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Moreno
2002 por un cuasi debutante (mi segunda carrera)
Pablo
Bianchi - Aventurero
Domingo
1 de septiembre de 2002, 8:00 hs., 6 grados de temperatura
y varios menos de sensación térmica. Subir
la bici al portabicis, cargar mochila, agarrar planito bajado
de internet, y con la garganta y el estómago hecho
un nudo... a partir para Moreno, a la segunda carrera de
aventura de mi vida.
A
eso de las 9 en las mesas de control, retirando números
y pecheras, me encuentro con mi compañero Ignacio
Colombo a preparar por enésima vez la estrategia
de pilcha y de carrera ¿cómo la corremos Nacho?
¡A full, obvio! (Glup).
El
frío no aflojaba pero con el precalentamiento y el
bosque que frenaba el viento parecía que se podía
soportar... craso error.
Largada
Finalmente
convocan a los corredores para largar 10:30 hs. que se cumplen
a rajatabla y A CORRER. La
reserva "Los Robles" que debe haber sido un viejo
campo o convento (se ven unas construcciones sacras) tiene
una cantidad y tamaño de árboles inusitadas.
Eso hace que los senderos y caminos o se encuentren muy
mojados y embarrados en caso de estar en bajos, o con raíces
rastreras en caso de estar secos, por lo que al poco tiempo
de carrera ya teníamos una considerable capa de barro/agua
en los pies. Encima del poquísimo sol que asomaba
unos segundos, no llegaba ni una centésima de grado
para los pobres corredores.
Luego
a correr más a campo abierto, con un lindo terraplén
donde se empezaba a ver el agua del dique de a poco hacia
la derecha, abajo del terraplén y al agua pato, a
cruzar una lagunita que si no fuera porque venís
a mil, ya bastante cansado, y con el compañero empezando
a empujarte un poco, pegas la vuelta y te volves a tu casa,
pero para algo uno hace estas cosas, asi que a mojarse y
seguir corriendo para el final de los primeros 15 kilómetros
de trekking.
Transición,
casco, guantes, supongo erróneamente que la campera
no será necesaria, y a arrancar un poco recuperado
del trekking. Salimos y mi coequiper desaparece de mi vista...
¿se habrá caído?... ¿lo raptaron
de arriba de un árbol?... no, está allá
adelante, ¡metele que se te va!
El
camino transitable, algo flojo, hasta el bajo número
uno, -qué pesado el barro, ¿qué le
pasa a la bici? PLAF, al piso/agua/barro.
Vamos
adelante, segundo bajo, -qué pesado el barro, ¿qué
le pasa a la bici? PLAF, al piso/agua/barro II.
En
plena carrera
"Vamos Pablo, a no aflojar que vas bien" me alienta
el compañero que ya casi estaba para enseñarme
a pedalear, "dale que viene seco" y una vez más
desaparece de mi vista. Empiezo a pedalear a mil ahora por
un sendero seco, por arriba de las raíces de 105.345
álamos que dejábamos a la izquierda y cada
una me hacía preguntarme ¿Por qué puede
ser que desde hace 15 días no pensaba en otra cosa
que esta carrera y esperaba este momento con tanta ansiedad,
y ahora estoy a punto de desmayarme, muerto de frío,
embarrado hasta el casco y pedaleando para alcanzar quién
sabe qué en la próxima curva?
Mi
cara y respiración me debe haber delatado (hasta
un ciego se hubiera dado cuenta) y mi socio me indica que
es mejor parar unos segundos y recuperarme (yo necesitaba
unas horas).
Vamos
adelante y a seguir, salimos a un campo lateral, al regresar
al terraplén nos espera una bajada empinada con charco
(lo pasé... vamos todavía), y luego subidita
cuando... ¡oh!, se me soltó la traba del pie
derecho... ¡oh! Esta subida es empinada... ¡oh!
¿Y este zanjón que hace aquí? Pumba
y tercer caída.
Terraplén
un rato más, un tramito de pavimento, y saltar un
alambre para meterse al lado de una escuela de parapente,
por un camino que para describir su estado les pido que
imaginen esto: luego de una lluvia fue pisado por una buena
cantidad de bovinos y así todo agujereadito quedó
para orearse dos o tres días de viento que seca esa
superficie irregular y la deja dura como el mármol.
Ahora traten de andar mas de 50 metros seguidos con una
bici de cross con sus gomas en 60 libras (tarde aprendí
que debía desinflarlas un poco). Los ojitos te quedan
temblando de tal manera que luego en el llano no podes fijar
la vista durante 30 minutos, y ni les menciono el sufrimiento
de las partes mas íntimas.
Pero
ya estamos terminando, a subir al pavimento y ver todo el
dique, y encima una parte lisa, cuando agitando los brazos
nos indican que hay que bajar a... la laguna de nuevo y
segundo "al agua pato".
Solo
un poco más para volver al parque, ponerse de vuelta
esas masas mojadas y embarradas (léase zapatillas
de correr) y hacer el último esfuerzo de 7 kilómetros
corriendo ya con pasitos de viejo porque no sentís
de la rodilla para abajo.
El
aliento y empuje (mental y físico) del coequiper
es fundamental porque ahora, sin chistes, el cansancio es
más serio, y es poco lo que falta. Y la recta final
donde pones el ultimo gramo de energía que te queda,
y te parece que estás haciendo la pasada mas rápida
de tu vida, y si la filman debe ser un trotecito cansino
para pasar por el arco de largada / llegada.
¡Terminamos!
Anotación
del número de equipo por los organizadores y entrega
del premio por carrera terminada y el corazón que
se siente como si te dieran el oro en las olimpíadas
o la copa del mundo en Japón. Espero
que les haya divertido y me quedo con un pensamiento de
esos que se te cruzan en plena carrera:
¿Qué
era algo que nos divertía mucho cuando éramos
chicos?
Seguro
que salir después de la lluvia a pasar a mil con
la bici por los charcos, o con las botas de goma meternos
en cuanto arroyo pudiésemos... y ¿qué
otra cosa sino eso fuimos a hacer a Moreno?, lo que confirmaría
ese dicho que dice que la única diferencia entre
un niño y un hombre es el tamaño de sus juguetes.
Saludos
para todos.
Nota:
e-mail:
pbianchi@bkb.com.ar
Toda
la información de las Carreras de Aventura en Moreno
está en el Informe
Especial que se publica en el portal.
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