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Curso Completo de Orientación, parte I
 
Gabriel Cabrera - Experto Aventurarse

Resúmenes de los cursos de Gabriel Cabrera en forma exclusiva para Aventurarse.com.

Advertencia

Este material es sumamente sintético. Dentro de cada tema se desarrollan brevememte algunos contenidos que debe conocer un aventurero. Sobre estos contenidos se deberá profundizar en la bibliografía o cursos específicos. Estos contenidos se deben conocer de un modo eminentemente práctico, pero es conveniente conocer sus fundamentos teóricos básicos, explicados en parte en este apunte y con todo detalle en los cursos. El autor recomienda imprimir estos resúmenes (serán tres entregas consecutivas de Aventurarse.com) y coleccionarlos para futura consulta. Para cualquier ampliación, escribir a Gabriel Cabrera, gabriel.cabrera@aventurarse.com. Las consultas serán respondidas con gusto.

Parte I (Corresponde al módulo I del curso)

I. Introducción
II. Cartografía
III. Posición

I. Introducción

1. La orientación como técnica rutinaria y de supervivencia

En la capacitación o desempeño en cualquier disciplina de la vida, ya sea profesional, cotidiana, recreativa o cualquier otra, aplicamos un conjunto de conocimientos. Algunos de estos son innatos, otros son adquiridos por simple experiencia a lo largo de la vida, otros son adquiridos bajo cierta dedicación, ya sea en forma intuitiva o racional, como instrucción formal o por acopio de información.

Estos conocimientos, aplicables a la actividad que sea, los vamos incorporando ya sea como artes o como técnicas. Las primeras guardan una relación estrecha con nuestros talentos innatos y con nuestras preferencias particulares. Los segundas son más fácilmente transmisibles formalmente, y se pueden incorporar de un modo consciente, con mayor o menor dificultad, como habilidades biomecánicas (caso de los deportes) e intelectuales.

Si clasificamos nuestro bagaje técnico aplicado a las actividades de aventura en la naturaleza, veremos que podemos reconocer tres tipos de técnicas: básicas, las que son fundamentales de la actividad (en el caso del montañismo incluye las técnicas de marcha, de acampada y de escalada básica); específicas, las que se refieren a temas específicos o especialidades de la actividad (en el caso del montañismo pueden ser las técnicas más refinadas de determinados tipos de escalada, de esquí, etc.); y eventuales, las que se aplican en eventualidades o situaciones excepcionales (en el caso del montañismo pueden ser las técnicas de búsqueda y rescate, primeros auxilios, supervivencia, etc.).

Pues bien, la técnica que nos ocupa ahora es la orientación. Cabe preguntarse qué tipo de técnica es en el desempeño en la aventura. Para muchas personas, erróneamente, la orientación (y sus distintas disciplinas) parece ser una técnica eventual, algo que se usa sólo cuando estamos perdidos. Ese error se basa en que en el terreno utilizamos casi siempre procesos de orientación muy básicos e intuitivos. En la montaña, por ejemplo, es dificil perderse porque la propia dureza del terreno hace que nos desplacemos lentamente y reconociendo los lugares más apropiados. La marcha transcurre por los valles o los filos, y regresar por donde uno fue es relativamente sencillo. Ello hace relativamente innecesario, la mayoría de las veces, usar un mapa, mucho menos una brújula. Para otros la orientación es una técnica específica, es decir, algo que sólo usan los que van a propósito a "hacer orientación", como una especie de juego.

Nosotros sostenemos que la orientación es una técnica básica. Que todo aventurero responsable y consciente debe saber manejar la carta, la brújula, el altímetro y el GPS, ya sea en forma independiente o combinada. Y en el caso de profesionales (como instructores, guías de montaña o deportistas asiduos) debe saber hacerse a la perfección y con precisión. La orientación está sólidamente ligada a la palabra aventura. Los aventureros no sólamente leemos el terreno y nos valemos bien de las técnicas de progresión en distintos ambientes; sino que debemos tener la capacidad de anticiparnos a lo que el terreno nos depara, para poder modificar a voluntad el itinerario, para desplazarnos incluso en terrenos desconocidos y en condiciones adversas de visibilidad. Y además para poder transmitir nuestra posición a otros, para elaborar informes y relatos con referencias precisas y para podemos planificar una excursión previamente contando sólo con un mapa.

Es inadmisible que un verdadero deportista de la naturaleza no sepa interpretar las curvas de nivel de una carta, no pueda trazar un itinerario y calcular su duración o no pueda navegar a un punto con su GPS o su brújula. Por todo esto, la orientación y sus disciplinas asociadas son técnicas de aplicación rutinaria en la aventura en general, y por supuesto en ciertas disciplinas en particular, como la profesión de guía o la afición a las carreras de aventura.

Pero también debemos saber aplicar técnicas no ortodoxas de orientación a situaciones eventuales, lo que convierte a la orientación en uno de los elementos básicos de la supervivencia y por ende hay técnicas de orientación que caen en las técnicas eventuales. Las técnicas de orientación en la emergencia son un valioso auxiliar por ejemplo a la hora de hacer exploraciones en búsqueda de agua y regresar al campamento, al organizar una búsqueda o al encarar una travesía para regresar a la civilización. Además de ello, así como podemos improvisar un anclaje en una pared o ejecutar un rappel sin mosquetones, o encender fuego sin fósforos o encendedor, un aventurero responsable debe saber orientarse con el sol, la luna o las estrellas, o calcular una distancia con la brújula.

2. Disciplinas de la Orientación

La Orientación incluye tres disciplinas:

Posición o ubicación: responde a la pregunta dónde estoy, o dónde está determinado lugar.

Orientación (propiamente dicha): responde a la pregunta en qué dirección voy, o debo ir, o va a determinado lugar.

Navegación: responde a la pregunta cómo voy de un lugar a otro sin perderme, o cómo encuentro determinado lugar.

Para ello la Orientación cuenta con los siguientes medios: la carta (y por ende la cartografía podría considerarse otra disciplina dentro de la Orientación), la brújula, el altímetro y el GPS.

II. Cartografía

Lo que incluímos en este capítulo NO ES un tratado de cartografía, ni siquiera un apunte general sobre el tema, sino sólo los elementos de interés resumidos para un aventurero. En nuestros cursos el temario de cartografía se divide en tres: Cartografía Plana, Sistemas de Proyección y Sistemas de Referencia. Ha de tenerse muy en cuenta que el sistema de proyección y el de referencia cartográficos que aquí explicaremos son los vigentes en Argentina (proyección Mercator transversa Gauss-Kruger y datums Campo Inchauspe y POSGAR), pero otros paises utilizan otros (por ejemplo México utiliza proyección UTM con sistemas NAD27 y recientemente están pasando al ITRF92).

1. La carta

Se denomina en general "mapa" a un modelo a escala, plano, de la superficie terrestre, en el cual se han respetado determinadas pautas de escala, proyección y referenciación del terreno, y generalmente contienen información temática. Se denomina en particular "carta" a un mapa que incluye información física detallada que resulta útil para la navegación. Finalmente, se denomina "plano" a un mapa a gran escala (mayor a 1:10 000) donde la curvatura terrestre se hace despreciable. El hecho de construir o trazar un mapa o carta incluye varios conceptos que es necesario desarrollar, y son los siguientes.

1.1. Escala

Es la proporción geométrica que guardan las medidas en la carta con las medidas homólogas en el terreno. Las dos formas típicas de expresar la escala de una carta son la gráfica, simplemente dibujando un segmento donde representamos 1 km, o 10 km u otra cantidad redonda, o numérica, diciendo cuántas veces está achicado el terreno en la carta, por ejemplo 1:1 000 000, 1: 50 000, etc.

Este es un concepto muy fácil de entender, casi intuitivo, pero lo que no es tan conocido es que la escala de una carta nunca puede ser única en toda la carta. Si bien no nos detendremos a analizar esto aquí (se ve en los cursos), bástenos saber que por el hecho de tener que traducir una superficie redonda, como es la terrestre, sobre un plano, pasa por un proceso de cuatro pasos que coloca al cartógrafo en la disyuntiva de tener que conservar semejanza de formas, de superficies, de distancias o de direcciones. Las cuatro no son compatibles entre si, de modo que una carta SIEMPRE poseerá deformaciones intencionales e inevitables, lo que hará que la escala no sea la misma en toda la carta o en todas las direcciones de la carta. En rigor, normalmente la escala declarada es sólo válida a lo largo de una dirección del mapa donde el plano de proyección es tangente o secante al elipsoide terrestre. Esta línea singular recibe el nombre de línea automecóica y es un meridiano en las proyecciones transversas, y un paralelo en las rectas y cónicas. Pero afortunadamente para nuestra afición de aventureros, excepto para grandes viajes, generalmente en nuestras travesías nos manejaremos dentro de un tamaño del terreno que las escalas que se utilizan no introducen grandes deformaciones. De hecho, la proyección Gauss-Kruger que utiliza la Argentina limita estas deformaciones a un máximo de 0.04%, es decir 4 cm en 100 m o 4 m en 1 km. Lo mismo ocurre con las cartas UTM que usa la mayor parte del mundo.

Las cartas en escala 1:100 000 son relativamente comunes, aunque las ideales, pero no siempre disponibles, son las 1:50 000. Escalas mayores (por ejemplo 1:25 000 o 1:10 000) no son usuales en Argentina. En forma regional podemos ubicar nuestra zona de trabajo en las cartas 1:250 000, y las cartas 1:500 000 y 1:1 000 000, están absolutamente fuera de nuestro uso. Las últimas son las que se usan para aviación.

El sistema de nomenclatura de la cartografía argentina, confeccionada por el Instituto Geográfico Militar, está basado en cartas 1:500 000 que representan "rectángulos" del territorio (entre comillas, porque en realidad son casquetes de superficie redonda sobre la Tierra, más precisamente sobre un elipsoide) de 3º longitud de ancho por 2º de latitud de alto, siendo los meridianos centrales múltiplos de 3º y los paralelos centrales impares. Por ejemplo, la carta base que contiene a la ciudad de Mendoza es la 3369, por estar centrada en los 33º de latitud y los 69º de longitud. En realidad las cartas 1:500 000 no se usan sino sus cuartos, en escala 1:250 000, que en nuestro ejemplo se denotan, de izquierda a derecha (W a E) y de arriba abajo (N a S), 3369-I, II, III y IV. A su vez cada una de estas cartas se dividen en nueve cartas menores en escala 1:100 000, denotadas con un número arábigo en el sentido de la lectura, y estas a su vez en 4 cartas en 1:50 000, también numeradas en arábigos.

1.2. Proyección

No vamos a entrar muy profundamente en este tema (en los cursos lo hacemos en detalle). Para poder representar en un plano una superficie redonda como es la Tierra o regiones de ella, debemos proyectarla del mismo modo que podemos dibujar nuestra silueta en la pared proyectando la sombra. Obviamente esta sombra se deformará de diverso modo dependiendo de dónde provenga la fuente de luz. Pero si más que dibujar artísticamente queremos hacer una expresión matemática de nuestra silueta, entonces debemos “idealizar” nuestro cuerpo y despojarlo de cualquier particularidad, y por ello los mapas no proyectan en realidad la Tierra tal cual es, sino un modelo geométrico de ella llamado elipsoide, que es una esfera lisa (sin topografía) achatada en los polos.

En los cursos vemos en detalle los distintos tipos de proyección y de elipsoides usados, pero aquí resumiremos diciendo que la proyección que usa la Argentina es la de Gauss-Kruger, que es una proyección Mercator transversa que se toma cada 3º de longitud. Esto significa que un determinado territorio contenido en esta delgada faja está proyectado sobre un plano (la carta) "enrollado" en un cilindro que envuelve al elipsoide (la Tierra) en forma transversal al eje. Este cilindro es tangente a un meridiano del elipsoide que pasa por las cercanías del territorio a cartografiar. Estos meridianos son automecóicos y de longitud múltiplo de 3, por ejemplo 69º para buena parte de Mendoza, y en esa "faja" de 3º de longitud se representan los territorios que se hallan 1,5º a cada lado de dicho meridiano, es decir desde los 70º30' hasta los 67º30' para Mendoza. Para otros territorios más alejados se usan otras fajas, y la Argentina se cubre totalmente con 7 fajas que van desde los 73°30’ a los 55°30’ de longitud Oeste.

Existen otros tipos de proyecciones de las que no nos ocuparemos aquí. Conocer qué proyección usa una carta es, por ejemplo, necesario para los usuarios del software OziExplorer para GPS, de creciente utilización por los aventureros.

1.3. Sistemas de referencia

En todas las cartas se utilizan coordenadas, que son números que permiten cuantificar una posición sobre la superficie terrestre o sobre la carta. Estas coordenadas pueden ser básicamente de dos tipos: geodésicas o planas. Las geodésicas (mal llamadas geográficas) se expresan en grados de arco, la latitud o arco medido desde el Ecuador hasta el paralelo local, y la longitud o arco medido desde el meridiano de Greenwich hasta el meridiano local. Estas coordenadas son muy aproximadamente iguales a las coordenadas geográficas, que se miden con centro en el baricentro de la Tierra, y que se utilizan aún en la náutica y se miden físicamente utilizando astros con instrumentos tales como sextantes y cronómetros, que se basan en la vertical del lugar por medio de niveles de burbuja o plomadas y la cronometración de la rotación terrestre. Las coordenadas geográficas toman como sistema de referencia una esfera (el cielo), en cambio las geodésicas (que no se miden físicamente sino que se calculan geométricamente) toman como sistema de referencia un elipsoide. Este sistema es más preciso a la hora de hacer una proyección cartográfica porque la Tierra tiene una forma aproximadamente elipsoidal. En este caso se abandona el concepto físico de vertical del lugar para reemplazarlo por el de perpendicular al elipsoide.

El problema es que la Tierra no es exactamente un elipsoide, sino que se aproxima a una forma particular denominada geoide. Las diferencias entre las geoformas locales con el geoide es la topografía local, pero el geoide tiene la particularidad de representar exactamente la forma de la Tierra si esta estuviera dada por el nivel medio de los mares continuando bajo los continentes. Tratar de proyectar la cartografía sobre este geoide, una especie de “papa” de forma irregular y con ondulaciones locales dadas por las perturbaciones de la fuerza de gravedad, sería sumamente dificil. Es por eso que se usan los elipsoides. No se usa un único elipsoide sino que cada país adapta un determinado elipsoide a su propia región de la Tierra y le introduce una serie de correcciones, llamando “datum” a este sistema, de modo que su superficie regional coincida lo más posible con el geoide regional. En la Argentina, la cartografía está proyectada sobre un elipsoide cuyo punto de tangencia con el geoide local está en la localidad de Campo Inchauspe, en la provincia de Buenos Aires. En ese lugar la perpendicular al elipsoide coincide con la vertical. Por eso se dice que nuestra cartografía usa el datum planimétrico Campo Inchauspe 69, es decir que las latitudes y longitudes están medidas sobre dicho elipsoide, determinado en 1969. Como datum altimétrico usamos el nivel medio del mar fijado en 1924 en el mareógrafo de Mar del Plata, es decir que las alturas o cotas se refieren a dicho nivel. Desde el año 1994 se ha propuesto cambiar de datum, y actualmente se está pasando toda la cartografía al datum POSGAR 94 (POSiciones Geodésicas ARgentinas 1994). Este elipsoide es un elipsoide centrado en el centro de la Tierra (no desfasado como el Campo Inchauspe 69) y por lo tanto no está tan ajustado al geoide local, pero tiene la ventaja de coincidir con el elipsoide WGS84, que es el que utiliza el sistema GPS, que es el método moderno de fijar coordenadas. Por eso, las coordenadas de una carta POSGAR 94 serán las mismas que indica un receptor GPS, del mismo modo que las coordenadas de una carta Campo Inchauspe serán muy similares a las que se obtendría astronómicamente como coordenadas geográficas. La ventaja de las primeras es que son homogéneas e isométricas, por no estar deformadas por perturbaciones locales de la gravedad.

Ahora bien, ya sea con el sistema de referencia basado en el datum Campo Inchauspe 69 o el POSGAR 94 (o WGS84), las coordenadas se proyectan en la carta con el sistema de proyección Gauss-Kruger citado más arriba. ¿Por qué hemos de tener en cuenta ambas cosas, sistema de referencia Campo Inchauspe (u otro) y proyección Gauss-Kruger? El sistema de referencia es el elipsoide sobre el que se toman las latitudes y longitudes, como ángulos en el espacio, en cambio la proyección es cómo se proyectan estas en un plano para darnos la carta. No debemos confundir ambos conceptos.

Conocer el sistema de referencia es fundamental a la hora de intentar intercambiar datos entre un receptor GPS y una carta, pues el primero debe configurarse en el mismo sistema de referencia de la carta. En el caso de trabajar con cartografía tan vieja que no utilice los nombrados sistemas de referencia, el GPS debe configurarse en CI69, pues dará por resultado coordenadas parecidas a las geográficas, las cuales seguramente son las que se determinaron astronómicamente y utilizaron para hacer la carta antigua.

El otro tipo de coordenadas, llamadas planas, no se miden en unidades angulares sino en metros. El sistema adoptado en Argentina, el Gauss-Kruger, da como coordenada plana latitudinal, llamada X, la distancia elipsoidal desde la latitud del punto hasta polo Sur del elipsoide medida sobre el meridiano central de la faja Gauss-Kruger; y como coordenada plana longitudinal, llamada Y, la distancia perpendicular hasta dicho meridiano. Para dar esta distancia en números homogeneos ya sea al W o al E del meridiano central, se le da a este meridiano un valor, llamado falso Este, de "F500 000 m", donde F, es decir la unidad de millones, es el número de faja. Argentina utiliza 7 fajas, siendo la F = 1 la más occidental, cuyo meridiano central es el 72º W. En Mendoza impera la faja 2, centrada en 69º W. El número F de faja se calcula como F = (75 - M) / 3, donde M es el meridiano central (múltiplo de 3) más cercano al punto considerado.

Tanto la graduación de coordenadas geodésicas como planas se encuentran indicadas en los márgenes de las cartas. Se debe saber leer las coordenadas de un punto en ambas graduaciones, y los cursos deben incluir estas prácticas. Las planas se encuentran indicadas en km en un cuadriculado de 4 x 4 cm, y las geodésicas se encuentran indicadas numéricamente en los cuatro vértices de la carta, y representadas en los márgenes con segmentos que indican cada uno 1' en las cartas 1:100 000, y 20" o 30” en las 1:50 000.

1.4. Relieve

La topografía del terreno se representa en la carta con diversos tipos de sombreado en las zonas nevadas o rocosas, y con curvas de nivel, o isohipsas, en toda la extensión de la carta. Las curvas de nivel son líneas contínuas trazadas a cota constante, es decir que representan las trazas que surgen de cortar el terreno con planos horizontales espaciados verticalmente una distancia uniforme llamada equidistancia de la carta. En general estas equidistancias son de 50 o de 25 m, con líneas más gruesas respectivamente cada 250 o 100 m.

La observación atenta de las curvas de nivel indican los valles, los cordones, las cumbres y las diversas pendientes del terreno. Debe saber observarse claramente estos accidentes en una carta. Lo ideal, para interpretar facilmante una carta, es trazar con trazo grueso los filos, delimitando así cuencas, valles y cordones. Hacer esto es fundamental en los trabajos prácticos de un buen curso, y es muy importante ganar experiencia al respecto.

1.5. Otras representaciones del terreno

Aparte de las cartas puede contarse con fotografías aéreas e imágenes satelitales. Normalmente las primeras deforman mucho la representación del terreno, y ambas carecen de coordenadas. La utilización de estos recursos recién está comenzando a ser interesante para el aventurero con el uso combinado del GPS y una PC con software OziExplorer o TrakMaker, cuyo uso excede el alcance de este apunte, pero que es altamente recomendable aprender a usarlo.

1.6. En resumen

La mejor cartografía del IGM con que podemos contar en Argentina es en escala 1:50 000. Está en Proyección Gauss-Kruger cada 3º, y en su gran mayoría está referenciada a Campo Inchauspe 69, sólo unas pocas a POSGAR 94. En ella pueden leerse coordenadas geodésicas con divisiones cada 20" y planas Gauss - Kruger de 2 km por cuadrícula, y las curvas de nivel tienen en general equidistancia de 25 m. En la de escala 1:100 000, estos valores son respectivamente 1' (60"), 4 km por cuadrícula y generalmente 50 m de equidistancia.

2. Cálculo de itinerarios sobre la carta

Una carta es útil tanto para la ubicación de la propia posición como de otros puntos de interés, y para orientarse en el terreno. Pero también podemos trazar sobre ella el itinerario a seguir, y luego navegarlo en el terreno. Una utilidad muy importante de esto es poder estimar a priori el tiempo que nos demandará recorrerlo sobre el terreno.

Un método inmediato es medir las distancias y calcular el tiempo dividiéndola entre la velocidad estimada de desplazamiento, pero en el caso de la montaña la progresión vertical complica estos cálculos. Se han ideado muchas fórmulas para resolver este problema. La más simple, debida a Kellermann y que el autor (GC) ha usado con mucho éxito en montañas bajas con buena cartografía (Pirineos), es la siguiente:

Ta [h] = (L[km] + DH[hm]) / 4 Td = Ta / 2 ó 3

para recorridos normales de baja y media montaña con mochilas livianas o medianas, lo que significa que el tiempo de ascenso Ta expresado en horas es igual a la longitud horizontal L en kilómetros más el desnivel DH en hectómetros, dividido 4; y que el tiempo de descenso Td es la mitad o un tercio del de ascenso, según se trate de una bajada de mediana dificultad o una bajada franca rápida. Si hubiera sendero bien marcado, en vez de entre 4 podemos dividir entre 5.

Esta fórmula ha demostrado ser bastante buena para recorridos donde L y DH son numéricamente parecidos dentro de un 20% de tolerancia, pero cuando L y DH son más disímiles el mayor valor se hace mucho más incidente. En ese caso se ha propuesto dividir el menor valor entre 2, es decir se calcula

Ta = T + t / 2 donde T = M / 4 y t = m / 4

siendo M y m respectivamente el mayor y menor valor entre L y DH. Esto da tiempos más realistas para ascensos de montaña deportivos, es decir, relativamente rápidos.

Para alta montaña el rendimiento disminuye mucho con la altitud. El autor ha hecho un estudio estadístico con itinerarios clásicos en varias altas montañas andinas y ha encontrado una muy buena correlación utilizando la siguiente fórmula obtenida por regresión lineal

Ta = (L + DH) / C donde C = 7 - H / 1200 con Cmáx = 5

H es la altitud promedio del recorrido en metros. Nótese que para H < 2400 m tendríamos C > 5, pero debemos observar la condición de que el valor máximo a utilizar es 5.

Para utilizar estas fórmulas se siguen los siguientes pasos:

  • Se traza el recorrido sobre la carta.
  • Se divide en tramos de ascenso y tramos de descenso.
  • Se miden en cada tramo la longitud trazada del recorrido en cm, se lo multiplica por la escala y se lo divide entre 100 000, obteniéndose L en km.
  • Se calcula el desnivel de cada tramo por la diferencia entre curvas de nivel, y se lo divide entre 100, obteniéndose DH en hm.
  • Se calcula en cada tramo la altitud promedio H, como promedio entre las curvas de nivel extremas.
  • Se aplica la fórmula de Ta en todos los tramos, y aquellos que son de descenso se dividen por 2 ó 3 para calcular Td.
  • La suma de todos los tiempos da el tiempo neto de marcha del recorrido.

Al tiempo total así calculado se le deben sumar los tiempos muertos. Estos dependerán del tipo de actividad y del grupo, pero en general siempre debemos tener en cuenta: a los 20 minutos de marcha paramos 5 a ajustar abrigo y carga, cada hora u hora y media computar unos 10 minutos de descanso, parada para comer, etc.

Este tiempo total se compara con la duración del día. Podemos determinarla usando un programa Excel que pueden solicitar gratuitamente al autor o bajarse del sitio web de la Asociación Argentina de Guías de Montaña.

III. Posición o Ubicación

1. Tipos de posición

La determinación de la posición consiste en obtener las coordenadas de donde nos encontramos, o bien el elemento geográfico que la representa sobre la cartografía. Este elemento puede ser un área, una línea o un punto. Según el modo de determinación de la posición o nuestro interés en el momento, podemos tener uno de los siguientes tipos de posicionamiento.

1.1. Posición de área

Consiste en saber en que zona de la carta (o en qué carta) está nuestra posición. Normalmente este dato es superfluo para un guía de montaña, porque en montaña es casi imposible cambiar de área, o perder noción de la misma, por mucho tiempo.

La Posición de Área se logra delimitando en la carta la zona donde estamos, ya sea por estima de tiempos de recorrido, por reconocimiento de puntos característicos, etc.

1.2. Posición de línea

Consiste en saber sobre qué línea estamos, pudiendo ser una línea recta imaginaria que nos une con un punto conocido, una línea ferrea o camino, una isohipsa (curva de nivel). Dos o más posiciones de línea pueden determinarme una posición de punto.

1.3. Posición de punto

Consiste en conocer sobre la carta nuestra posición. El método clásico es la intersección de dos posiciones de línea. Actualmente se dispone del GPS, como veremos luego.

2. Coordenadas rectangulares y polares

El sistema de referencia para denotar las coordenadas puede ser ya sea plano o elipsoidal, expresando las coordenadas en los márgenes de la carta en forma cartesiana; o indicando rumbo y distancia a un punto conocido, en forma polar.

Con GPS las coordenadas se pueden expresar en el sistema rectangular o cartesiano (en Argentina se suele usar el datum Campo Inchauspe para coincidir con la cartografía), o en forma polar a partir de un punto conocido (waypoint). Veremos esto con más detalle en el capítulo específico de GPS.

3. Determinación clásica de la posición con mapa y brújula

El método clásico con mapa y brújula se denomina Intersección Inversa (mal llamado Triangulación en casi todos los libros), y es el siguiente:

a. Seleccionar en la carta la representación de dos puntos que sean a su vez accesibles visualmente desde la posición.

b. Tomar a dichos puntos sendos rumbos con la brújula y corregirlos con la DM para convertirlos a azimutes.

c. Aplicar con un transportador dichos azimutes sobre la carta.

d. En la intersección de ambas líneas está nuestra posición.

e. En general es conveniente verificar este resultado con un tercer punto o comprobando que la lectura del altímetro verifique la de la curva de nivel.

4. Mejora de la posición con la brújula

El método de intersección inversa es válido para saber dónde estamos a partir de un mapa, pero puede aplicarse a menor escala en inmediaciones de un sitio conocido para dar la posición exacta (dentro de 1 m de precisión) de un punto. En efecto, a partir de una posición aproximada dada por intersección inversa con mapa y brújula, o con un navegador GPS portatil (su error puede llegar a alcanzar los 20 m), podemos mejorar la precisión hasta el metro si complementamos la determinación simplemente con una nueva intersección inversa a brújula a dos referencias bien visiles y características que se hallen a no más de 50 m del punto. El modo preciso de aplicar este método se desarrolla en nuestros cursos.

5. Otros modos de determinar la posición

Es posible determinar la posición geográfica (latitud y longitud geográficas) con observaciones astronómicas. Obviamente esto requiere de instrumentos (sextante o teodolito), pero es posible determinarla con precisión aceptable (1 a 2 km de error) utilizando sombras, plomadas y palitos. Esto excede el alcance de este resumen pero se ve en detalle en los cursos. Estos métodos, de origen náutico, son técnicas improvisadas de supervivencia.

Otro modo, obviamente, es determinar las coordenadas absolutas o relativas a un punto conocido, con el GPS.

En nuestra próxima entrega desarrollaremos:

IV. Orientación.
V. Navegación terrestre
.




Ver: Curso Completo de orientación, parte II
Ver: Curso Completo de orientación, parte III

 

 



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