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Relato
de la Trans Sierras 2002
Carrera de Orientación y Aventura
en Potrero de los Funes, San Luis
Pablo
Bianchi - Aventurero
Corría
el mes de agosto cuando mirando páginas de carreras
de aventura, encontré la presentación de esta
carrera y recuerdo que después de leerla les mandé
un mail a algunos amigos corredores con título "I
have a dream". Nos parecía espectacular, pero
no teníamos experiencia en orientación, agregado
a lo lejos que era, agregado a lo que significaba abandonar
a la familia no ya por un día o dos, sino de viernes
a lunes, agregado al costo de todo el programa, hacían
que no la viéramos demasiado viable.
Sin
embargo las ganas no faltaban y conversando y leyendo artículos
de orientación, y escuchando comentarios de otros
corredores, empezamos de a poco a ver que quizás
nos animábamos.
Finalmente
cuando Pepe Aristi, uno de los corredores dijo que estaba
para ir, sumamos: Alejandro Daguerre, Pepe, y yo, somos
3, equipo conformado. De los otros corredores se agregó
el Colo Razzetti, con menos experiencia en carreras y más
en aventuras, campamentos y pesca, que se ganó la
cinta de capitán por su mayoría de edad.
A
sugerencia del Colo nos anotamos con el nombre Apolo XIII
que representaba la idea de nuestro objetivo: no vamos a
correr a mil, vamos a orientarnos, y el fracaso no debería
ser una alternativa, había que hacer lo imposible
para terminar clasificados en la carrera. Para usar el movicom
de seguridad, debíamos tener un puma encima, estar
sobre un precipicio, y el piso patinoso por verdin, sino,
a seguir el mapa, la hoja de ruta y a salir.
Charla
técnica
El
viernes nos subimos al colectivo llenos de expectativas
y entusiasmo con destino a San Luis (Argentina), de allí
una combi hacia Potrero de los Funes, donde en una gentil
hostería nos alojamos gracias a la coordinación
de la organización de la carrera. Nos dirigimos a
pie a hacer la presentación del equipo, empezando
a ver el tamaño de los cerros cercanos, el lago imponente,
y lo lindo que resultaba el lugar. Posteriormente un almuerzo
frugal y más caminata incluido un mini ascenso y
aventura como para ir entrando en clima por los alrededores,
y luego la fundamental charla de corredores.
La
charla fue muy buena, luego de los agradecimientos del caso
a los participantes y sponsors, se entregó una muda
de ropa donada por cada equipo, con destino a una ONG del
lugar orientada a proteger chicos de la calle dando la posibilidad
que estudien, el Intendente también agradeció
la visita, y luego la parte deportiva.
Fernando Giannini, de la organización, fue muy claro:
"acá no busquen muchas banderas, helicópteros
o canales de televisión, a lo sumo encontrarán
algunas cintas con puntos claves indicados en el mapa, PC
(puestos de control) con gente de la organización
y Cruz Roja, cerros, sendas, caminos, naturaleza, arroyos,
cascadas y ganas de pasarla muy bien".
"El
punto clave es la orientación, paren y revean la
hoja de ruta y el mapa continuamente, esa es la garantía
para no perderse y encontrar los objetivos", ¡cada
vez que escuchábamos eso nos mirábamos consternados!
También se explicó la etapa optativa de cuerdas:
"aca nadie va a subirse para la foto", si declarabas
que sabías y no sabías, ¡multa para
el equipo!
Las
rutas se darían a conocer diez minutos antes de la
largada, y a medida que cumplías un puesto de control,
te daban el plano y la ruta hasta el siguiente objetivo.
La organización sería muy estricta con el
reglamento, los horarios pico de cierre de puestos de control,
siempre con el objetivo claro de la carrera, que sea una
experiencia deportiva primero y competitiva después,
en un contexto de seguridad siempre presente.
La
noche del sábado
De
allí a la hostería, a comer unos ricos fideos
y a preparar las mochilas, cargar agua, y las eternas dudas:
- ¿Llevamos pantalón largo? Está lleno
de espinas.
- ¿Y si no te podes mover después cuando salga
el sol?
- Chicos voy al baño (ese era yo).
- ¡Hermano aflojá, es la quinta vez!
Pepe: - No se preocupen, llevo el cuchillo de Rambo, si
nos corre un jabalí lastimo a alguno de ustedes para
que lo siga y corro para otro lado
- Pueden callarse por favor! (Ale en plena concentración).
- A ver, repaso de equipo obligatorio, rompevientos, navaja,
etc., etc...
Teníamos
de vecinos un equipo de Rosario que habían participado
el año pasado con un integrante guía de montaña
que había echo cumbre en el Aconcagua (como para
no asustarnos) y nos daban ideas o sugerencias por su experiencia
anterior, incluso esa noche nos invitaron a ver los planos
cosa que nos venía al pelo para ver con que nos íbamos
a encontrar. Ellos para practicar habían marcado
accidentes del terreno y sobre el plano veíamos diferentes
pendientes o cursos de agua, etc., etc. ¡A esa altura
la confusión era total!
A
dormir ya mismo que a las 3:00 hs. había que levantarse
a tomar un desayuno, cambiarse, cargar mochilas, encender
la luz química (un tubo plastico con algún
ingrediente, que al doblarlo queda iluminado débilmente
como luz fluorescente, pero permite indicar a los demás
que hay un corredor por allí) y partir a la largada,
que estaba a unos 100 metros de allí.
¡Largamos!
4:10
hs. en punto frente a la municipalidad de Potrero de los
Funes donde se empiezan a entregar los planos de ese tramo,
la hoja de ruta, los pasaportes de equipo (un papel amarillo
donde se va dejando constancia de los puestos recorridos
y testigos observados), y a las 4:30 hs. se dio la señal
de largada. No fue necesario estrenar la brújula
porque rajaron todos para un lado y los seguimos (ya que
obviamente no te dicen para donde largas, sino el rumbo).
Les
puedo asegurar que ver 200 corredores con sus luces químicas
o destelladotes, corriendo por la calle con el lago a la
derecha y los equipos saludándose y alentándose
era emocionante, y si eso nos impactó, ni les digo
cuando a los 2 kilómetros nos metimos por un vallecito
entre dos cerros, todo totalmente oscuro y solo viendo cien
millones de estrellas en el cielo, y 200 lucecitas que se
iban dispersando en los cerros, más las linternas
correspondientes para no rodar y verificar los rumbos en
el plano.
En
este tramo de orientación nocturna al principio seguías
cintas hasta una luz química, pero luego de allí
empezaba la navegación pura hasta otro punto previo
llegar al PC1.
Cuando
iniciás ese recorrido y ves equipos en tu camino
y otros con otros rumbos, y encima nosotros sin experiencia
en navegación, surgen las dudas, "¿estaremos
bien?, ¿estás seguro?, pero esa cima no la
veo en el plano
" Por suerte repasábamos
la hoja de ruta y el plano y seguíamos, hasta que
finalmente ya con el horizonte bien claro por un sol a punto
de asomarse, encontramos el punto B y el Puesto de Control
1.
Para
nuestra alegría fuimos el equipo 26 en pasar por
allí, y el siguiente PC objetivo era el CGO (Centro
General de Operaciones), el recreo sobre el lago en el que
nos habíamos inscripto, pero llegando al mismo desde
campo traviesa, previo paso por un CPO (Control de Paso
Obligatorio) que es un punto donde la gente de la organización
chequea el número de equipo. Este tramo estaba bien
claro en la hoja de ruta y con el mapa solo chequeábamos
que estábamos en el lugar correcto. Al ser por sendas
y medianamente plano, muchos equipos lo hacían corriendo
y nos pasaban rápidamente. Nosotros encaramos la
carrera con idea de que sería muy larga y por ello
cuidando el tema físico, por lo que corrimos solo
algunos tramos.
La
segunda parte de la carrera
En
este PC recibimos los planos y la hoja de ruta para los
3 puestos siguientes, el primero sobre un cerro a algo menos
de 1500 metros de altura, el siguiente en un arroyo bajando
ese cerro, y el último donde estaba armada la parte
de cuerdas. Al
ver el plano y el cerro de la piedras (1800 y pico de metros)
y el filo por el cual llegaríamos al control nuestro
(bastante mas abajo) no les oculto que te sentías
bastante intimidado.
Iniciamos
entonces una larga caminata saliendo del pueblo por un camino
casi huella por el cual pasamos dos o tres veces por unas
quebradas impresionantes de 200 metros de altura, luego
se abría y volvías a ver el cerro enorme a
tu derecha, más quebradas, muchos cruces de arroyos,
hasta que la huella servía solo para motos o caballos.
Ya llevábamos mucho tiempo caminando, y nos pasaron
algunos equipos, cuando de vuelta las dudas "¿seguro
que no nos comimos el cartel?", "Pablo: decinos
adonde estamos" y yo con seguridad indicaba un punto
en el plano con miles de argumentos justificantes pero obviamente
sin la certeza plena que asi fuera.
En este tramo ya el sol estaba a pleno, el día era
espectacular y caminábamos pacientes sabiendo que
con la señal encontrada empezaría el ascenso.
En un momento Pepe se detiene a cargar agua y demás
enseres y nos indica que sigamos, cuando de pronto escuchamos
un claro silbato desde atrás. "Chicos, tiene
que pasar algo sino no hubiera sonado", "¿Volvemos?"
y mientras estabamos en estas conversaciones aparece Pepe
con la hoja de ruta en la mano, exultante. "Había
perdido la hoja de ruta, y si me llegaba a quedar solo me
moría de angustia!" nos confiesa.
Un
poco mas adelante nos cruzamos con dos figuras que a medida
que se acercaban nos dimos cuenta que eran Hermanos, probablemente
ermitaños, que respondieron a nuestro saludo con
una bendición y por un momento me sentí en
la película "El Nombre de la Rosa", ya
que si no fuera por nuestra ropa, en una foto no hubieras
podido identificar si era el 1700 o el siglo 21.
Finalmente
con la señal encontrada (dos postes con cintas rojas)
más los rumbos de la hoja de ruta, comenzamos el
ascenso. Es notable que en estos puntos claves y en los
PCs hay gente de la organización que saluda cordialmente,
pero vos te quedás mirando esperando un "sigan
por aca", "bajen por el cauce" o alguna directiva,
y los pibes la mejor onda pero ni una palabra.
Entre
las sierras
El
ascenso fue lo mejor, al principio senda y luego medio difuso
todo, pero cada vez que mirabas alrededor aparecían
más montañas, el lago abajo, una ruta a lo
lejos, otros cerros, todo era imponente. Luego de este tramo,
caíamos a la izquierda del filo y al ponerse empinada
la pendiente y separarnos del filo, de vuelta las dudas:
"¿seguimos como dice la hoja de ruta (sobre
la izquierda) o volvemos al filo?", que encima era
casi imposible. De echo seguimos y al llegar a una pampita
me corro hasta una cima cercana a tratar de verificar la
posición cuando escucho "Marcaaaaaaaaa"
y sobre un arbol aparecen las cintas rojas.
No les puedo transmitir el alivio y alegría que sentís
al llegar al objetivo porque al no estar 100% seguro del
rumbo y del plano, y no tener experiencia, continuamente
se replantean las decisiones, y no hay nada que te diga:
"lo que hicieron hace 45 minutos fue correcto"
sino que tenes que seguir hasta el final.
De
esa referencia al PC había solo un ratito, y bajo
un árbol la vertiente buscada y las firmas en el
pasaporte. Ahora a iniciar el descenso por ese arroyo que
luego se secaba y te hacía volver a buscarlo porque
ir por el cauce era difícil, y por el borde te podías
separar perdiendo la referencia.
Bajamos
y bajamos y bajamos, ya el cansancio era evidente, el recorrido
empinado y sin camino ni senda, y hubo varios resbalones
y pinchazos. Ya exhaustos encontramos el siguiente PC con
gente de la Cruz Roja como en todos (me pregunto ¿a
que hora salieron para llegar hasta ese lugar, y como hicieron?)
y salimos de esa cuenca siguiendo las indicaciones del siguiente
tramo.
Luego
del cambio de rumbo llegamos a un "verdin", en
la charla de corredores aprendimos que son esas pampitas
que deben tener agua surgente, con pasto tipo trébol
o berro, tierra blanda en general con un arroyito, y seguimos
erróneamente por la derecha.
"Pablo,
aca dice que después tenemos que tomar rumbo 260
(a la derecha en ese tramo) para volver al arroyo, y a la
derecha tenemos una montaña, ¿Tomaste rumbo
180 después del verdín?". "¿Qué
rumbo? Nunca me dijiste nada!". "Bueno, si van
en babia no es mi culpa". "Si no lees clara la
hoja no llegamos nunca, a ver si nos ponemos las pilas!"
Las 6 horas de carrera empezaban a notarse, por suerte el
capitán ponía paños frios y volvíamos
al verdín a agarrar de vuelta el rumbo.
Comenzó
otro descenso sobre un arroyo en una cañada con enormes
piedras que hacían el andar muy difícil y
las piernas ya cansadas empezaban a responder mal. Yo tenía
zapatillas de correr, muy blandas, y cedían ante
la irregularidad de las piedras. Pepe se dobló un
par de veces su tobillo lesionado, el Colo en silencio avanzaba
parejo, y se notaba que el cansancio lo iba atrapando. Ale
guiaba en todo este difícil tramo nuestro lento avanzar.
Llegamos
a un lindísimo salto de agua donde nos encontramos
con nuestros vecinos de Rosario, y había que subir
hasta la base del mismo para anotar los números indicados
por el testigo (chapa con un número el cual anotás
en el pasaporte para indicar tu paso por el lugar) al cual
Ale se dirigió como un caballero, escoltando a la
participante de Rosario que ya había salido en su
búsqueda.
El
final anticipado
De
allí otro largo y tedioso tramo hasta que Ale nos
grita que llegamos al puesto de control, que era el lugar
donde se hacía el ejercicio de cuerdas. Extenuados,
nos sentamos a un costado con la dicha de llegar a un objetivo
más, miramos los relojes que nos dicen 12:05 hs.,
llevábamos 7 horas 35 de carrera, cuando nos
dan la mala noticia: "A las 12:00 hs. cerramos este
Puesto de Control, el equipo debe consumir sus 30 minutos
de descanso obligatorio, y seguir la siguiente hoja de ruta
alternativa hasta el CGO donde finaliza la carrera".
Las
sensaciones eran dispares, por un lado la decepción
de no poder realizar el recorrido en su totalidad y las
ganas desesperadas de intentar al menos un tramo más,
y por el otro la realidad que habíamos corrido, hasta
ese punto, la carrera que nos propusimos. Avance lento sobre
camino cierto, minimizar la posibilidad de perdernos debutando
en estas carreras.
Por
lo pronto los 30 minutos eran obligatorios, así que
me devoré todo lo que tenía en la mochila,
sándwich, banana, dos manzanas y se salvaron los
demás que estaban comiendo porque sino les vaciaba
las mochilas.
Luego,
el chequeo de elementos obligatorios, personales y de equipo,
y mordiéndonos la lengua arrancar para el último
tramo de la carrera: desde el PC cuerdas hasta la llegada
en la orilla del lago.
Otro
largo recorrido por un lecho, esta vez bien plano pero con
piedras grandes, llevando esa mezcla de alegría y
bronca en la mochila, aunque a medida que caminábamos
y seguíamos disfrutando ese lugar, por suerte la
bronca se iba disipando.
Vale mencionar que mientras hacíamos este tramo que
parecíamos 4 muñecos pisando huevos pegandole
a las piedras correctas, vemos hacia atrás un equipo
que se acerca rápidamente, y nos pasaron trotando
literalmente como si tuvieran una bicisenda en ese lecho,
lastima que la veían ellos solos. Fueron los ganadores,
de San Rafael, Mendoza, que con menos tiempo que nosotros
completaron el circuito total. Ahí comprendimos lo
que es entrenar en montañas y ríos y por eso
ellos ven ese lecho irregular como la parte "fácil"
del recorrido.
Llegamos
al lago y al "coastering" que de coastering no
tenía nada, era mas bien "watering" porque
las banderas estaban en el agua a medio metro de profundidad
y la hoja de ruta decía "dejar las banderas
a su izquierda" o sea "meterse al agua",
así que con el chapuzón se terminó
de pasar la bronca, la llegada luego de unas 9 horas netas,
con el aliento de Fernando uno de los organizadores que
relataba por los parlantes "la llegada del equipo Apolo
XII que se animaron a participar y debutaron en esta prueba
viniendo desde Buenos Aires
etc., etc." y la
gente con la mejor onda aplaudiendo y alentando recordándonos
que el objetivo deportivo estaba logrado y el competitivo
deberá esperar otra oportunidad.
Conclusiones
Quizá
la mayor razón la tuvo el Colo en el nombre del equipo,
no llegamos a la Luna, pero al menos volvimos sin tener
que prender el movicom, que era una parte importante del
objetivo.
Mil
gracias a mis tres compañeros, a Trans Sierras por
el profesionalismo demostrado, a los participantes y a los
puntanos que nos recibieron como reyes y nos hicieron sentir
como en casa.
La
entrega de premios fue en la hostería donde estábamos
nosotros, y pudimos ver por ejemplo a un padre con dos hijos
de 13 y 15 años que recibieron su medalla, otro equipo
muy bien clasificado con tres personas mayores no de 40
que era la categoría, ¡sino de 50!
Nosotros
recibimos nuestro 42avo puesto con alegría sabiendo
que esta experiencia difícilmente la olvidaremos,
y con las ganas de volver a divertirnos con esta manera
tan linda de disfrutar la naturaleza.
Ojalá
los haya entretenido mi relato, será hasta la próxima.
Nota:
e-mail:
pbianchi@bkb.com.ar
Toda
la información de la Trans Sierras 2002 está
en el Informe
Especial que se publica en el portal.
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