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Beto
envía sus reportes de Cicloibérica 2000
Juan
Alberto Galmes - Aventurero
Beto
Galmes, un argentino de espíritu aventurero, dejó su casa
de Morón (Buenos Aires) el Día de la Primavera, para comenzar
su ansiado raid cicloibérico. Beto cumplió su sueño:
recorrer España en bicicleta, durante aproximadamente un
mes. Es nuestro primer aventurero online, y según los informes
que envió a Aventurarse.com, todo transcurrió muy
bien. Partió de Bilbao, atravesó el País Vasco pasando por
San Sebastián y Pamplona, visitó Zaragoza y Aragón, y atravesó,
luego, Valencia y Andalucía. Hasta finalmente llegar a Portugal.
Lee aquí sus crónicas.
Domingo
24 de septiembre
Ayer
salí desde Bilbao y me encontre con una cómoda carretera.
El día estuvo espléndido, cielo celeste y muchísimo sol.
A mitad de camino el panorama empezó a cambiar y me interné
en una especie de selva -aquí ellos le dicen "monte"-, algo
muy parecido a lo que es la yunga en el norte argentino.
Unas cuestas muy bravas, sumadas al sol, me agotaron muchísimo.
Las alforjas estaban muy pesadas, así que empecé a eliminar
peso. Para colmo de males, una vez llegado al pueblo y pregunté
por el camping y me dijeron "son dos kilómetros más adelante,
subiendo aquella loma que ves allí". Creo que esos dos últimos
kilómetros fue la bici la que me empujaba a mí. Pero llegué
a un camping impresionante, desde donde observaba el Golfo
de Vizcaya .
Durante el trayecto, me asombró la gran cantidad de estaciones
de servicio tipo "express" que hay en la ruta, que para
el ciclista son espectaculares para proveerse de agua, aire
para las cubiertas y algo dulce para reponer energías. También
me llamó la atención no ver no una sola vaca, ni caballo
alguno.La gente vasca es extremadamente generosa y amable
y...fanática. Problemas técnicos, no tuve ninguno; sólo
tuve que parar un par de veces porque el portapaquetes tocaba
las cubiertas. Llevo bastante peso, así que tuve que redistribuirlo.
Martes
26 de septiembre
Ayer
hice una excelente etapa , por lo bonito del terreno y el
tiempo aquí en el norte de España. Salí desde San Sebastián,
en pleno (pais vasco), ingresé a Navarra y finalmente llegué
a la famosa Pamplona. Recorrí 99,34 kilómetros en siete
horas y media .
El camino es espectacular; como no se puede circular en
bici por las autopistas tuve que encontrar un camino alternativo
de montaña, ¡con lo que eso significa para los que hacemos
cicloturismo con alforjas a cuestas....! El esfuerzo fue
terrible, me hizo acordar a los caracoles chilenos, pero
después por supuesto tuve una bajada inolvidable. Lo que
había superado eran la famosa cadena montañosa vasca.
Tuve que tirar mi kilito de yerba mate y el termo, sólo
por sacarme peso de encima. ¡Una lástima...!.
Miercoles 27 de septiembre
Aquí
estoy en Tudela, cerquita de Zaragoza. Hoy hizo mucho calor,
el tramo fue hermoso y hasta ahora el más rápido. Esta provincia
de Navarra es muy agrícola, se ve mucha gente juntando uvas
en las sierras.
Pasé
por los pueblos de Noain, Campanas, Tafalla, Caparroso,
Valtierra, Argueds y a las 16:25 ya estaba cruzando un puente
sobre el río Ebro, aquí en la antigua Tudela. En total recorrí
97 kilómetros en casi seis horas .
Jueves 28 de septiembre
Hoy
jueves he salido a las nueve. Desde Tudela tomé la ruta
232, que va hacia el sur. Es bastante peligrosa debido a
la abundancia de camiones "peso pesado". Lo bueno es que
esta ruta tiene en todo su recorrido una generosa banquina
de por lo menos un metro.
A
mitad de camino dejé la comunidad de Navarra y entré en
Aragón. El paisaje cambió considerablemente, ya no había
tanto verde como en Navarra y en Euskadi, todo se veía más
desolado: pocos campos cultivados, en su mayoría con cebollas
y tomates. El día estuvo pesado, caluroso, húmedo, nublado
y ventoso (y como no podía ser de otra manera, con viento
en contra...!).
Llegué
a Zaragoza a las 17:15 hs. Estoy cansado, pero entero, paseando
por las calles de esta hermosa ciudad. El raid ciclo-ibérica
2000 ya lleva un total de 419 kilómetros, pedaleados en
un tiempo total de 29 horas 30 minutos. Mañana intentaré
llegar a Teruel .
Sábado
30 de septiembre
Salí
a las 9:36 de Muniesa, a ocho kilómetros pasé por un bello
pueblo con un impresionante campanario. Luego entré en un
desnivel, pendiente abajo en un gran valle verde, y terminé
esa larga recta en un pueblo llamado Utrillas. Ya era mediodia
y decidí almorzar en la plaza del Ayuntamiento. Había recorrido
más de treinta kilómetros.
A
las 14:04 pasé por el pueblo minero de Escucha. A partir
de allí empezó el primer puerto o subida, que aquí es temido
hasta por los automovilistas. Se trata del puerto de San
Just, de 6 por ciento de pendiente a 1408 metros sobre el
nivel del mar. Debo confesar que lo he caminado "como un
condenado" , pero bueno... iba contemplando el hermoso paisaje:
allá abajo la ruta parecía un hilo, y a mi izquierda y en
la cima de los cerros veía una hilera de molinos de viento.
Llegué al tope del puerto a las 15:25 y crucé un pequeño
túnel. Como todo lo que sube baja, me esperaba una placentera
bajada de cinco kilómetros. Después de ese descanso llegaría
un segundo puerto, El Esquinazo, de 1381 metros y 5 por
ciento de pendiente.
Esta
es una zona plagada de restos paleontológicos de fuentes
calientes (aguas termales). También se ven cotos para la
caza de jabalíes, liebres, conejos y ciervos, y -contradictoriamente-
reservas ornitológicas. A las 17:40 pasé por Perales de
Alfambra, donde la tierra comenzó a tornarse rojiza y la
vegetación muy verde. Me recordaba a la provincia argentina
de Misiones.
Finalmente,
a las 19:17 llegué a Teruel, tras casi ocho horas y más
de cien kilómetros de pedaleada.
Domingo
1 de octubre
Esta
mañana me dediqué a recorrer Teruel, un pueblo medieval
y a la vez moderno, coronado por cuatro torres de arte mudéjar
del siglo XIV. Desde la torre El Salvador se puede apreciar
todo el maravilloso espectáculo del pueblo, y los valles
y cerros verdes que lo rodean en la campiña aragonesa.
Después
de visitar la iglesia, donde escuché la clásica historia
de amor desgraciado de Isabel y Diego, almorcé y seguí viaje
rumbo a Segorbe, en camino hacia Valencia. El viento suave
y fresco estaba a mi favor, el cielo era celeste, era un
domingo espectacular ya en el comienzo del otoño.
Me
tocó superar el puerto de Escandón, a 1242 metros. Más tarde
crucé los ríos Peñaflor y Alventosa, y por el pueblo Venta
de Aire. Finalmente, a las 17.55 me encontré con un cartel
que me indicaba que estaba abandonando la provincia de Teruel
(Aragón) para ingresar a Castellón (Comunidad Valenciana).
Como
me acercaba hacia el mar y había subido mucho, estaba mereciéndome
una bajada. De pronto un cartel en la carretera me avisó:
"Pendiente prolongada, controle su velocidad". Al mejor
estilo tobogán, me aflojé, me relajé y dejé de pedalear
para disfrutar la bajada.
Pasé
por los pueblos de Tejera, Vejiz y Jerica, ya mucho más
verdes, como en el País Vasco. A las 19 crucé el río Palancia.
Media hora más tarde, ya casi de noche, llegué a Segorbe,
tras pedalear 96 kilómetros en cinco horas y media.
Lunes
2 de octubre
A
las 9 salí de Segorbe, tomé por la colectora e ingresé a
Valencia. La mañana estaba templada y limpia por el viento
a favor. Pasé por los pueblos de Estivela y Gilet, y vi
por primera vez el Mar Mediterráneo a mi izquierda, desde
el Golfo de Valencia. Comienzo a encontrar carteles en catalán.
La zona está llena de invernaderos y viveros. Al mediodía
llegué hasta la playa con bici y todo, y toqué el mar Mediterráneo.
Seguí hasta el centro de Valencia, y por la tarde visité
la Plaza de Toros.
Martes
3 de octubre
Estuve
visitando Valencia. En definitiva es simplemente una gran
ciudad y se puede encontrar en ella, lo que se puede esperar
de las urbes, ruido, tránsito, vidrieras, shoppings. ¡A
mí me gustan los pueblitos...!
Al
mediodía, con un tiempo claro y caluroso, partí hacia el
sur. Pasé por los pueblos de Cierra, Silla y Almussafes.
En este tramo transito entre las montañas, y veo muchísimas
rotondas, carreteras por todos lados, palmeras, viveros,
polígonos industriales y siempre muchísimo sol...
Crucé
más ríos y pasé por más pueblitos. Como no podía ser de
otra manera, a los 70 kilómetros de Valencia comenzaba otro
gran puerto (subida) de unos siete kilómetros. No sé cómo
lo hubiera superado de no ser por el hermoso paisaje.
Casi
a las ocho pasé por Clariano, y ya de noche paré en un pueblo
llamado Albadía, tras 92 kilómetros de pedaleo.
Miercoles
4 de octubre
Mando
este reporte desde Alicante. Esta mañana me desperté en
Albadía y salí temprano, para evitar el calor. En estos
días transito casi solo por las rutas españolas, ya que
con la suba del precio del barril de petróleo los camioneros
españoles están en huelga.
A
los ocho kilómetros de salir, ingresé a la provincia de
Alicante. A las diez llegué a Cocentaina, y aproveché para
hacer aceitar el sistema de cambios y cadena de mi bici.
Tras
otra gran subida y su consecuente bajada llegué a Jijona,
y poco después crucé el río Seco. Cuando miré a mi izquierda,
ahí estaba de nuevo el mar Mediterráneo.
Finalmente,
a las 15 llegué a Alicante, me alojé rápidamente en un hostal
económico y corrí a darme un desesperado chapuzón... El
agua estaba de calefón, y de un celeste increíble.
Viernes
6 de octubre
Ayer
jueves llegué a Cartagena y decidí que me merezco un día
libre, así que hoy dediqué el día a descansar. Fui a una
especie de bahía pasando el puerto, realmente de ensueño:
en la playa había poca gente y pequeñas piedras de canto
rodado de todos colores, el agua era transparente, celeste
y caliente... hasta podia ver algunos pececitos.
Sábado
7 de octubre
A
las 9 de la mañana salí de Cartagena con un día que prometía
ser calurosamente espectacular... Tomé la ruta 332, hacia
el sur, pasé por varios pueblos y me adentré en las montañas.
El puerto nuestro de cada día fue La Cuesta, de 352 metros,
corto pero con una pendiente muy abrupta.
Desde
Cartagena hacia el sur el paisaje es un bello espectáculo,
la carretera se interna hacia el interior entre las montañas,
desaparecen el mar, los acantilados y las playas, luego
el camino serpentea y aparece el Mediterráneo nuevamente.
En esta zona las playas nacen desde la misma carretera a
mi izquierda , son amplias.
Paré
a comer en Ramonete: ese pueblito por estos días está de
"novillada" corrida con toros chicos. A las 18:22 ya estaba
en San Juan de los Terreros, mi primer pueblito de Andalucía.
Mientras se ponía el sol decidí ir un poco más adelante,
y paré recién en Cuevas de Alzamora, a las 20.46. Ahí me
enteré de que había hecho 32 grados de temperatura; con
ese calor, pedaleé 122 kilómetros en casi nueve horas.
Domingo
8 de octubre
Cuevas
de Alzamora es un pueblo que debe su nombre a cuevas hechas
por el hombre en las montañas, que se pueden ver desde la
carretera. Incluso hay una empresa que construye viviendas
dentro de cuevas; se dice que son verdaderos palacios.
A
las 9:23 salí y en seguida pasé por el pueblo de Vera. En
Andalucía pasé por muchos puentes que cruzaban lo que debieran
ser ríos, pero en los cauces sólo se ve polvo, ¡son más
aptos para camellos que para peces ...! Se ve gente cazando
con sus perros y sus 4x4; puedo escuchar los tiros.
Tomé
la "autovía del Mediterráneo", la ruta340, por su cómoda
banquina de dos metros. Como hacía mucho calor, al mediodía
paré en el pueblo La Venta del Pobre a comer, descansar
y esperar a que bajara el sol. A las 16 arranqué nuevamente,
pero debí parar al rato de partir porque mi ciclocomputador
no marcaba datos. El calor había despegado el aislante de
los cablecitos sensores , que se desconectaron. Arreglé
esto y proseguí la marcha.
Bueno,
ocho kilómetros antes de llegar a Almería hay una cuesta
terrible por su redondez y su progreso lento. No se terminaba
nunca. Pero se terminó, y detrás estaban Almería y su mar.
Llegué a la ciudad a las 19.30, tras 98 kilómetros pedaleados
en siete horas y media. Llevo
en total 1260 kilómetros recorridos hasta aquí.
Lunes
9 de octubre
Hoy
por la mañana salí de Almería. A once kilómetros del lugar
debí superar un túnel de montaña, de largos 1200 metros.
No me generaba confianza, pero hice "de tripa corazón" y
encaré. El miedo, más que nada, lo provocan los autos, el
anhídrido carbónico, la falta de luz, la falta de banquina.
Aquí estoy, claro, no pasó nada.
Llegué
al mediodía al pueblo El Elegido con bastante hambre. Siendo
ya las 15:50, me paró la Guardia Civil Española y me invitó
gentilmente a salir de la "Autovía Nacional". Debía seguir
por la carretera de servicio. Le expliqué que ésta es muy
discontinua, Y me contestó: " Pues, mira... anda. Pero aquí,
en España, es un poco peligroso andar por aquí". Bueno,
eso fue todo.
Ya
a las 16:50 llegamos (mi bici y yo, claro) a la provincia
de Granada. Atravesamos Adra, y atravesamos Haza Mora. A
las 17:58 llegamos al pueblo costero Las Ravitas, donde
estoy ahora.
Me
alojé en una linda habitación del hotel La Perla. Además
estoy, nada más ni nada menos que frente al Mediterráneo.
Miercoles
11 de octubre
El
día de ayer pedaleé desde Las Ravitas hasta Durcal. Hoy
arranqué de ahí a Granada. Había partido a las 8:30 y a
las 10:20 ya había llegado a Granada. El tramo de hoy, debo
decirlo, fue más que corto.
Al
llegar, pasé por información turística y luego me alojé
en un hostal de estudiantes. Aquí hay muchos, para elegir.
Luego visité la Alhambra, predio turístico del sultanato
árabe.
Aquí
ya se respira castañuelas, flamenco y aire gitano. Me quisieron
leer las manos como 2000 veces. Fui al palacio de Carlos
V, caminé por la linda callecita de "Carrera del Darro",
pegada al río llamado, justamente, Darro y, por último fui
a la ciudad árabe enclavada en las montañas y a la cristiana,
en el valle.
Terminé
la visita en el Mirador de San Nicolás, desde donde se puede
ver toda la hermosa ciudad, sin dudas la que más me impactó
por estos lugares.
Hasta
ahora, la distancia total realizada en España es de 1449.69
kilómetros.
Sábado
14 de octubre
Luego
de pasar por el pequeño pueblo de Santa Cruz, me largué
hacia Córdoba, también en Andalucía.
A
las 9:21 pasé por Torres Cabrera. Muchas torres, atalayas
que cumplían la función de torres alerta o campana, que
construyeron los árabes, se las ven solitas en el medio
del campo. Claro, le tomé una foto a la bici con una de
ellas de fondo.
A
las 10:00, al superar la ultima gran colina, tuve por fin
enfrente a la ciudad de Córdoba, sumergida en un gran valle.
Eran
las 10:25 cuando crucé un puente construido por los romanos
durante su imperio. Debajo: el río Guadalquivir.
Estaré
en este hermoso lugar hasta el lunes, día en que partiré
hacia Badajoz. Me será útil el descanso de mañana.
Martes
17 de octubre
El
lunes había llegado a Fuente Ovejuna. Por la noche, después
de cenar, caminé sus calles empedradas, limpias y pacificas.
Descubrí que una de sus calles se llama República Argentina
y le saque una foto.
Hoy
por la mañana me dediqué a pasear y a conocer un poco. Cerca
del mediodía partí hacia Zafra, por mi amiga, la ruta nº
432. A las 13:00, luego de una hora de pedaleo, me auto
saqué una foto en el cartel sobre la ruta: "Bienvenido a
Badajoz, Extremadura."
A
las 13:41 pasé por Azuaga y a las 14:18 paré en un bar sobre
la ruta a comer un Bocadillo o, entre nosotros, un sándwich.
Claro, con un vasito de cerveza y aceitunas.
Continué
pedaleando duro y parejo. Finalmente, a las 19:28, llegué
a Zafra, donde me alojo ahora. Fue un duro día.
Miercoles
18 de octubre
Llegada
a Badajoz. A las 09:05 partí de Zafra en otro día espectacular.
La primera parte fue una bajada larga que resultó un buen
descanso, aunque al dar poco el sol, se me congelaron un
poco los dedos.
Llegué
al pueblo de Santa Marta a las 10:30. Paré y decidí tomar
un café con leche con churros españoles. La chica que me
atendió me obsequió luego media docena gratis al saber de
mi travesía.
Un
rato más tarde pasé por Albuera. A 12 kilómetros de Badajoz,
ya se divisaba justo a mi izquierda. Por fin, a las 13:15,
llegué a Badajoz y tomé emocionado una foto. Fui al periódico
local, por consejo de un extremeño, y me realizaron un modesto
reportaje. Mañana, me dijeron, sale en el diario Hoy. Se
puede ver en www.hoy.es,
si no me equivoco. Ya
recorrí la distancia de 1890,68 kilómetros en 134 horas.
Sábado
21 de octubre
Me
levanté a las 08:00 y aproveché para caminar por la feria
del pueblo de Estremoz. Fue lindo ver a las mujeres sentadas
conversando entre ellas y, a sus pies, las mercaderías que
ofrecen para vender. Este pueblo trabaja mucho con el mármol,
que es muy abundante.
Partí
poco después de las diez, en una mañana fresca y otoñal
pero con un cielo celeste, promesa de excelente día. Estremoz
tiene un enorme castillo en su colina, que es el segundo
más grande de Europa. A medida que me iba alejando del pueblo,
pude apreciar el imponente paredón que lo circunda.
Ya
en la ruta, noté que las carreteras portuguesas no son tan
buenas como lo eran las españolas; ni siquiera hay calzada
para andar con la bici. Pero el poco tránsito y la ayuda
de mi espejito retrovisor hicieron posible que pedaleara
tranquilo. Desde que entré a Portugal me se sentí más solo
en la ruta; los pueblos son pocos y más distanciados. Casi
no se ve gente, ni estaciones de servicio, pero el paisaje
ondulante me va atrapando. Realmente Portugal es especial.
Aquí todo es distinto. Cada tanto, me he cruzado con alguna
que otra liebre que salía disparando al paso de mi bicicleta.
Después
del mediodía llegué Arraiolos, a 44,48 kilómetros de Estremoz.
Me crucé con otro cicloturista, pero este se dirigía hacia
España. Nos saludamos levemente con las manos y cada uno
siguió en lo suyo. Finalmente, poco después de las 15 llegué
al pueblo de Montemor o Novo, donde me alojé en una pensión
para pasar la noche. Recién allí descubrí que debía atrasar
mi reloj, ya que huso horario portugués tiene una hora de
diferencia con el de España.
Domingo
22 de octubre
A
las 8 desperté entusiasmado: comenzaba la etapa número 26,
la última, dedicada al tramo Montemor o Novo - Lisboa. Salí
antes de las nueve y media, con un día espectacular.
Por
la ruta vi mucha gente cazando perdices; dejan sus autos
en la banquina y entran a los bosques con sus perros y sus
armas. A partir de las diez pasé por una sucesión de pueblos:
Silveiras, Das Ventas Novas, Bombel, Afonsos, Pegoes. Aquí
opté por tomar el acceso norte que conduce a Lisboa. El
trayecto era ondulante y constaté según mi velocidad promedio
que iba realmente en bajada; lo noté por cierto alivio de
mis piernas y la velocidad que llevaba.
A
las 12:23 pasé por Taipadas, y una hora más tarde paré a
comer en la carretera. Conversé con camioneros españoles,
de Pontevedra, que me reprochan que con Galicia me perdí
lo mejor de España.
Seguí
mi camino y crucé el pueblo de Porto Alto. Desde allí parte
una recta larguísima, que termina en un cordón montañoso
o sierra. Sentí que era la recta más larga que pedaleé en
Europa, unos doce kilómetros derechos. Finalmente, a las
15:55 empecé a cruzar el río Tajo por el famoso Ponte Marechal
Carmona, de tres arcos. En este sector, el río debe tener
unos 600 metros de ancho.
Poco
después llegué a Vila Franca Caixa, desde donde costeo el
río a mi izquierda. Pasé por Alhandra mientras el sol se
ponía frente a mí, sobre Lisboa. A medida que me aproximaba
a la ciudad, veía más y más tránsito, parques industriales,
gente. De pronto me vi pedaleando en una maraña de carreteras,
ya estaba... A mi izquierda pasó el puerto, y seguí pedaleando;
a mi derecha la estacion de trenes; ya pintaba a centro
.
Exactamente
a las 18:22 llegué a la plaza central de Lisboa. Doy por
finalizado oficialmente mi raid Cicloibérica 2000. Constato
entonces los resultados finales de mis mediciones:
Distancia
total recorrida: 2144,39 kilómetros
Tiempo total de pedaleo: 201 horas
Estoy
muy emocionado; extraño a mis amigos para compartir este
momento, pero sé que lo comparto a través de la web. Aparte
de pedalear porque me gusta, siempre es bueno compartirlo
con alguien... si no nada vale la pena.
Juan
Alberto Galmes
(Beto, de Morón)
p.d.:
¡extraño los mates...! y a mi patria...
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