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Peugeot
Eco-Adventure 2001, etapa II
Nicolás
Lanusse -
Aventurero
La
primera etapa del Peugeot Eco Adventure se realizó,
con total éxito, en la turística localidad
de Bariloche. Llegaba el turno de un nuevo encuentro, esta
vez en la imponente geografía de las Cataratas del
Iguazú, provincia de Misiones, entre el 30 de junio
y el 2 de julio. Allí se dieron cita los amantes
de los deportes de aventura, que cada día se vuelcan
más a estas adrenalínicas carreras por equipos,
un clásico ya en la temporada aventurera en la Argentina.
En total, 51 equipos de tres integrantes cada uno se animaron
a desafiar la selva, las corrientes del río Iguazú
-que debieron atravesar a nado- y la difícil tarea
de pedalear 120 Kilómetros en mountain bike por las
coloradas tierras de la Mesopotamia, y correr ochenta fatigantes
kilómetros. Para el segundo día quedó
la más impactante actividad de la carrera: una tirolesa
que cruzaba el salto Bozzetti.
Tal
como viene ocurriendo en las carreras de aventura, este
circuito contó con la presencia de equipos internacionales:
uno de Uruguay, uno francés (con integrantes de gran
experiencia en este tipo de carreras), tres del vecino Brasil
(uno de ellos compuesto por tres mujeres) y uno de México.
También estuvo presente el ya conocido Team Argentino:
Florencia Gorchs, Germán "loli" Roberts
y Carlos Galosi. Otro
participante fue (y es) un apasionado atleta que, a pesar
de faltarle una pierna, mostró a todos que las adversidades,
por más duras que parezcan, con ganas y trabajo en
equipo se pueden superar. Así, Leandro Román
contagió a todos.
Corrió
también Virginia Elizalde (quien se está preparando
para el Eco Challenge de Nueva Zelanda). Dejo para el final
a un personaje que le dio un color particular a la carrera.
Se trata del conductor televisivo Julián Weich, quien
realizó, junto a su equipo, una excelente performance.
Un
desafío extremo "nos stop"
Estas
carreras tienen particularidades que las asocian, directamente,
con la aventura propiamente dicha. Son circuitos de dos
o más días, que se corren en equipos de tres
integrantes. Además, se corren a distancias "non
stop". Es decir, cada equipo administra sus tiempos
de descanso y alimento como mejor le convenga. En este caso,
por ejemplo, demandó un día y medio aproximadamente.
Durante el recorrido se debe pasar por puntos de control
(PC), donde se registra el avance de cada equipo y sus tiempos.
Se debe respetar un reglamento que contiene las reglas a
las que deben atenerse todos los competidores (desde penalizaciones
hasta elementos obligatorios).
El
circuito Peugeot Eco-Adventure fue declarado de interés
turístico por la Secretaria de Turismo de la Nación.
En esta oportunidad, además, toca por primera vez
tres países sudamericanos: Argentina, Brasil y Paraguay.
Aún restan dos fases más, una en el mes de
octubre en Ushuaia y la última en diciembre, en el
Glaciar Perito Moreno.
Y
llegó el gran día, el sábado 30 de
junio. Eran las 9:30 de un día soleado y de clima
tropical. Allí estaban los 51 equipos, con el hambre
de salir a enfrentar un nuevo desafío, una nueva
prueba de vida en la que muchos descubrirán la importancia
de una buena preparación física previa, y
donde aprenderán a conocer los códigos del
propio equipo. Para ello, la tolerancia y el apoyo mutuo
serán fundamentales.
Resaltaría
el desafío personal que cada uno tiene, ante la majestuosa
naturaleza que hace aguantar los dolores físicos,
producto de las horas de carrera y la fatiga, a tal punto
que uno combina el cansancio y el dolor con un imponente
amanecer y con una espectacular prueba de "tirolesa"
casi dentro del salto Bozzetti (uno de los más importantes
en el Iguazú). Todo esto, sumado al entrenamiento
previo (hecho a conciencia por cada uno) hace que se produzca
una primera y "cómica" largada, dirigida
pura y exclusivamente por los corredores (que adelantaron
el conteo final antes de dar la señal de partida).
Pero esto duró sólo unos segundos, ya que
Sebastián Tagle, director del evento, ordenó
volver a todos a sus puestos para dar comienzo a la carrera.
La
largada
Lanzados
por los jardines del hotel Sheraton, se iniciaban los primeros
cinco kilómetros de carrera con un trekking (algunos
corren otros prefieren caminar) casi explosivo para los
equipos de adelante. Minutos más tarde se llegó
a las orillas de Punta Peligro, donde los esperaba una prueba
de dificultad: cruzar a nado el río Iguazú
hasta la isla San Martín, luchando con mochilas y
todo contra la temperatura del agua y las corrientes que
provienen de los saltos de las cataratas.
En
la isla se encontraban los primeros PC (puntos de control).
Una vez completo ese tramo se volvía a cruzar nadando,
para encarar así el siguiente trekking por la selva,
hasta el sendero Macuco. Llegado a Puerto Macuco, cada equipo
elegía su Duckies (o canoa inflable) y se lanzaba
por los Iguazú y Paraná, remando casi 50 kilómetros
y firmando en los distintos PC, puestos en las orillas de
los países vecinos. Completado el tramo del remo,
se iniciaba una carrera de unos pocos kilómetros
hasta llegar a un salto de agua de unos 15 metros. Allí,
un integrante por equipo debía ascender aplicando
la técnica de jumar. Una vez juntos, los integrantes
del equipo continuaban caminando unos 500 metros por el
río, hasta salir a un camino de tierra que los llevaba
al primer PC en Puerto Península.
Ya
que se trataba de una prueba sin asistencia, cada uno debía
dejar armado en los containers la ropa, el alimento y los
elementos obligatorios para continuar con la carrera. Después
de descansar unos minutos y cambiarse la ropa mojada, la
carrera continuó con un trekking bastante largo,
un poco más de 30 kilómetros por selva y caminos
de tierra colorada bastante resbalosos, hasta llegar a las
bicicletas.
Hora
de sorpresas
En
el medio, antes de llegar al PC de las bicis, cada equipo
debió realizar una tirolesa de 70 metros entre árbol
y árbol, a diecisiete metros del piso. A esta altura
los primeros equipos ya habían hecho notar la diferencia
entre los experimentados y los que recién se largan
a correr este tipo de pruebas. El Team Argentina llegó
primero a las bicis. Minutos después llegaron los
equipos Visite Punta del Este, Avespolo Camping Center y
el BBVA Banco Francés.
Comenzaba
aquí una de las etapas más duras del circuito,
teniendo en cuenta que ya algunos equipos habían
abandonado sin llegar a desafiar los 120 kilómetros
de mountain bike. Esta etapa comenzaba por un camino de
ruta (la 101) para luego seguir por el de la famosa "tierra
colorada" de Misiones. En ese momento, las sorpresas
comenzaron a aparecer, pues el Team Argentina, con pleno
dominio de la carrera hasta esa etapa, se perdió
en uno de los tramos. Así, le cedió en forma
inesperada el primer lugar al equipo uruguayo. Estos, al
enterarse de lo sucedido, aceleraron la marcha a pesar del
cansancio tras tantas horas de carrera.
El
tramo de la bici fue durísimo para todos los competidores.
La mayoría inició esa parte durante la noche.
Entonces, el frío, la sed, el hambre y la dificultad
de un camino resbaloso hizo que algunos equipos abandonen,
producto de la descompensación y algunas lesiones.
Otros sólo recibieron asistencia medica y a pesar
de los dolores y molestias decidieron seguir.
En
el puesto de control 22, el segundo PC en donde se juntaban
con los containers, finalizaba el tramo ciclístico.
Los dos primeros equipos en llegar fueron el equipo uruguayo
y el equipo del Banco Francés. Los primeros ya tenían
una hora a favor antes de comenzar el último tramo
de la carrera.
La
hora de la verdad
A
las 7:15 del día domingo se abrió el PC 22,
para que el equipo uruguayo comience la etapa final. Quince
minutos más tarde salió el equipo del Banco
Francés. Un trekking de cinco kilómetros los
llevó hasta el salto Bozzetti para la disciplina
más "espectacular" de la carrera y lo que
era para muchos un premio al esfuerzo realizado durante
un día y medio. La tirolesa, que cruzaba a los tres
corredores de cada equipo desde el balcón superior
del salto hasta el balcón inferior, generaba cierta
adrenalina, pero el profesionalismo con que se manejó
toda la carrera, y en particular esta prueba, animó
a todos a tirarse por las cuerdas y disfrutar de cerca uno
de los saltos más grandes de las Cataratas del Iguazú.
Acto
seguido, había que hacer un rappel de unos cincuenta
metros. Fue un tanto duro para los corredores, ya que la
cascada pegaba furiosamente sobre la cara de los competidores,
dificultando un poco el descenso por las cuerdas manejadas
por cada integrante.
Posiciones
y agradecimientos
Ahora
sí, llegaba la última parte de la carrera,
los eternos treinta kilómetros hasta la meta. Unos
pocos kilómetros hasta el Macuco, descender hasta
la orilla y realizar un coastering de unos tres kilómetros,
y luego internarse en la selva para caminar los últimos
kilómetros de la prueba. Los primeros en cruzar la
meta fueron los del equipo uruguayo Visite Punta del Este,
integrado por Agustina Diab, Jorge Beltrán y Alejandro
Pereyra. Fueron secundados por el equipo del BBVA Banco
Francés, integrado por Romina Maldonado, Francisco
"Pancho" Baratta y quien les escribe, Nicolás
Lanusse. En tercer lugar ingresó el equipo Río
Eco Francia y en cuarto, el Duke Team (Omar Albornoz, Diego
Díaz y Juan Carlos Varela).
Desde
las 14:30 del día domingo hasta las 3:37 del lunes
llegaron todos los equipos, tanto los que finalizaron la
prueba en forma completa como los que se saltearon algún
PC. Pero, todos con la satisfacción de haber cumplido
el objetivo: ¡llegar!
Me
despido agradeciendo a todos los que estuvieron detrás
de escena: Gendarmería, Prefectura Naval, la gente
que dio asistencia medica a los participantes, los chicos
del Club de Corredores, las familias del lugar que constantemente
alentaban a los competidores y, por último, un agradecimiento
especial a Sebastián Tagle que, junto a Peugeot,
está haciendo posible que nosotros, los corredores
de pruebas de aventura, contemos con varios circuitos en
los distintos escenarios y geografías de la Argentina.
Hasta la próxima aventura.
Nota:
e-mail:
lanussen@bancofrances.com.ar
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