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El Cordón del Plata
Gabriel
Cabrera - Experto
Aventurarse
El Cordón del Plata es la "escuela" de alta montaña
de los mendocinos en particular y de los argentinos en
general. A muy poca distancia de Mendoza, Argentina (70
km) tenemos, en esas montañas, uno de los únicos paisajes
relativamente "alpinos" del país; Donde se combina altitud,
montañas realmente grandes, hielo y verticalidad. Es un
punto medio entre las grandes distancias y suavidades
desérticas de la alta montaña del Noroeste y las concentradas
y enhiestas moles de granito de la Patagonia. Mucho se
podría escribir acerca de aspectos geológicos, históricos
o románticos sobre estas bellas montañas, donde tantos
montañeses de distintas generaciones tenemos montones
de recuerdos, sueños y primeros logros. Pero vamos a lo
concreto desde el punto de vista andinístico.
Visible en parte desde la ciudad de Mendoza y mejor aún
desde las poblaciones del este y del valle de Uco, desde
Guaymallén a San Carlos, los mendocinos ignoran sus secretos
y muchos confunden sus blancas moles con el Aconcagua
o el Tupungato.
El Cordón del Plata no pertenece ni a la cordillera del
límite o Cordillera Principal, donde está el Aconcagua,
ni a la antigua Precordillera, sino que está entre ambas,
constituyendo junto a la Cordillera del Tigre la denominada
Cordillera Frontal. Es geológicamente la más nueva, y
por eso sus montañas son las más esbeltas de los Andes
Centrales.
Un error muy difundido es referirse al cordón como si
fuera una única montaña ("hacer cumbre en el Cordón del
Plata"). Se trata de una verdadera cordillera de unos
40 Km de largo, con un profundo y escondido valle al oeste
(detrás) que lo separa de otro mundo: los míticos y poco
accesibles cordones del Peine, de la Jaula, los Enanos
Blancos y los Mogotes, que exceden el alcance de esta
nota. A pesar de la actividad andinística deportiva desplegada
en la zona, y probablemente debido a la pobreza de detalles
en la cartografía, las cotas de sus cumbres han adquirido
valores clásicos, casi folklóricos, totalmente ajenos
a la realidad. Los mentados 6.310 metros del Plata, 5.700
del Vallecitos y 5.500 del Rincón, exageran en unos 300
metros sus verdaderas altitudes. Es casi seguro que el
Plata no supera, si bien por muy poco, los 6.000 metros,
y algunos conocidos "cincomiles", como el Franke, son
en realidad cuatromiles. Las alturas que citaremos aquí
son orientativas y aproximadas a los 100 metros.
En total son más de medio centenar de cumbres que van
de los 3.000 a los 6.000 metros. Como un gran peine, al
este del cordón longitudinal principal descienden varias
cadenas y valles transversales en los que se alinean varias
cumbres. Se pueden ascender unos cuantos cuatromiles en
el día o en dos días, y algunos cincomiles en dos a cuatro
días. La dorsal principal del cordón contiene doce cumbres
principales, que son, de sur a norte: Mercedes Beatriz
(5200)-última cumbre virgen, subida en 1985-, Krauter
(5.200), Daniel Susín (5.100), Nevero (5.500), El Plata
(6.000), Vallecitos (5.450), Rincón (5.200), Colorado
(5.200), Junción (5.100), Agustín Álvarez (5.100), Pico
Portezuelo del Blanco (4.800) y Blanco (5.400). Luego,
más al norte, desciende a 4.000 y 3.000 con los cerros
Sergio Elías, Azulgrana, Colorado de los Ángeles, Uspallata,
Minero, Cuatro Naciones y Monteruth, extinguiéndose sobre
la Quinta de Uspallata. En su extremo norte, en cambio,
tuerce al oeste (cerros Cecilia Amaya y Melisa Clara,
5200), Sargento Rodríguez (5400) enlazando a los Tres
Mogotes: Ibáñez (5500), Excelsior (5600) y Mogote Oeste
o Escuadrón Lama (5400), que por medio del Guillermo Vieiro
(5500) conecta con los Enanos Blancos, para terminar en
la margen oriental del río Tupungato medio. Son todos
lejanos y ocultos cincomiles.
Las demás cumbres, que están en los cordones orientales,
son unos pocos cincomiles, como el Negro, otro Ibañez
y el Lomas Amarillas; varios cuatromiles (Santa Elena,
San Bernardo, Adolfo Calle, Stephanek, Morro Chato, Mausy,
Gemelos, Rastrillo, Iluso, El Salto, Franke, Platita)
y tresmiles (Andresito, Arenales, Lomas Blancas, Estudiante,
San Andrés, Aguja Caba). De todos ellos, los tres gigantes
son el Plata, el Vallecitos y el Rincón.
Las ascensiones clásicas se hacen desde la localidad de
Vallecitos, un antiguo centro de esquí bastante alicaído,
a donde sólo se puede llegar si alguien nos lleva, pues
no hay transporte regular. Lo usual entre los andinistas
que no tienen auto es contratar un taxi-flet (unos $80
por llevarnos e irnos a buscar unos días después). Hace
veinte años nos íbamos a pie desde Potrerillos (15 Km),
último punto donde nos deja el colectivo de línea TAC,
pero hoy con el celular o un handy se habla desde las
cumbres a casa o al taxi-flet. Una ascensión al Plata
requiere, en modo clásico normal, de 3 a 5 días. Otras
vías de acceso, muy poco transitadas, son la quebrada
de la Manga desde Potrerillos, la quebrada del Alumbre
desde el cerro Negro en la ruta 7, o las quebradas de
la Angostura, Guevara y Casas desde Villa del Sol y estancia
Palma, camino a Tupungato.
El
Cordón del Plata es una zona ideal para hacer trekking
de altura y andinismo de muy diverso nivel, pero no hay
que subestimar el ambiente de alta montaña: los cincomiles
exigen botas plásticas dobles y se recomienda un piolet
mediano, a veces grampones y siempre cuerda. La roca es
en general de mala calidad y existen delicados canales
de nieve y hielo en casi todas las laderas sur. Los vientos
en las dorsales principales rara vez se calman y pueden
llegar a ser terribles. Entre sus abismos, avalanchas
y temporales sucumbieron ya veintidós personas y cuatro
helicópteros.
Como anécdotas personales, atesoro mi primer cincomil,
el Vallecitos, mendoza, Argentina, en 1974; otra hermosa
travesía integral inédita de una semana con Daniel Rodríguez
y Eduardo Raggio en 1983 rescatando comprobantes de ascensión
de décadas atrás (una decena de cumbres desde El Salto
al Monteruth), y una solitaria invernal de catorce días
con esquíes que hice en 1985 desde Vallecitos, comenzando
con la cumbre del Plata y transitando el cordón hacia
el sur, enganchando los Tres Mogotes hacia el oeste, bajando
por los Enanos Blancos y saliendo a Punta de Vacas por
el río Tupungato, por lugares nunca antes (ni después)
recorridos por nadie. Ese será material para otra nota.
Y en mayo de 2000, después de un grave accidente de moto
que me tuvo sin caminar durante dos años, he vuelto a
hacer mi primera cumbre después del Aconcagua en enero
de 1998, en un hermoso 4300 del cordón del Plata, el Adolfo
Calle.
En 25 años ascendí 45 cumbres diferentes y 40 repeticiones-6
en el Plata-. Es que en este mágico cordón hay, al alcance
de la mano y en toda la gama de dificultades, suficientes
objetivos para mantenerlo a uno ocupado durante toda una
vida. Vale la pena darse una vuelta alguna vez.
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