Búmerangs: mito y realidad
Ignacio
Ferrería
- Aventurero
Muchas
son las versiones que se han difundido, desde las que
dicen que se usó como artefacto de caza, hasta
las que dicen que se utilizó como juego o elemento
deportivo, tal como se lo usa actualmente. La cuestión
es que, como casi todo descubrimiento, el encuentro con
el búmerang se debe haber producido por casualidad.
Los
hombres siempre han arrojado proyectiles con la mano (piedras,
palos), y entre tantos lanzamientos, más de una
vez habrán lanzado algún objeto plano, un
hueso, una laja, alguna astilla de madera. Como resultado
del tiro, ese objeto habrá planeado y volado más
allá de lo que lo hubiera hecho de no haber sido
plano.
El
azar o la casualidad también hicieron lo suyo con
el retorno. Alguno de esos artefactos arrojadizos, que
seguramente ya eran producidos por la mano humana, con
una forma particular y lanzado en un ángulo determinado
habrá volado de manera diferente arribando a un
punto más o menos cercano al lugar del lanzamiento.
Lo brillante de esas mentes fue relacionar ese vuelo con
lo plano (planeo) del objeto y el tipo de lanzamiento
más la forma particular del búmerang, con
el retorno.
Entonces,
primero se habrían desarrollado los palos matadores.
Estos planeaban, pudiendo abatir a una presa o a un enemigo
de guerra, a distancias de hasta 150 metros. El búmerang
propiamente dicho se habría utilizado para cazar
presas chicas (pájaros en bandada), para bajar
frutos de árboles y en alguna forma de entretenimiento.
Se desarrolló en Australia (origen más conocido)
y en Egipto donde se lo relaciona con la figura sagrada
del gato.
Con
retorno y sin retorno
El
búmerang con retorno, en su corta historia de algo
más de doscientos años, fue inventado y
desarrollado por los pueblos indígenas australianos
y usado como auxiliar de caza, en el adiestramiento de
los lanzadores y como objeto de recreación.
Lo
precedieron en el tiempo otros tipos de búmerangs
que no volvían. Se utilizaba su planeo para llegar
lejos, a distancias de tal vez 150 metros. Existen dataciones
de esta clase de proyectiles que lo remontan a unos 10.000
años antes del presente.
Los
búmerangs sin retorno o palos voladores, fueron
utilizados como artefacto de caza por culturas de Sudamérica
y Norteamérica, de Egipto y otros pueblos africanos
y también por algunos pueblos de la India. Actualmente
el lanzamiento del búmerang se encuentra difundido
como deporte en Australia, Japón, Europa, Estados
Unidos y Canadá.
En
mi país, la Argentina, se desarrolló Pulerangs,
donde trabajamos hace más de dos años para
difundir de esta práctica a través de talleres
abiertos de autoconstrucción de búmerangs
y jornadas de aprendizaje de lanzamiento.
Comenzamos
en las afueras de la ciudad de La Plata y hoy convivimos
con los vientos patagónicos, superando con artificios
como flaps, contrapesos y tiros especiales, las restricciones
que el aire en movimiento nos impone y desarrollando las
técnicas y los diseños.
Búmerangs
y búmerangs
Existen
infinidad de diseños y diversos materiales con
los que se los construye. Se los agrupa en clases, según
la disciplina para la que mejor cuadre su vuelo. Precisión,
agarradas consecutivas, agarradas rápidas, resistencia,
máximo tiempo de vuelo (duración), dobletes,
malabares, distancia, estilo libre y una variedad de combinaciones
de dos o más disciplinas, son algunas de estas.
Precisión:
consiste en trazar círculos concéntricos
sobre el pasto, como un blanco. Después de lanzar
el búmerang desde el círculo central, se
otorga el máximo puntaje a los tiros que retornen
al lugar. El puntaje disminuye a medida que el artefacto
retorna a los anillos más alejados.
Agarradas
consecutivas: los búmerangs que se utilizan
para esta disciplina tienen generalmente un vuelo corto,
bien circular y con un tirabuzón final duradero
y estable. Como el objetivo es conseguir agarrar el búmerang
la mayor cantidad de veces consecutivas posibles sin que
éste caiga al piso, los modelos que se utilizan
requieren de cierta facilidad para ser agarrados. Los
modelos de tres o cuatro palas o alas, están diseñados
especialmente para esta práctica. Otros diseños,
aunque carecen de esas tres o cuatro palas, también
se comportan satisfactoriamente.
Agarradas
rápidas: consiste en arrojar un búmerang
con un vuelo corto y rápido, atajándolo
cinco veces consecutivas sin que se caiga, y en el menor
tiempo posible.
Resistencia:
se busca conseguir la mayor cantidad de agarradas en cinco
minutos.
Máximo
tiempo de vuelo: se practica con búmerangs
que tienen una gran superficie alar y bajo peso. Aunque
resulte increíble, los tiempos de planeo que se
han conseguido con estos búmerangs superan los
quince minutos.
Dobletes:
se arrojan dos búmerangs a la vez en la misma mano.
Se puntúa la precisión, las agarradas o
ambas.
Malabares:
se arrojan dos búmerangs uno detrás de otro,
a medida que van retornando se los agarra y se lo vuelve
a lanzar. La cuestión consiste en que siempre debe
haber uno en el aire y tratar de agarrarlos la mayor cantidad
de veces.
Distancia:
se consiguen vuelos que se alejan más de cien metros
del origen, llegando a más de 150 metros. Uno de
los récords obtenidos registra 174 metros. Se utilizan
búmerangs muy finos y livianos, en materiales como
el aluminio, fibras de carbono y compuestos plásticos
como el paxolín, GFK y pertinax. Los búmerangs
de distancia fabricados en madera terciada cumplen con
rangos que van de 70 a 100 metros.
Las
combinaciones incluyen, por ejemplo, precisión
con agarradas consecutivas. Se puntúa según
los anillos concéntricos y se duplica el valor
de los tiros que se consigan sin que caiga el búmerang.
Otra opción es arrojar un búmerang de distancia
y al instante un búmerang para agarradas rápidas
e intentar tirarlo la mayor cantidad de veces posible
y agarrarlo sin que caiga antes de que retorne el primer
búmerang.
Para conocer algo más sobre búmerangs, sus
modelos, técnicas, problemas y soluciones:
web:
http://pulerangs.tripod.com
e-mail: pulerangs@smandes.com.ar