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Tu mountain bike y vos: de la bicicletería a la montaña
Alejandro
Moyano -
Experto Aventurarse
Si hiciste caso a mis consejos
y te compraste una bici en una bicicletería, no te la
lleves a tu casa tal como estaba en exposición. Necesitás
que le ajusten varios detalles antes. Estos detalles son fundamentales
para que tu adaptación a la nueva bici sea lo más
rápida y natural posible. No dudes en cambiarle algún
elemento que no se adecue a tus medidas. Si la bicicletería
es seria, deben cambiarte esos elementos si cargo. El ejemplo
típico es el del avance o stem.
Los primeros pasos con la bici nueva deben darse en la bicicletería.
Si no hay suficiente espacio físico para que des una
pequeña vuelta, por lo menos subite a la bici y que alguien
te sostenga, así podés poner los dos pies en los
pedales. Al bajarte del asiento con la bici entre las piernas,
fijáte que el caño horizontal no toque tus partes
nobles, debe haber un espacio de entre tres y seis centímetros.
La altura del asiento no es tan importante por ahora, pero aseguráte
de que esté a una altura media: que no se te acabe el
caño si necesitás subirlo más, o que el
asiento te quede a pocos centímetros del cuadro de la
bici.
Las bicicleterías más profesionales deberían
tomarte tus medidas para dar con la bici apropiada para vos.
No porque tu última bici haya sido de una determinada
talla quiere decir que esa sea la correcta; los fabricantes
tienen distintas formas de medir sus cuadros. Una medida muy
importante, además de la de la altura del caño
vertical, es el largo del caño horizontal, ya que es
el que define la posición del cuerpo arriba de la bici.
Si te vendieron una bici muy larga o muy corta para vos, no
te angusties; lo podés compensar un poco con el largo
del avance.
Cuando te lleves la bici a tu casa, probála en un terreno
que conozcas bien. No salgas a hacer una travesía de
medio día con una bici que no conocés, porque
vas a sufrir y mucho. Es importante que te acostumbres a tus
nuevos frenos. Puede pasar que no frenen nada, porque quizás
las zapatas no estén adaptadas a la llanta, o que frene
exageradamente bien y que salgas despedido hacia adelante. Esto
es muy común con los frenos tipo "V brake",
que ya son casi estándar; dan una frenada muy buena,
pero bastante violenta.
Si lo que compraste fue una horquilla de suspensión,
poné especial atención a la parte mecánica.
Yo recomiendo que, a menos que seas un experto mecánico,
la nueva horquilla sea colocada por un profesional. Las horquillas
doble platina o tipo moto se ven muy bien, pero si tu cuadro
no está reforzado en la zona de la dirección es
probable que el cuadro se fisure en esa zona. La mayoría
de las horquillas nuevas vienen con el cuello de dirección
(lo que antes llamábamos "la vela") muy largo:
lo vas a tener que cortar. Es importante que ese corte sea regular
y parejo porque si no se producen zonas de debilidad en ese
caño. Si tenés un juego de dirección a
rosca, es un buen momento para cambiarlo por uno del tipo "a-head
set".
Para regular la horquilla a tu peso, tipo de conducción
y uso, también te conviene consultar con un mecánico
profesional. Yo tengo como norma de la casa darle un período
de asentamiento a las horquillas nuevas. Durante este tiempo
no las exijo demasiado y las voy endureciendo desde la posición
de máxima suavidad. Hace falta variar un poco la forma
de conducir, y también modificar un poco la distribución
del peso sobre los pedales.
Una vez que le hayas dado a tu horquilla unos días de
asentamiento, tratá de ir buscando sus límites.
Es una etapa delicada porque las caídas están
a mano, pero no hay otra forma de saber cuándo podés
contar con la horquilla y cuando no. Este es un muy buen momento
para comprarte un "gorila": esas misteriosas herraduras
que todos tienen y nadie sabe bien para qué sirven. El
gorila va a prolongar la vida útil de tu horquilla y
va a minimizar el efecto de flexión causado los frenos
y que provoca el típico juego que tienen las horquillas
usadas.
Si te compraste una bici con suspensión total, sólo
puedo felicitarte. Al igual que con una rígida, vas a
necesitar un período de adaptación variable, de
acuerdo a la cantidad de horas de uso que le des a la bici.
Primero con cautela, y después tratando de sacarle partida
a esa pieza de tecnología que te compraste.
Un único consejo para este último grupo de afortunados:
no absorbas con tus brazos y piernas el castigo del las irregularidades
del camino, para eso está la bici a través de
sus amortiguaciones. Uno tiende a cuidar de más esas
bicicletas tan caras y no aprovecha del todo sus posibilidades.
Si tenés dudas hablá con tu bicicletero o mecánico
de confianza, o comunicáte conmigo a alejandro.moyano@aventurarse.com.
Y si te sentís incómodo en la bici y te duele
la espalda, los brazos o el cuello... Aunque sea la máquina
de tus sueños, aunque te cueste la plata que no tenés,
aunque esté en contra de tus convicciones, tratá
de cambiarla: es la única solución. A mí
me pasó, y gracias a eso conocí a mi bici actual,
que es sin duda la mejor que he tenido.
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