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Reintroducción de cóndores en Venezuela
Hace
pocos días un equipo de miembros venezolanos de
la Fundación Bioandina trasladó cuatro aves
del género Vultor, especie Gryphus hasta un páramo
del Estado de Mérida para su liberación.
El detalle no resulta muy significativo, salvo por el
hecho de que se trata de una especie extinguida hace treinta
y cinco años en ese país, nada más
y nada menos, que el Cóndor de los Andes, que alguna
vez habitara en gran número todo el Continente
y que fuera para los pueblos americanos un verdadero símbolo,
un Dios, el espíritu mismo de los Andes.
Por
eso, cada vez que se efectúa la liberación
en ese país de algún ejemplar de cóndor,
es necesario tomar todos los recaudos. En esta oportunidad
los cuatro cóndores fueron trasladados por la mismísima
Guardia Nacional de Venezuela, bajo la cercana mirada
de la Fundación Bioandina, y el lugar escogido
para su liberación fue la finca Los Rastrojos,
en el páramo de Don Pedro.
A
cargo de la operación, en el ámbito militar,
estuvo el Teniente Coronel Orlando Rodríguez, Comandante
del Destacamento nº 16 de Mérida, quien puso
a disposición de Bioandina un helicóptero
militar de la base aérea Santa Bárbara.
Los cuatro ejemplares, todos de 22 meses, debían
llegar sanos y salvos a Don Pedro, entre las localidades
de El Morro y Los Nevados. Y así ocurrió.
Se
trata en total de dos ejemplares hembras y dos machos.
Las hembras provienen de zoológicos de Cleveland,
Estados Unidos. Los machos llegaron de la ciudad de Buenos
Aires, Argentina. Se prevé la liberación
para el día miércoles 4 de abril, siempre
y cuando todo salga tal lo planeado.
Según
María Rosa Cuesta, del equipo venezolano de la
Fundación Bioandina "la finalidad del traslado
de los cóndores a la finca denominada Los Rastrojos
es que la misma funcione como estación biológica
a cargo de Bioandina para la adaptación de las
especies, y proceder posteriormente a su liberación
con el propósito de repoblar la zona".
Cóndores
argentinos
Dos
de los cuatro futuros cóndores libres de los Andes
venezolanos, provienen del trabajo continuo realizado
por el grupo de la Fundación Bioandina en la ciudad
de Buenos Aires, Argentina. Tal equipo, dirigido por Luis
Jácome, y en el que participa el experto Aventurarse
Andrés
Capdevielle, ya logró reintroducir varios
cóndores en Venezuela, trabajando en equipo con
la gente del país del Norte de Sudamérica.
Hoy les llegó el turno a Houtaique y Talca, dos
machos que provienen de los zoológicos de Roque
Saenz Peña (Chaco) y La Plata (Buenos Aires).
Estos
fueron incubados artificialmente y criados
en aislamiento humano en el zoológico de
Buenos Aires, al igual que ocurriera con otros ejemplares
anteriormente, enviados a Venezuela para su liberación.
Algunas
de las causas que explican la retracción y casi
desaparición del cóndor en muchos países
de América son la baja tasa de reproducción
de la especie, el ser blanco permanente de inescrupulosos
cazadores, el envenenamiento por ingestión de balas
de plomo o carroña envenenada con cebos tóxicos
y la alteración del ambiente causada por la expansión
del desarrollo humano que los priva de espacios vírgenes
donde descansar o anidar.
A
todo esto se suma la escasez de la fauna silvestre que
normalmente servía de alimento al cóndor.
Asimismo, la ganadería, un recurso que se había
presentado como alternativo, le dio la errónea
fama de ser predador del ganado, lo que ocasionó
la enorme mortandad en manos de pobladores rurales.
Todas
estas causas influyeron para que el cóndor prácticamente
desapareciera en Colombia y Venezuela y para que disminuyera
notablemente su distribución en Perú, Bolivia
y la Argentina.