todos queremos saber qué
secretas revelaciones guardan las alturas de las montañas
desiertas, esos rincones lejanos de la tierra. Todos pretendemos
saber si además de querer... podemos. El ser capaz
de intentarlo es ya mucho.
El
trabajo de guía es apasionante. No solamente por
que en cada ascensión, esforzándonos al
máximo, nos nutrimos con la fuerza de la naturaleza
salvaje, sino también porque podemos asistir una
y otra vez al descubrimiento de este proceso extraordinario
en cada uno de nuestros acompañantes. No se trata
de alcanzar la cima de la montaña a toda costa:
se trata de alcanzar la propia cima elegantemente. La
búsqueda de este conocimiento interior, de este
camino de descubrimiento, exige coraje. Solamente con
coraje se puede transitar el mundo exterior con probabilidades
de éxito.
Otra pregunta frecuente
es: "¿Para qué hacer algo peligroso
y exigente?" En estos casos no hay que intentar explicar
nada, sólo se puede decir que el correr peligros
sin sentido no sirve de nada. Pero cuando uno descubre
que el peligro además de significar la proximidad
de un posible daño, puede ser una oportunidad de
descubrimiento, la visión de uno mismo y del mundo
cambia. Correr riesgos puede ser una oportunidad de sentir
la vida como un inmenso tesoro, de querer más a
nuestros seres próximos, de disfrutar plenamente
de cada momento, de fortalecimiento, de visiones de plenitud.
Los inmensos precipicios y las endorfinas son un inigualable
cóctel para los dos hemisferios cerebrales, ampliando
y a la vez concentrando nuestra conciencia. En esa contradicción
iluminadora radica la esencia de estas experiencias casi
místicas.
El
montañismo encarado como deporte, como juego, tiene
un gran valor para quienes lo practican. Además,
la ascensión de montañas acompañados
por guías expertos es una experiencia profundamente
enriquecedora para cualquiera que esté dispuesto
a jugar este juego. Para cualquiera que sea capaz de afrontar
este desafío de autoconocimiento y de revelaciones,
en un terreno duro y salvaje. Para cualquiera que quiera
y pueda.
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La ascensión
de la ruta normal del volcán Lanín no
debe subestimarse. Sus pendientes no son muy pronunciadas,
pero cuando la nieve está congelada las consecuencias
de una caída pueden ser graves.
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Durante
la tarde, generalmente cuando se desciende, la nieve
forma zuecos en los grampones que también pueden
ocasionar una caída. Hay que sincronizar el paso
con precisos golpes de piolet para desprender la nieve
del calzado.
-
Siempre
es bueno portar un par de piolets y una cuerda de 40
o 50 metros (de ocho milímetros de espesor) para
asegurar el descenso de los menos expertos, principalmente
en la parte alta de la Canaleta (doscientos metros con
45 grados de pendiente).
-
Con visibilidad
reducida o nula, debido al mal tiempo, la montaña
es muy peligrosa.
-
El viento
en altura es muy fuerte. Si se instala un campamento
con carpas, estas deben ser aptas para alta montaña
(con parantes metálicos) y hay que construir
una pirca (pared de piedras) de por lo menos un metro
de alto a su alrededor.
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El equipo
personal mínimo necesario consiste en: botas
que permitan el uso de grampones, grampones, un piolet,
bastones de esquí, eslinga para autoseguro con
mosquetón, vestimenta para alta montaña
completa (impermeable y cortavientos), polainas, guantes
de recambio, lentes para glaciar, brújula y carta
de la zona (y saber usarlas), termo y cantimplora, colchoneta
aislante, bolsa de dormir, cocina con paraviento, cacharros
de cocina, carpa para alta montaña y mochila
con capacidad de 60 a 80 litros.
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El equipo
de seguridad para un grupo es: cuerda de 40 a 50 metros
(otra vez, de ocho milímetros), un áncora
o estaca para nieve, mosquetones, cordines para prusik
(nudo antideslizante), botiquín básico.
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Se aconseja
llevar un handy con la frecuencia del guardaparque.
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Quien
contrata un guía debe tomar por rutina pedirle
referencias y exhibición de sus credenciales,
además de solicitarle detalles de la estrategia
de ascensión y sistemas de seguridad.
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La meteorología
de los andes australes es muy difícil de predecir,
y generalmente se convierte en el factor crítico
que decide el resultado de una ascensión bien
planificada.
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Como siempre,
la clave para el éxito de una ascensión
es estar en el lugar apropiado en el momento justo,
con el equipo necesario, solo o con los compañeros
adecuados.
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Carreras
de Aventura por país
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