Carta
Abierta:
Sobre carreras "eco-aventureras"
Hernán Cipriani
- Experto Aventurarse
Me
presento, soy Hernán Cipriani, Musher, es decir
conductor de trineos con perros.
Me dedico a esto en forma turística y deportiva
desde hace ya unos 10 años, recorriendo con mis
perros a lo largo de estos años desde Ushuaia hasta
el norte de Neuquén. En este momento me estoy instalando
en la cordillera neuquina junto a mi familia humana y
perruna.
Lo
que me lleva a escribirles es algo que hace rato me esta
dando vueltas por la cabeza pero que esta semana cuando
retiré un ejemplar de una revista de montaña
de un local comercial, y leí detenidamente la sección
de anuncios de "Carreras de Aventura" me decidió
a comenzar con alguna acción de inmediato.
Concretamente
me refiero a las llamadas carreras "eco" o de
aventuras o similares nombres que aluden al cuidado del
medio ambiente y que arrastran a la gente a la montaña
con discursos de conservación y cuidado del medio.
Me
detuve en la cantidad de inscriptos y los lugares que
recorren de nuestra geografía. Vi con asombro carreras
de 140 inscriptos, 80, 250, etc, etc, etc.
Yo
me pregunto... qué tiene de "eco" una
carrera o travesía o lo que sea que introduce a
la montaña esa cantidad de gente, a la que por
supuesto, hay que sumarle el equipo de apoyo logístico,
auxiliares, curiosos, cholulos y un largo etc. Cada uno
munido de su poderosa 4X4, cuatriciclo, helicóptero,
hidroavión y creo que hasta nave interplanetaria.
Podemos mencionar también, generadores eléctricos
largando un hermoso humo y Co2 por ahí, polución
sonora por doquier, alguna heladera con su descarga contaminante,
micrófonos y parlantes, estacas y varas clavadas
en el suelo para montar tiendas, y podría seguir
detallando cosas que perjudican muchísimo el delicado
ecosistema que rodea a cada prueba "eco" aventura,
son miles de personas transitando sendas, o debería
decir, destruyéndolas. Ya sé que me van
a decir, y lo he visto escrito en reglamentos, que el
que tira un papelito queda descalificado y cosas por el
estilo. Pero acá el problema es la cantidad
de gente solamente transitando el lugar. Imaginen
un simple Puma. Después de transitar toda esa cantidad
de gente y equipo dejando sus olores, rastros y desechos.
Probablemente este Puma no pise esos parajes en meses
o años. Ni hablar de un tímido Pudú
o Huemul.
No
me quiero extender, creo que está clara mi posición,
y sepan que yo trabajo en la montaña y llevo grupos
a ella. Pero si de algo estoy seguro y tengo en claro
es que nunca llevaré mas de 10 personas (cifra
a la que ni me acerco, siendo mi número ideal de
6 a 8) y también entiendo los intereses comerciales
y económicos que hay detrás de todo esto.
Pero creo que la montaña no es para hacer negocio,
para eso está la ciudad y ofrece innumerables formas
de ganar dinero fácil y rápidamente.
Hay
gente que trabaja en la montaña (entre los que
me incluyo) con grupos reducidos, y está bien que
esto suceda, pero como el medio de vida que nos permite,
justamente, vivir en ella. Ahora bien, para esto no hace
falta llevar tanta cantidad de gente (sobre todo cuando
quienes llevan esas cantidades de gente suelen vivir en
medio de la ciudad) ya que no se necesitan enormes sumas
de dinero para vivir en la montaña. Solo hace falta
ganas de vivir en paz y tranquilidad.
La
montaña es para vivirla y disfrutarla, no para
usarla de terreno de pruebas o instrumento para ver quien
es más poderoso o más fuerte. Por que entrar
a una "eco carrera" con un monstruoso equipo
de rescate y logística detrás y 200 tipos
corriendo alrededor de uno no es mérito alguno
para decir que soy el "Hombre de Acero" o el
"José montaña de oro", lo difícil
en la montaña sobre todo cuando las papas pelan
es la carga psicológica que esto produce y a pesar
de ello mantener una calma que nos lleve a buen término
con nuestra travesía, cosa que nunca ocurrirá
en la mente de un "corredor de aventura", cuando
sabe de ante mano que detrás y alrededor de él
tiene infinitos medios de rescate, apoyo, seguridad, y
hasta un reglamento que lo apoya y obliga a sus pares
a que lo ayuden en una situación extrema. De manera
que ¿dónde está"el hombre de
acero"?
Repito,
está bien que se lleve gente a la montaña,
no se puede aprender a cuidar lo que no se conoce,
pero estas carreras malísimamente llamadas "eco"
muy lejos están de difundir la montaña o
espacios naturales, todo pasa por un comercio donde valen
las personas que compiten, los nombres, el ranking, el
sponsor, el campeonato y de lo que menos se habla y se
muestra es del entorno, el verdadero protagonista del
evento y el que gracias a su infinita benevolencia permite
que estos salvajes torturen su rostro, dejando miles de
huellas en él. En algún lado leí
eso de "...transita la montaña sin dejar huellas"
o algo así... que lejos están estas carreras
de esa frase...
Bueno
entiendo que esta carta probablemente sea demasiado extensa
para publicarla, pero es mi forma de decir las cosas y
no es un tema para ser sintético. Si la pueden
publicar y por ahí alguien la lee a lo mejor sirve.
O por ahí alguien me responde y me explica algo
que no sé o desconozco y puedo entender mejor este
tema y aprender. Pero sobre todo me sacaría una
gran preocupación de encima. Tengo un hijo de 4
años y otro de 9, y no me gustaría que en
un futuro no encuentren un solo lado donde no se crucen
con un centenar de tipos corriendo y comiendo alimento
sintético en barra y un tanque de agua adosado
a la espalda tratando de demostrar que son de "hierro".
Hay
muchos lugares en el mundo donde pueden ir a demostrar
eso, lugares donde hay guerras, hambre, pobreza y niños
y mujeres que caminan muchos más kilómetros
bajo el sol, todos los días y solo para poder tener
quizás 5 litros de agua que para ese día
y sin usar ninguna barra energética y ni un solo
litro para eso... y créanme que en esos lugares
sí hacen falta hombres con mentes y cuerpos de
hierro.
Gracias
por su tiempo si es que llegaron al fin de este texto.
Hernán
Cipriani
DNI 18527631
hernan.cipriani@aventurarse.com
Lea
aquí las opiniones de los lectores