Huskys
en Punilla 2001
Hernán Cipriani
- Experto Aventurarse
Se
acercan las primeras nevadas y queremos llegar a la nieve,
con nuestros perros, lo antes posible y en el mejor estado.
La nieve dura menos de lo que quisiéramos en nuestra
Patagonia y para aprovecharla a full conviene comenzar
la temporada con los perros entrenados, como para no desperdiciar
un sólo día de ella en su preparación.
Para ello, lo indicado es entrenarlos antes que llegue
la nieve. ¿Cómo hacerlo?, es la pregunta
que se harán muchos. La técnica es la de
utilizar trineos o karts con ruedas. Los carros reemplazan
al trineo y nos permiten comenzar la actividad para poner
en óptimo estado físico a nuestros perros,
unos meses antes de llegar a la tan ansiada nieve.
Estos
trineos con ruedas son una especie de triciclo, con su
rueda delantera móvil unida al tiro de perros.
Así, esta forma el trabajo es muy similar al trineo
que utilizamos en la nieva. El musher, conduce él
mismo parado sobre las dos ruedas traseras, como si lo
hiciera sobre los patines de un trineo de nieve. Hasta
acá todo claro y simple, pero ¿qué
pasa si vivimos en la llanura?, y nos vemos obligados
a realizar el entrenamiento en el llano, sin subidas ni
bajadas pronunciadas. En tal caso, además de un
trineo con ruedas, necesitaremos que el trineo sea mucho
más pesado que uno de nieve o un carro utilizado
en zonas con elevaciones.
La
idea es muscular a los perros lo suficiente como para
encarar la nieve con la potencia necesaria. Esa musculación
hará que los perros tengan el suficiente estado
aeróbico, que nos permitirá realizar largas
singladuras sobre nuestros trineos, manteniendo un buen
promedio de velocidad, tanto en subidas como en bajadas.
Debemos recordar que el esfuerzo de arrastrar un trineo
sobre la nieve es mayor que el de arrastrar un trineo
de ruedas, razón que se suma al motivo de trabajar
con trineos de ruedas mucho más pesados que los
de nieve.
Una
opción muy usada es el cuatriciclo o four track,
que permite, además de incorporar peso extra al
entrenamiento, una ayuda por el motor del mismo, en caso
de encontrarnos con una pendiente pronunciada. Es un método
muy utilizado en el exterior, sobre todo en los Estados
Unidos. Otra opción, a lo mejor más económica,
y que es el método que yo utilizo por recomendación
de Monique Bene, reconocida musher francesa y jueza de
las principales carreras europeas y de nuestro país,
es utilizar un chasis de auto sin motor ni carrocería.
Este debe tener su sistema de freno y dirección
en buen estado y se utiliza con unos ocho a doce perros.
La contra de es que sólo sirve en terrenos llanos
o con pendientes muy suaves, pues, al no tener tracción
propia, no permite ayudarlos en una cuesta pronunciada.
Una
nueva forma de correr
Tanto
el uso de un four track o del chasis hace que el perro
llegue a la temporada invernal en un estado óptimo
de preparación física. Pero tal entrenamiento
debe ser realizado en forma sistemática y con un
método. Cada musher tiene el suyo. Pero, a grandes
rasgos, lo usual es realizar salidas lo más largas
posibles, incrementando en forma gradual los kilómetros
a recorrer. El límite de la distancia a recorrer
lo dará siempre nuestra expectativa respecto a
las travesías invernales o, en el caso de prepararnos
para una carrera, la etapa más larga que recorreremos
en ella. Durante el entrenamiento, realizaremos las dos
terceras partes de esas distancias. Estas salidas se realizan
durante unos tres días seguidos. Luego, uno a dos
días de descanso y otra vez tres días de
trabajo. A medida que avanza el entrenamiento, iremos
incorporando kilómetros y peso al entrenamiento,
de manera de ir avanzando en el estado físico de
nuestros perros.
Ahora
bien, llega un punto en donde queremos saber cómo
están funcionando nuestros perros, sin el peso
extra que habitualmente usamos entrenando. Para eso existen
otros trineos con ruedas, mucho más livianos y
veloces, que nos permite desplazarnos a altas velocidades
(alrededor de 40 Km/h. ) y, si logramos mantenernos sobre
él, comprobar el resultado de nuestro entrenamiento.
Así nacieron las carreras sobre trineos de ruedas,
como comprobación del estado de entrenamiento de
nuestro team de perros y hombres, porque también
se requiere un buen estado físico del musher para
conducir los veloces trineos. Estas carreras se realizan
sobre suelos de tierra y en caminos solitarios o entre
bosques, y con temperaturas por debajo de los 15 grados
centígrados.
Actualmente,
en la Argentina, se realizan carreras en la ciudad bonaerense
de Necochea -río Quequén- y en Córdoba.
En la provincia de Córdoba, más específicamente
el valle de Punilla, en las localidades de La Cumbre,
Villa Dolores, Capilla del Monte y Los Cocos, se corrió
el último 25 de mayo la Carrera Huskys La Punilla
2001.
Esta
prueba combina excelentes paisajes con un exigente circuito
tanto para los mushers como para los perros. La geografía
que transita es típica serrana, con grandes desniveles,
suelos duros y vados con abundante agua. Este año
se corrió la segunda edición de la carrera,
con el auspicio y el apoyo de los municipios involucrados
en el recorrido. El recorrido trazado totalizó
unos 40 kilómetros, subiendo al cerro Las Gemelas,
en Capilla del Monte, y recorriendo las cercanías
del cerro Uritorco, en Los Cocos.
Exigente
desafío
A
pesar de los fríos de las semanas anteriores, el
fin de semana de la carrera nos recibió con una
primavera de unos 20 grados, cosa que no favoreció
en nada el rendimiento de los perros. No obstante el calor,
y una vez que el juez y organizador de la prueba Pablo
Germann consideró que la temperatura era la adecuada,
se realizó la largada. El lugar elegido fue la
vieja estación de La Cumbre, con la presencia gran
cantidad de público, que se repitió a lo
largo de todo el recorrido y durante los dos días
de competencia, cosa bastante inusual en esta actividad
ya que lo habitual, exceptuando las largadas y llegadas,
es no encontrar gente en medio del recorrido.
La
primer etapa finalizó en Capilla del Monte, a donde
arribamos bien entrada la noche. Allí, fuimos muy
bien recibidos por Lucho, dueño del excelente parador
Agua de los Palos, en el cerro Las Gemelas, donde fue
sede del último mundial de parapente. Una vez allí,
corredores y perros armamos campamento y, como es habitual,
comenzamos a atender a nuestros perros poniendo especial
atención a sus almohadillas plantares, ya que el
suelo del recorrido en algunos tramos se encontraba muy
duro debido al ripio. Por lo tanto era fundamental revisarlas
bien y controlar su estado para que al día siguiente
estén en óptimas condiciones.
Al
otro día saldríamos de Agua de los Palos
con dirección a Los Cocos, allí con Ricardo
Camogli, director del Museo La Loma, como excelente anfitrión.
Al mediodía, y en el parque del mismo museo, haríamos
una parada evitando las horas de mayor temperatura, para
seguir al atardecer hacia nuestro destino final de La
Cumbre, entrando en plena noche a la misma estación
desde donde largáramos el día anterior.
Este
recorrido serrano es de gran exigencia para hombres, perros
y, en este caso, trineos de ruedas. Por un lado, los mushers
debemos descender constantemente del trineo o kart, debido
a las ondulaciones serranas, para colaborar empujando
en las subidas. Por otro lado, los perros deben tener
extremo cuidado cuando apoyan su patas sobre el suelo,
ya que éste es muy desnivelado y con algunas piedras
sueltas. Los karts pueden sufrir serias roturas si no
lo controlamos cuidadosamente, sobre todo en las pronunciadas
bajadas. A eso se agregan las habituales pinchaduras en
sus neumáticos, por morder o derrapar sobre el
monte espinoso del costado del camino.
Por
todo esto es que, en mi modesta opinión y parafraseando
a otras actividades deportivas, fue una carrera para "cuidar
máquinas". No sólo hubo que ir más
rápido que el resto, si no que además había
que terminar cada etapa sin romper nada y cuidarse de
no andar muy rápido en terrenos que no fueran lo
suficientemente parejos o seguros para las patas de los
perros. Todas estas cosas, por cierto, son las que le
dan un sabor distinto a cada competencia. Y en esta oportunidad
tal sabor se hizo presente de buena forma. Finalmente,
le podio quedó conformado así: las primeras
dos posiciones fueron para el Gooster Tema, conmigo en
primer lugar y Sergio Curio en segundo. El tercer puesto
lo ocupó Dante Correia, del Royal Canin Argentina.
Más allá de resultados, fue un fin de semana
de aquellos y esperamos encontrarnos nuevamente allí
el año próximo.