Aventura a las nubes
Gustavo
Lima -
Aventurero
Uno
de los circuitos que más me gusta es el camino
a las nubes, un recorrido lleno de lugares, donde la historia
y la naturaleza se unen para dar lugar a la aventura.
Cada kilómetro que recorrido deslumbra al visitante
con paisajes diferentes, pobladores llenos de anécdotas
de pueblo, montañas, cerros y valles de diferentes
características, que convierten a este recorrido
en algo único.
Saliendo
de la ciudad de Salta, a unos 30 kilómetros, comienza
la aventura. Allí está Campo Quijano, pueblo
dormido en el tiempo y conocido como el "Portal de
los Andes". Este da paso a las nubes en la inmensa
Quebrada del Toro, bañada por el río del
mismo nombre, que resulta un serpenteante camino hacia
el cielo, en medio de un paisaje de montaña increíble
y salpicado por un sol intenso. Lugar de pueblos históricos,
ricos en recuerdos y pobres en economía, con sus
capillas coloniales y unas pocas casas hechas de adobe
por la mano de algún lugareño quebrado.
El
camino se hace cada vez más hermoso, hasta que
aparece la impresionante ingeniería del hombre.
Las vías del Tren a las Nubes, puentes colgantes
y erguidos como un coloso de metal acariciado por el viento
de la quebrada, se mezclan y cruzan con el camino, hasta
elevarse majestuosas, esconderse y atravesar las montañas
más altas.
Infinidad
de veces se puede hacer este camino. Lo hice tantas veces
y, sin embargo, me sorprende a cada paso. Cada vez encuentro
algo más para enamorarme. De más esta decir
que la fotografía es en el lugar una materia obligada
y que en cada foto me llevo parte del él.
En
las alturas
Se
llega entonces a otra de las bellezas de este viaje que
es el pueblo de Tastil. Con sus costumbres y esa historia
guardada en el museo, recibe al visitante para mostrar
parte de la rica historia prehispánica. Se trata
de uno de los centros urbanos prehispánicos más
importantes de Sudamérica.
En
las Ruinas de Tastil, invaden al visitante los fantasmas
de una civilización antigua. Los ojos que recorren
el lugar poco pueden comprender la magnitud de este pueblo.
Los recuerdos, mientras tanto, rodean todo lo que allí
se yergue, y sólo moviendo un poco la tierra aparecen
representados en pedazos de utensilios y cerámica
rota. ¡Sencillamente, impresionante!
Continuando
el viaje se llega a la Cuesta de Abra Muñano, a
una altura de 3953 metros sobre el nivel del mar. Por
un camino de cornisa, se vislumbra desde las alturas la
Quebrada del Río Toro en todo su esplendor. Parada
obligada para el mate, la cámara y el avistaje.
En
su punto mas alto y haciendo sentir la Puna en cada respiración,
está el Abra Pampa, punto mas alto del recorrido,
con una altura de 5000 metros. Después, llega el
momento de un necesario descenso hasta el pueblo de San
Antonio de los Cobres, llamado así por estar cerca
de la famosa Sierra de Cobre.
Viaje
del corazón
Pero,
antes de llegar al lugar y hacia la derecha, aparece en
la lejanía un mar de sal que se mezcla con el cielo
celeste: las Salinas Grandes de Jujuy. Al observar el
lugar por primera vez, es imposible evitar la estupefacción
y muy difícil pronunciar palabras.
La
sal casi lastima la mirada de aquel desprevenido que llega
sin sus necesarios anteojos. Un blanco manto, donde los
famosos Hombres de Sal explotan la riqueza mineral, encapuchados
y con sus lentes de protección, mientras su piel
es castigada cada día la acción del viento,
el sol y la sal.
Y,
por fin, San Antonio de los Cobres recibe al viajero con
sus lugareños siempre deseosos de hablar. Al llegar
resulta inevitable verse rodeado por la singular simpatía
de los niños del lugar. De regreso, otro paisaje,
otras historias, las amistades se unen, la camaradería
también y el viaje no se olvida, se queda en los
corazones.
Para
contactarse con Gustavo: www.portaldelasnubes.com