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Eco
Aventura Sierra del Aconquija 2003, Tercera Edición
Javier
Carril -
Corresponsal
Aventurarse
El
25 de octubre de 2003 tuvo lugar en las inmediaciones del
dique El Cadillal, provincia de Tucumán (Argentina),
la tercera edición del Eco
Aconquija. Esta vez a los tradicionales trekking
y mountain bike se le sumaron un pequeño tramo de
coastering y un tramo final de canoa. Durante varios días
estuve buscando un frase que sintetice el sentimiento de
esta carrera y creo que la encontré: ¡Por Dios!
¡Qué calor!
No
se si es la falta de costumbre al clima tucumano, o no contar
con el entrenamiento adecuado, pero la exigencia esta vez
me llevó a dudar de la cordura de terminar la competencia
en esas condiciones.
Destacable
la organización pre carrera con la que nos recibieron
en el predio del Yatch Club, en donde acomodamos los elementos
de canotaje y despachamos las bicicletas para el PC.
9:30
hs., con el sol anunciando un día agobiante, los
140 participantes de 70 equipos, en un marco de euforia
hicimos la cuenta regresiva y partimos al trote, buscando
la senda del circuito.
La carrera
En
lo personal, desconocía las características
del lugar y pensé encontrarme con un desnivel similar
al de la segunda edición. Para mi sorpresa, me dí
con un tramo de 1 kilómetros aproximadamente de coastering,
más bien plano, que nos obligó a todos a apretar
el paso y correr para no perder posiciones. Dejando el espejo
de agua, cruzamos la ruta y encaramos un sendero que sigue
las viejas instalaciones de la aerosilla del dique. Un desnivel
muy pronunciado puso un freno instantáneo al ritmo
de la carrera y comenzamó a agrupar todos los equipos.
Confié en mi experiencia de montañista para
ganar lugares en este desnivel, pero la competencia entre
las posiciones 20 y 30 comenzó a mostrarse feroz,
como sería en el resto de la carrera. La ascención
fue un continuo superar y ser superados. El calor y la humedad
ya eran un factor predominante.
Alcanzamos
la cumbre del desnivel y luego del PC1 comenzó el
descenso, también brusco y muy veloz. Los equipos
de delante y detrás nos obligaron a apretar el paso
de trote a un ritmo para el que yo no estaba suficientemente
preparado y por el que más tarde pagaría las
consecuencias.
Saliendo
de los senderon nos encontramos con la cinta asfáltica,
parte del circuito. Eran las 11:00 hs. y el sol ya azotaba.
En este tramo los equipos seguíamos en un muy compacto
grupo superándonos mutuamente y obligándonos
a no aflojar el rítmo. Una espina me obliga a detenerme
unos segundos y perdemos 7 posiciones. Estábamos
en el grupo de los 30.
Seguimos
por la ruta cuando llegamos la PC2. Desde aquí debíamos
tomar por una senda que nos alejaba de la ruta. Cuando encaramos
la entrada vemos volver a un grupo de 15 equipos aproximadamente
que retoman la ruta y siguen en el sentido que nosotros
veníamos. Con mi compañero veníamos
leyendo la hoja de ruta y estábamos seguros que el
camino que los equipos venían desandando era el correcto;
por lo que supusimos que se debía llegar hasta el
siguiente PC y retornar por la misma senda por algún
cambio de último momento. Y seguimos nuestra marcha.
No
era esa la realidad. Por algún motivo alguien en
el pelotón seguidor de los líderes creyó
haber equivcado el camino y desandaron la senda. De golpe
nos encontramos en puesto 22 sin haber hecho ningún
esfuerzo extra. Nuestra alegría al pasar por el PC3
y enterarnos de la novedad nos dio nuevas fuerzas.
Comenzó
el tramo de trekking, con muy poco desnivel, bordeando el
espejo de agua del dique. A esta altura yo ya estaba agotado,
sofocado y me costaba seguirle el ritmo a mi compañero
que aunque ibamos caminando me llevaba "al trote".
En una actitud heróica me ata a su mochila y me arrastra
por la siguiente hora para no dejarme bajar el ritmo, cosa
que para mi era imposible en las subidas. Lentamente nos
alcanzaron algunos equipos y para cuando llegamos al PC5
estabamos en puesto 28.
Y
comenzó el peor tramo de todos. 12 del mediodía,
casi 40° de temperatura, encaramos el tramo de 25 kilómetros
de mountain bike. A esta altura ya habíamos consumido
6 litros de agua entre los dos y en el PC nos habían
provisto 1,5 litros más que no nos duraría
mucho. El camino de ripio cuesta arriba en su mayoría
hizo estragos en mi ánimo. Más de una vez
tuvimo que detenernos unos segundos porque creía
que perdía el equilibrio. Lentamente nos acercamos
al equipo delantero y se nos acercó el trasero y
los próximos 15 kilómetros serían un
lucha sin tregua para mantener el puesto entre los tres.
Nos alejamos, nos acercamos, nos perdimos de vista, nos
encontramos. Mientras tanto a la vera del camino, eventualmente
encontrábamos equipos descansando debajo de las pocas
sombras que encontraban. Luego de asegurarnos que estaban
bien y que no revestían mayor gravedad, seguíamos.
El
trayecto fue surcado casi en su totalidad en los tres piñones
más livianos de las bicis, excepto en las cuestas
abajo, que aprovechábamos para ganar velocidad. Fue
un alivio sin igual cuando llegamos al punto más
alto del camino y empalmamos la ruta asfáltica. Ahora
era todo cuesta abajo hasta el rappel.
El
viento que nos pegaba nos refrescaba algo y nos devolvía
la vida. Y gracias a este alivio sin igual nos pasamos de
la entrada del camino para ir al PC e hicimos 2 kilómetros
de más cuesta abajo. Eran las 13:00 hs. cuando nos
dimos cuenta. Descansamos unos minutos para recuperarnos
del intenso calor y retomamos muy lentamente los 2 kilómetros
cuesta arriba. Llegamos al PC7 en la posición 39.
Mi compañero se va a hacer el rappel y yo quedo tirado
en el Río Loro refrescándome e hidratándome.
Una
hora más tarde mi compañero vuelve furioso
porque el rappel se había desorganizado de tal manera
que equipos que habían llegado muy posteriormente
a nostros ya habían partido y por el ritmo que llevaban
teníamos para dos horas más de espera. Decidimos
aceptar la media hora de penalidad por no hacer esta prueba
y terminar la carrera. Yo ya no tenía ganas de seguir,
pero nos faltaba muy poco y no nos importaba la posición
final. Ya estábamos lejos de entrar en la primer
mitad de la clasificación general, como era nuestro
objetivo (ni contar los primeros 20 como era nuestro anhelo).
Completamos
los últimos 4 kilómetros de mountain bike
y a las 16:30 hs. llegamos al último PC y punto de
partida, en dónde nos calzamos nuestros salvavidas
y nos hicimos al agua con la canoa. En el dique dos equipos
luchaban por dar direccion a las canoas y llegar a la boya
del circuito. Esta vez la experiencia en remos de los dos
nos sirvió de mucho y los sobrepasamos sin mayor
inconveniente.
El
final
A
las 17:00 hs., 2 horas y media más tarde que el puntero
y casi sin creer a los límites que habíamos
llegado, cruzamos la meta. Después de un abrazo aventurero,
nos sacamos los cascos y salvavidas y nos tiramos de cabeza
al dique, empapando a todos los que desde el muelle miraba
la finalización de la carrera. Seriamente deshidratados,
agotados como nunca antes (lo que es mucho decir) y un poco
desanimado yo por mi flojo desempeño nos damos con
la novedad que entramos puesto 28 en la general de 70 equipos.
Alivio.
El objetivo estaba cumplido...
Ya
de vuelta en casa me recibe mi esposa en la terminal de
ómnibus y le juro no correr de vuelta hasta el año
que viene y descansar del entrenamiento hasta enero. Estaba
realmente hastiado.
Una
semana más tarde veo en ESPN a los equipos argentinos
compitiendo en el CAMDEX 2003 de México y me da una
envidia y una ganas de estar sufriendo con ellos... Reconozcámoslo,
nos gusta sufrir, no hay otra.
Nota:
e-mail:
javiercarril@email.com
Toda
la información del Circuito Eco Aventura Sierra del
Aconquija está en el Informe
Especial que se publica en el portal.
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