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Free-Ride: un poco de historia
Alejandro
Moyano - Experto
Aventurarse
El free-ride es una modalidad del mountain-bike creada en California
en 1997. Está hecha a la medida de los californianos, tanto
en lo que respecta a los caminos como a el equipamiento básico
requerido. En la Argentina tratamos de adaptarlo a nuestras posibilidades
y geografía. Tal vez sin habernos identificado como practicantes
del free-ride, muchos vamos adoptando las tendencias.
Geográficamente, California abarca una gran zona húmeda
del oeste de los EEUU. La abundancia de bosques y de terreno montañoso
la han transformado en la meca de los mountain-bikers. Pero también
tiene mucha nieve en invierno, por lo que abundan los centros
de esquí que cuentan con la gran infraestructura a la que
nos tienen ya acostumbrados los yanquis. Estos centros, durante
el verano, lejos de ser abandonados se utilizan para deportes
de aventura. Mountain-bike, trekking, escalada en roca, rafting
y cabalgatas son algunos de los preferidos. Y allí es,
precisamente, donde nace el free-ride.
John Smith (o Pepe Sánchez) se compra la mejor bicicleta
de suspensión y se va a pasear. Como la bici es demasiado
pesada para subir pedaleando, él opta por tomar alguno
de los medios de elevación del centro de esquí (que por
supuesto funcionan todo el año). Luego de hacer un par
de combinaciones llega al último tramo de telesilla, donde
funciona un drugstore. John ya lo sabía y como las calzas
de ciclista lo hacen sentir ridículo, él va con
unas cómodas bermudas y una camisa informal. Luego de engullir
unos hot-dog de microondas, John se ajusta el casco que se compró
con la bici (el mejor que había, of course) y se tira montaña
abajo por los caminos que abren las máquinas quita-nieves
o los bomberos para cortar los incendios forestales.
Por su indumentaria y su actitud, nadie diría que John
es un excelente ciclista, sin embargo lo es. En el descenso, su
técnica es de lo mejor y no se detiene ni ante saltos ni
cortados ni raíces. Su bici lo ayuda: tiene 10 centímetros
de recorrido en ambas ruedas. El sabe que no debe bloquear las
ruedas en un sendero porque hace mucho daño y sólo
transita por lugares permitidos. Es que John es un militante ecologista,
es un tipo copado con la naturaleza.
Un determinado momento viene una larga subida, no problema, la
bici de John tiene tres platos y una geometría muy similar
a las de cross country. Cuando llega abajo, una Coke light y otra
vez a la telesilla. Cuando los fabricantes de bicis notaron que
los John Smith eran ya una multitud, comenzaron a inventar productos
para cubrir sus necesidades: ropa cómoda que te hace ver
deportivo pero no disfrazado de Miguel Indurain; horquillas de
suspensión con bastante recorrido pero livianas y ajustables
para no cargar demasiado las bicis en las subidas; cascos integrales
que sólo con un destornillador se convierten en cascos
normales; lentes ahumados que pueden ser usados tanto en la calle
como adentro del casco; una nueva serie de bicis de suspensión
para aquellos que quieren tener una doble y no se pueden gastar
una fortuna. Así salieron toda la gama GT, LTS y STS (menos
las que llevan el "apellido" DH) y las nuevas XCR; las
Trek VRX, las envidiadas y lujosas Cannondale Super V y Raven,
las Pro-Flex, Specialized FSR, las escasas Intense UZZI y tantas
otras que no llegaron a nuestros sureños negocios.
Por último inventaron un nombre: Free-ride.
En nuestras pampas se hace como se puede: un pantalón de
jean puede convertirse, tijeras mediante, en una excelente bermuda
free-ride, a prueba de cactus y raspones, juntando tapitas de
gaseosa te ganás una remera re-cool para andar en bici
y el casco es el mismo de siempre. El look ya lo tenés.
La bici es otra cosa. Vas a tener que gastarte una platita, aunque
si mejorás la horquilla y comprás ese cuadro usado
que te vende tu amigo, ya tenés una bici con la que ni
soñabas unos años atrás. Y si no, salí
con la rígida.
De todas formas las doble suspensión de un par de años
atrás han bajado mucho y cada vez se ven más por
los senderos. Lo que nos falta es bajarnos del caballo del consumismo.
Lo más importante es la actitud y aprender a andar en bici
en el campo: no bloquear los frenos antes de cada curva y en cada
bajada, transitar sólo por senderos de bicicletas y no
dejar nada tirado en el campo ni llevarnos nada como souvenir.
En definitiva, disfrutar al máximo de la bici pero hacerlo
con una buena conciencia ecológica. Para mi ésta
es la premisa fundamental del free-ride. Nuestros hijos y los
de John Smith te lo agradecerán.
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