Travesía sin tiempo por Latinoamérica III
Bruno
Monfrinotti
- Aventurero
Me
encuentro por estos días en tierras colombianas.
Anteriormente recorrí y relaté
con cierto detalle mi paso por Bolivia, Perú
y Ecuador, siempre en el marco de la travesía que
realizo junto a mi primo Sergio desde hace ya varios meses.
Hoy, encontrándome en Cartagena de Indias, les
escribo con el fin de cumplir mi promesa de hablarles
un poco de la gente de los lugares que visité en
este tiempo. Pero, antes de escribir sobre tan requerido
tema quiero hacer algunas aclaraciones. Lo primero: odio
las generalizaciones. Pienso que detrás de toda
generalización se esconde una gran injusticia.
Entonces, para poder dar una idea global de la personalidad
de estos pueblos voy a tener que, sí o sí,
ser de algún modo injusto. Espero que lo sepan
entender todas las innumerables personas que conforman
la excepción.
Lo siguiente
que me gustaría aclarar es algo obvio, pero no
esta demás decirlo. Se trata de pedirle a los lectores
que tengan en cuenta quién es el que escribe. Un
argentino, porteño, de 33 años y clase media,
con todo lo que ello implica. Lo que intento decir con
esto es que, por ejemplo, un jujeño no va a observar
del pueblo boliviano las mismas cosas que un holandés.
Es que a las personas siempre les llama la atención
lo que se destaca por ser diferente.
Por
ultimo, quiero que tengan en cuenta qué clase de
viaje estoy realizando. Quiero decir que, al viajar de
forma austera, sólo me contacto con la clase baja
o a lo sumo clase media de los países que atravieso.
Por lo tanto mi visión se acota a la imagen de
esas clases. Una vez aclarado el grado de injusticia en
mis definiciones, paso a contarles.
Pobreza
y desnutrición
Primero,
quiero decirles que tanto Bolivia como Perú y Ecuador
son países sumamente pobres. Con una gran población
indígena, índices de analfabetismo bastante
altos, desnutrición, desocupación e historias
de opresión y corrupción que hicieron de
esta gente lo que hoy es, creo que muchos de sus padecimientos
tienen por causa la gran riqueza natural que sus tierras
poseen. La ambición de muchos hizo que esos países
fueran blanco frecuente de todo tipo de saqueos y políticas
abusivas. Si conocemos un poco de su historia, no nos
sorprenderá entonces ver tanta pobreza.
Mientras
estábamos en Ecuador, escuchamos en un noticiero
que en ese país un 70% de los niños sufren
algún grado de desnutrición. Nos pareció
una barbaridad, y más si tenemos en cuenta que
Ecuador es, de los tres países nombrados, el que
mejor se encuentra. Como todos saben, la desnutrición
infantil trae como consecuencia la disminución
en el desarrollo físico y hasta psíquico
de quien la padece. El promedio de estatura de la población
es bajo, y es muy frecuente escuchar comentarios de esta
gente acerca de la excesiva altura de los turistas.
Consecuentemente,
el promedio de coeficiente intelectual tampoco es muy
alto. Esto les parecerá muy duro, pero les voy
a contar una anécdota que se fue repitiendo a lo
largo de todo el viaje, en formas diferentes, pero siempre
con la misma conclusión. Cuando estábamos
en Uyuni, Bolivia, una noche fuimos a cenar con unos amigos
israelíes. El lugar es muy turístico y los
pocos restaurantes que existen están plagados de
extranjeros. Entonces, uno de los israelíes pidió
un plato de espagueti con salsa fileto. La camarera anotó
en su cuadernito "un plato de espagueti con salsa
fileto". No exagero, lo anotó con todas las
letras. Entonces, otro comensal decidió comer el
mismo plato, así que le pidió a la camarera
que fueran dos, en lugar de uno. Entonces ella, un poco
nerviosa, tachó todo lo que haba escrito y anotó
nuevamente, "dos
platos de espagueti con salsa fileto". No hicieron
falta palabras para entendernos con los israelíes.
Automáticamente, nos miramos y esbozamos sonrisas
cómplices.
Sentimiento
indígena
Este
tipo de anécdotas se repite diariamente con camareros,
comerciantes, gente en la calle. Admito que al principio
estas situaciones me ponían algo nervioso, pero
luego de un tiempo se hizo costumbre y ahora me lo tomo
más a la ligera. En general la gente es muy trabajadora,
voluntariosa y honesta. Bolivia es uno de los países
más seguros que conozco. Y no por contar con una
gran vigilancia de parte de la policía, sino por
la honestidad y respeto de su gente. Por más humilde
que la gente sea, no va a intentar timarte, ni robarte
y ni siquiera faltarte el respeto. La gente de Perú
y Ecuador es igual de honesta pero hay más excepciones.
A
la vez, se trata de pueblos muy religiosos, de costumbres
algo anticuadas y bastante machistas. En un bar de Chiclayo,
Perú, escuchamos la conversación de cuatro
hombres. Uno de ellos les aconsejaba a los demás
"no castigar tanto sus mujeres", porque eso
no estaba bien. Mientras tanto, los otros lo miraban con
cara de duda.
Sienten
cierta admiración por los extranjeros, especialmente
por los europeos, pero a la vez se nota algo de resentimiento.
Hablando con Nicolás, un indígena que recién
durante su adolescencia había visto blancos por
primera vez, éste me comentaba que deseaba tener
una novia europea, pero sabía bien que a los blancos
no les gustan los indígenas porque son petisos,
negros y feos (palabras textuales). Como esa anécdota
hay muchas. Es muy frecuente que nos digan que nosotros
no deberíamos tener problemas en conseguir una
novia local, porque a ellas les encantan los extranjeros.
A
la vez son bastante tímidos y se ponen algo nerviosos
cuando hablan con nosotros, y hay veces que tanto nervio
les tapa el oído. Es frecuente que los vendedores
callejeros nos quieran abordar hablando en inglés
o italiano. Muchas veces, por más que pedimos que
nos hablen en español, no nos escuchan o no nos
entienden y nos siguen hablando en inglés. En una
oportunidad, a la tercera vez que pedí que el vendedor
hablara en español, y ante la imposibilidad de
encontrar respuesta afirmativa de su parte, me fui y lo
dejé hablando solo.
El
viaje continúa
Al
que viaje por estos países, que no espere que la
gente vaya a resolverle un problema. Deberá hacer
considerables esfuerzos para hacer entender cuál
es el problema y, luego, ofrecer múltiples posibilidades
de resolución. Así, incluso, muchas veces
sucederá que no encontrará el buscado apoyo.
Una vez, en Atacames, Ecuador, decidimos llevar a lavar
la ropa. El lavadero quedaba a unas cuadras de un puente
peatonal que debíamos encontrar. Una vez hecha
la primera aproximación, les preguntamos a tres
chicas por el nombrado puente. Nos indicaron que dobláramos
en la esquina y luego siguiéramos derecho. Apenas
pasamos la esquina, y sin más, encontramos un puente
que cruzaba un río y era circulado sólo
por personas.
Dedujimos
que se trataba efectivamente del mismo puente peatonal.
Pero, para no equivocarnos, volvimos a preguntarles a
las chicas si se trataba de ese. Nos dijeron que no, que
siguiéramos derecho. Por la dudas, le preguntamos
a otro hombre y nos dijo lo mismo. ¡Tanta gente
no se podía equivocar! Así que, muy obedientes,
seguimos derecho. Pero, como no aparecía ningún
otro puente, le preguntamos a una señora. Ella
nos indicó que nos habíamos pasado y que
el puente correcto era el que habíamos encontrado
en un principio. Regresamos y cruzamos el bendito puente.
Entonces, un niño de unos ocho años, al
vernos con la ropa y sin mediar pregunta alguna, nos dijo:
"si van al lavadero, queda doblando la esquina, donde
esta el árbol de granadilla". Por supuesto
el lavadero quedaba exactamente donde dijo el niño.
Una muestra de la generalidad y la excepción.
Otra
situación que nos sigue poniendo bastante mal y
que no llegamos a resolver, es la cantidad enorme de gente
que está pidiendo en las calles. Una tarde, en
el tiempo que se tarda en comer una ensalada de frutas,
se acercaron siete personas a
pedirnos. La pregunta es: ¿Qué hacer? Lo
peor es que si uno dice que no, la persona se queda insistiendo
por un par de minutos y es muy difícil poner excusas.
Así que esa fue la ensalada de frutas más
indigesta que hemos comido.
Resumiendo,
esta gente es muy buena, honesta y sencilla, aunque un
poco abombada. En Colombia, la gente cambia por completo,
tanto en los aspectos positivos como en los negativos.
Pero ese es otro tema. Por supuesto que ya les contaré
al respecto, cuando termine de recorrerla. Por lo pronto,
un saludo a todos y la promesa de más noticias
y nuevas fotos, en poco tiempo.
Continuará...
Ver:
Travesía sin tiempo
por Latinoamérica I
Ver: Travesía
sin tiempo por Latinoamérica II
Ver: Travesía
sin tiempo por Latinoamérica III
Ver: Travesía
sin tiempo por Latinoamérica IV
Ver: Travesía
sin tiempo por Latinoamérica V
Ver: Travesía
sin tiempo por Latinoamérica VI
Ver: Travesía
sin tiempo por Latinoamérica VII
Nota:
brunomon@hotmail.com