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Desafío
Columbia de los Volcanes 2003, la gran aventura de América
del Sur
Fernando Giannini - Aventurero
El Desafío Columbia de los Volcanes
es una verdadera carrera de expedición binacional,
grandes distancias, múltiples disciplinas, permanentes
desniveles, nada de marcación en el circuito y un
sin número de variables entre las cuales destacan
el clima, la organización y las actitudes individuales
de los equipos que hacen que esta prueba sea la meta de
cualquier corredor de aventuras. Esta es la carrera
que todos quieren correr y terminar, pero solo pocos pueden
cumplir ambos objetivos.
Este
año 2003 se realizó la 3º edición,
con largada en Argentina y finalización en Chile.
Hubo grandes aciertos por parte de la organización
pero también errores impensados para un evento de
esta magnitud. A pesar de ello sigue siendo una de las organizaciones
que más respeta el espíritu de estas pruebas
y a los competidores que forman parte de ella.
En
carrera
El
Desafío comenzó en una zona totalmente desconocida
para todos los participantes, inclusive para aquellos equipos
del sur argentino que en otras ediciones tenían el
privilegio de conocer parte del recorrido por la proximidad
con su lugar de residencia. La organización asumió
el riesgo de trasladar varios kilometros la carrera y nos
encontramos a orillas del lago Quiñe esperando la
largada. Todo comenzó con un espectacular trekking
de más de diez horas de duración en el cual
se debían subir dos cerros, el Rucachoroi y el Clucnú
Chumpirú, pasar por el lago Rucachoroi y finalmente
llegar al primer PC de campamento en las márgenes
del lago Ñorquinco.
En
esta etapa se produjo la peor falla de la organización,
impensable para un evento de esta magnitud y sobre todo
para aquellos que habíamos tenido el privilegio de
participar en las dos primeras ediciones donde no hubo ningún
detalle criticable. En la cima del Rucachoroi las condiciones
eran extremas, temperaturas de -10ºC y vientos de mas
de 80 kilómetros por hora ponían los equipos
a prueba en forma despiadada. En esta geografía,
a 2300 metros de altura el encargado del PC1, decidió
abandonar su puesto y trasladarse a zonas menos expuestas,
como resultado mas de 60 equipos de los 70 participantes
estuvimos entre 2 y 5 horas buscando infructuosamente el
mencionado PC. La escasa visibilidad impedía triangular
con las brújulas para determinar un posible error
en la ubicación, aquellos que finalmente decidían
abandonar la búsqueda y quedar teóricamente
fuera de carrera y se trasladaban al PC2 encontrando en
su camino el tan buscado PC1 a una distancia y en un lugar
que distaba mucho de su posición correcta de acuerdo
a los mapas entregados. Esto produjo un corte inesperado
y un distanciamiento entre los equipos, tanto es así
que la organización debió suspender para 60
equipos el paso por el PC3 (Volcán Clucnú
Chumpirú ) y enviarlos al PC 4 donde comenzaba una
primer etapa de MTB de más de 100 kilómetros.
Sigue
la competencia...
La
carrera continuó bajo condiciones extremas de frío
y viento, las posiciones cambiaban permanentemente, apenas
llevábamos unas 24 horas y ya se registraban abandonos
de equipos muy importantes. La
etapa de ciclismo nos llevó por las márgenes
del río Pulmarí por mas de 35 kilómetros,
luego cruzamos el río Aluminé y navegando
con mapas a escala 1:100.000 llegamos a una impresionante
meseta patagónica, la pampa de Lonco Luan, para arribar
a las nacientes del río Aluminé en el lago
de igual nombre. Aquí estaba programado un coastering
en el cual dos integrantes remarían en la canoa y
dos seguirían por la costa del lago Aluminé
hasta el próximo PC. Debido al frío y al intenso
viento, que ya había mellado el cuerpo y el espíritu
de todos los participantes, asistentes y organizadores,
la etapa se suspendió y se transformo en 25 kilómetros
de trekking por una zona bellísima.
Arribamos
al siguiente PC de campamento en el cual había que
sacar bien las cuentas para salir nuevamente a pedalear.
Debíamos trasladarnos hasta el fondo del lago Moquehue
y de allí buscar por caminos consolidados el paso
internacional Icalma en donde se hacían tramites
de aduana, la oficina chilena cerraba a las 20:00 hs. y
eso tenía que considerarse para administrar las horas
de descanso.
Esta
etapa de ciclismo fue lo más bello que realizamos,
pedalear por sendas de cornisa con un lago impresionante
a nuestra derecha, múltiples ascensos y descensos
dentro de un bosque ancestral de araucarias es algo que
pocos privilegiados pueden hacer, esta tramo del recorrido
nos llenó el espíritu e hizo olvidar, por
momentos, que estabamos compitiendo. A poco de pasar la
frontera nos encaminamos al lago Icalma, luego al lago Galletue
y a la zona del nacimiento del río Bio Bio, de allí
desviamos rumbo Suroeste y proseguimos pedaleando los interminables
124 kilómetros de MTB hasta arribar al nuevo PC de
campamento en un pueblo denominado Melipeuco.
Tiempo
de definiciones
Muchos
pensaban que habían hecho ya el gasto de la carrera
y que solo quedaban disciplinas decorativas como cuerdas
y dukkies para terminar. Pero la organización tenía
previsto un trekking de alta dificultad técnica atravesando
los Nevados de Sollipulli, de mas de 50 kilómetros
en el cual la orientación fue decisiva. En esta etapa
de la carrera se hizo evidente la importancia y seriedad
organizativa en cuanto a la seguridad, los equipos de experimentados
y entrenados rescatistas más un helicóptero
y las excelentes comunicaciones contribuyeron a efectuar
asistencias médicas y de orientación. Los
equipos habrían sus radios VHF, a sabiendas que esto
significaba descalificación, y pedían ser
orientados o asistidos para superar interminables cañaverales
y cuestas empinadas. Aquellos que pudieron pasar (pocos,
muy pocos) lograron arribar al sector de cuerdas, este año
montado espectacularmente, sin grandes alturas pero con
todo lo que una actividad de cuerdas seria requiere. La
sucesión de jumares, tirolesa y rappel para ser superada
requería experiencia y conocimientos específicos.
Prosiguió un coastering de unos 20 kilómetros
por el magnifico lago Caburgua, y otro treking de 8 kilómetros
con remos, salvavidas y bolsos secos sumado al equipamiento
personal en busca de los dukkies. A esta altura la carrera
estaba definida, la punta era del equipo chileno APOLINAV-UMACH,
seguido por los experimentados Condor Ansilta y Lanín
Duke de Argentina. Solo el equipo chileno logró entrar
a los dukkies antes de las 19:00 hs., después el
PC cerró hasta las 7:00 hs. del día siguiente
con neutralización de los tiempos. Esta etapa consistió
en navegar los ríos Licura y Trancura Bajo, por aguas
blancas con una graduación de 2 y 3 para finalmente
surcar las aguas del lago Villarica y terminar esta expedición
en las playas de Pucón. Luego de 100 horas de competencia
dura y agotadora, el equipo chileno arribó a la meta
seguido de los argentinos.
Conclusiones
El
clima, la dureza del recorrido, la inexperiencia de muchos
participantes, la ausencia del PC1 y la geografía
de la Patagonia andina hicieron que solo 11 equipos de los
70 participantes pudieran realizar todo el recorrido previsto
por la organización. Otros pudieron terminar pero
descalificados, fuera de ranking o con el recorrido acortado.
Esta
fue la edición más dura del Desafío
de los Volcanes, la mejor competencia de aventura que me
ha tocado compartir con equipos de todo Sudamérica
y de algunas partes del mundo como Canadá y Estados
Unidos.
A
pesar de los pocos errores hubo muchos más aciertos
y esto hace que el Desafio Columbia de los Volcanes
siga siendo la carrera de expedición que todos queremos
correr.
Nota:
e-mail:
fagian@unsl.edu.ar
Toda la información del Desafío Columbia
de los Volcanes está en el Informe
Especial que se publica en el portal.
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