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Desastre ecológico en las Islas Galápagos
A
causa de la negligencia de una empresa petrolera, 600 mil
litros de combustible ensucian hoy 1200 kilómetros cuadrados
de tierra y agua en las islas Galápagos, Patrimonio Natural
de la Humanidad, en Ecuador. Y la mancha sigue extendiéndose.
El
carguero ecuatoriano Jessica encalló el martes 16 en un
fondo rocoso a 800 metros de la costa de San Cristóbal,
la isla más oriental del archipiélago, mil kilómetros al
oeste de la costa de Ecuador. Tres días más tarde, el casco
del buque se fisuró y comenzó a esparcir por el Océano Pacífico
los 900 mil litros de petróleo que transportaba.
El
archipiélago de las Galápagos, compuesto por 13 islas,
17 islotes y 47 arrecifes, es un reservorio mundial de
fauna y flora marinas. Allí viven no sólo 10.000 galápagos
(tortugas gigantes), sino también gran cantidad de iguanas
marinas y terrestres de formas prehistóricas, 60.000 leones
de mar y otras especies. En 1979, la Unesco declaró el
archipiélago Patrimonio de la Humanidad.
La
marea negra formada por el escape de combustible del buque
ecuatoriano "Jessica" llegó ayer a Puerto Ayora, en la
isla de Santa Cruz, según informó Eliecer Cruz, el director
del Parque Nacional Galápagos. La mancha ya alcanzó las
playas de bahía Tortuga, que están pobladas principalmente
por miles de iguanas terrestres y marinas, lobos marinos,
albatros y pelícanos, y al islote de Santa Fe, donde prolifera
una gran variedad de especies en tan sólo 24 kilómetros
cuadrados cubiertos de cactus.
"La
parte más afectada de la isla Santa Fe es la zona costera
de El Miedo, donde viven iguanas, lobos marinos y aves.
Ya se han visto cuatro lobos adultos con manchas, otros
tantos piqueros y 30 pelícanos", informó el jefe de comunicación
del Parque Nacional Galápagos, Fabián Oviedo.
Hasta
ahora, ninguna de las 10.000 galápagos que dieron fama
al archipiélago ha sido afectada por la marea negra. Estos
animales anidan principalmente en las islas La Isabela
y San Fernandina, que están bastante lejos del lugar donde
encalló la nave.
Ya
hay ayuda internacional en las Galápagos: cuatro técnicos
holandeses se suman especialistas en aspectos operativos,
técnicos y de biodiversidad de la contaminación marina
enviados por la Unión Europea.
El
capitán del Jessica, Alex Arévalo, se encontraba ayer
en estado de shock, culpable por contaminar al archipiélago
y su fauna con 600 mil litros de petróleo. Al ser interrogado,
Arévalo confesó que no había utilizado radar ni cartas
de navegación para entrar a Puerto Baquerizo. Adujo que
por un "exceso de confianza" equivocó el rumbo al intentar
llegar a tierra.
Pero
eso no es todo. Según la investigación iniciada por las
autoridades ecuatorianas, el Jessica no tenía autorización
para llevar esa cantidad de combustible hasta Galápagos
en aquella fecha. Es más, el barco estuvo en reparaciones
desde el 25 de noviembre de 2000 hasta el pasado 10 de
enero.
Las
brigadas internacionales siguen intentando reducir el
petróleo crudo que flota en las aguas, se pega a las costas
y amenaza a la fauna marina.