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Trekking
y escalada en el Glaciar Castaño Overo
Andrés
Spinosa y Gonzalo Aziz - Colaboradores
Como
todos los veranos, desde hace ya mucho tiempo, los cerros
de Bariloche y alrededores nos recibieron una mañana
de enero. La cita era a las 8:30 en el Club Andino Bariloche,
un rato antes de comenzar el ascenso en los legendarios
transportes del amigo Raúl Muñoz, directo
a Pampa Linda, base del Cerro Tronador. Son, aproximadamente,
dos horas de viaje desde el Centro de Bariloche, tomando
la ruta 258 y luego por un camino de ripio. Llegar a Pampa
Linda es un verdadero placer. Una vez en el lugar, el ruido
de las cubiertas contra el ripio, mezclado con el fluir
del Río Manso y la espectacular vista de los tres
picos del Tronador, motivan aún más.
Esa misma tarde, después de disfrutar de un almuerzo
al sol, emprendimos la caminata al Refugio Otto Meiling,
uno de los dos principales de la zona (el otro es el Refugio
Tronador Viejo). El trekking hacia Meiling tiene un tiempo
de duración mínimo de cuatro horas. La picada
sale de Pampa Linda hasta el Río Castaño Overo
y luego, en subida, atraviesa un bosque. Son aproximadamente
unas tres horas, hasta empezar a bordear la montaña
y llegar al refugio.
Meiling,
ubicado entre los glaciares Castaño Overo y Alerce,
es punto de partida de una serie de excursiones de trekking
y escalada en hielo que requieren, sí o sí,
por disposición de Parques Nacionales, del acompañamiento
de un guía profesional de la Asociación Argentina
de Guías de Montaña (AAGM). Son: Pico Argentino
del Cerro Tronador, Paso de las Nubes por el Glaciar Alerce,
Unión de refugios Meiling y Viejo, Filos de la Motte,
del Camping y de la Vieja, etcétera.
Nuestra
idea era incursionar en actividades en el hielo. La experiencia
de años en la montaña nos había llevado
siempre por terrenos rocosos y, hasta entonces, los glaciares
eran sólo para deleite de nuestra vista. Ya era tiempo
de empezar. Así, nos contactamos con dos guías
amigos de la zona, Jorge Puga y Mauricio Cadillo. Con ellos
emprendimos una muy buena travesía de trekking y
escalada en hielo: El Glaciar Castaño Overo.
La seguridad en la montaña
Antes
de relatar la actividad en sí, vale la pena señalar
algo. Es muy importante, para estas actividades, contar
con guías experimentados que hagan prevalecer la
seguridad ante todo y que no encuentren en el montañismo
una manera de demostrar su hombría. Jorge Puga cuenta
con 17 años de experiencia como de guía, más
siete como profesor de la Universidad Nacional del Comahue,
en el Profesorado de Educación Física. Es,
además, patrullero del Cerro Catedral (y lo fue del
Bayo y en el Perito Moreno). Mauricio Cadillo, por su parte,
tiene cinco años de guía de montaña
y, al igual que Jorge, ya trabajó en Chile, Mendoza,
Córdoba, Neuquen y Chubut. Ambos hacen un especial
hincapié en las técnicas de rescate.
Volviendo al tema, luego de una noche en el refugio Meiling,
nos levantamos a las 9:00 y preparamos todo para salir al
Castaño. Herramientas: arnés, piquetas cortas
(para escalar, son más técnicas), piquetas
largas (para marcha), casco, guantes, botas rígidas,
grampones, sogas y mosquetones. Todo listo. ¡A caminar!
Desde el refugio hasta el glaciar hay cuarenta y cinco minutos
de caminata en nieve, en los que no es necesario el uso
de los grampones. Luego, al llegar, hay que colocarlos en
las botas y caminar con pisada ancha, levantando muy bien
los pies, para no tropezar con la nieve o el hielo. Siempre
bajando el centro de gravedad (para tener un mayor rango
de acción) se está mejor preparado para un
eventual momento de acción.
Descenso
inolvidable
Es
increíble entrar al glaciar. Lejos, se ven los seracs
(bloques de hielo que se mueven o con muchas posibilidades
de caer o desprenderse) que hay que evitar. La caminata,
entre grietas azuladas, nos lleva a lo largo del kilómetro
de ancho del desierto de hielo. Después de unas horas
de avistaje de hielos, llegó el tiempo del paseo
por el interior de las grietas. Tres tornillos de hielo
muestran la seguridad con que trabajaron los guías
(cada tornillo soporta 800 kilos en caída). Bajamos
en una grieta impresionante. Tenía unos 85 grados
de pendiente, que dificultaban la subida en escalada.
Pasamos
un rato practicando las técnicas de la disciplina,
para luego tomar un descanso. Allí compartimos un
té bien caliente y jugo de limón natural,
además de una larga charla sentados en el hielo.
El tema elegido fue el deporte de montaña. Ahí,
comprendimos la diferencia que establece el guía
del lugar, que no ansía más que dar seguridad
a sus compañeros. "A nosotros no nos va la idea
de colgarse con un dedo del pico de una montaña.
Eso no es montañismo. Primero, la seguridad. Después,
divertirse. Eso es lo esencial". La charla siguió
hasta que finalmente emprendimos el regreso al Refugio Meiling.
Para aprovechar aún más la salida, tomamos
una ruta distinta a la de la ida. Y llegamos muy conformes.
Experiencia
positiva. Nuevos amigos y un propósito en común
para la próxima visita: el ascenso al Pico Argentino
del Cerro Tronador, mentor de un futuro relato en Aventurarse.
Nota:
e-mail:
gonzalo-aziz@colegionewlands.com
Aquellos
que quieran hacer travesías de trekking y escalada
en hielo en Bariloche pueden contactar a nuestros guías
amigos:
Jorge Puga: +54-2944-467452; jpuga@crub.uncoma.edu.ar
Mauricio Cadillo: +54-2944-423350; mauriciocadillo@angelfire.com
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