El Portal Latinoamericano de la Aventura y el Turismo

Suscribite
 
Elegí
Aventurarse
como página
de inicio

Agregá
Aventurarse
a tus favoritos

Recomendanos
a un amigo


 

El factor geológico en la mortandad de los coihues
Daniel Barrios - Experto Aventurarse

A raíz de la alta mortandad en la población de coihues del Parque Nacional Nahuel Huapi, la intendencia del parque y el Area de Recursos Naturales del INTA (Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria) de Bariloche iniciaron una evaluación de la cantidad de árboles muertos, sus causas y posibles consecuencias. A primera vista, la muerte de los árboles se debió a las sucesivas sequías de los años 1996 y 1998, cuyo impacto más evidente fueron los grandes incendios del verano de 1999. Determinar en qué forma la sequía afectó a los distintos árboles puede ayudar a prepararnos, para que en años venideros los incendios no nos tomen por sorpresa.

Estudiar miles de kilómetros cuadrados exige un gran esfuerzo de tiempo. En una primera evaluación de los bosques de coihue del Parque Nacional, se pueden aventurar algunos descubrimientos. Se constató que gran parte de la población afectada está situada en dos ámbitos fitogeográficos muy similares entre sí: uno de ellos es la combinación de ciprés y coihue (un espacio de transición entre lo más al este que se puede encontrar el coihue y lo más al oeste que se puede encontrar el ciprés), y el otro, las zonas más próximas a las orillas de los lagos.

En el primer ámbito, el coihue que muere deja el terreno libre para una colonización completa del ciprés, más resistente a la falta de agua. El otro caso, descubierto recientemente, encuentra la mayor mortandad de coihues a orillas de los lagos y sobre lugares con relativa poca pendiente. En la zona del lago Nahuel Huapi, los bosques más afectados han sido los de la Península de Quetrihué, Isla Victoria, Península de Llao Llao, Península San Pedro e Isla Huemul.

Todos estos lugares comparten un origen común que se remonta a la última glaciación. Hace miles de años, los glaciares cubrían la cordillera. Donde hoy se encuentra el lago Nahuel Huapi, una masa de hielo muy extensa corría desde el noroeste y giraba al este. Este glaciar rastrilló y pulió la roca sobre la que se asentaba; de modo que cuando se retiró las aguas anegaron las zonas bajas y la vegetación cubrió lo que afloraba en la superficie. Con el tiempo pastos, arbustos y árboles colonizaron el antiguo lecho glaciario, pero esta colonización resultó frágil.

A diferencia de los valles, en esta zona de lecho glaciario los sedimentos depositados conforman una capa de tierra muy delgada. Como la región está muy expuesta a los vientos, las cenizas volcánicas, que tienen la propiedad de almacenar agua y proveer de humedad a la tierra, nunca pudieron depositarse sobre este suelo. Así, la vegetación de esta zona está obligada a sobrevivir en un suelo de roca dura con apenas una delgada capa de tierra, que en su mayor parte es arena o polvo.

En un año seco las plantas cuentan con mecanismos de supervivencia, pero una combinación de dos años secos (como lo fueron 1996 y 1998) es muy peligrosa para la vegetación. El suelo sobre el que crecieron muchos árboles no pudo retener el agua suficiente para sostenerlos, y gran cantidad de coihues murió. Resulta paradójico que las zonas cercanas a los lagos resultaran las más afectadas por la sequía: la mayoría de las islas y tierras bajas no cuenta con napas de agua, el suelo es arenoso y debajo de él hay una dura roca impermeable. Recién ahora nos damos cuenta de la fragilidad de este ecosistema.

El estudio continúa; existen otras zonas con características diferentes, que deben ser investigadas. También se está evaluando si la sequía y la mortandad de los coihues es un fenómeno natural (con ciclos de décadas o incluso siglos) o si podría tratarse de un caso especial, originado por el calentamiento global.

Saber qué ocurre ahora es la mejor arma para proteger nuestro futuro.



Copyright 2000 - 2006 Aventurarse S.A.

info@aventurarse.com




Carreras de Aventura por país