La
primera expedición de mujeres al Aconcagua
Julieta
Rimoldi
- Aventurera
Transcurría
el año 1994 y la Primera Expedición Platense
al Aconcagua había resultado un éxito. ¿Por
qué no?, dijimos. Y fue tomando color la idea de
realizar la Primera Expedición Femenina al Aconcagua.
Al poco tiempo era
ya una realidad. Y es así que comenzó a
ponerse en marcha un plan de trabajo de dos años.
Partimos el 1°
de enero de 1996 desde La Plata, con destino a Mendoza,
y de allí rumbo a Puente del Inca. Firmar permisos,
organizar últimos detalles para la partida era
nuestra tarea. El día 3 comenzaríamos a
ascender.
Nuestro primer campamento
en Confluencia Superior, nos recibió con una nevada.
A la mañana siguiente partimos rumbo a Plaza de
Mulas. Fue una larga jornada. Allí nuestra tares
era sencilla: hacer tiempo para aclimatarnos, proceso
fisiológico que nos demandaría varios días.
El mal tiempo reinante nos retuvo dos días más
de lo previsto, el temporal amainó y comenzamos
nuestro ascenso definitivo el día 14, después
de haber realizado un porteo el día 12.
Llegamos a Montura del
Manso luego de 7 horas acompañadas de una constante
nevisca, vientos fríos y poca visibilidad, a pesar
de ello armamos nuestro campamento, comimos y nos preparamos
para dormir.
Al día siguiente
partimos rumbo a Nido de Cóndores (5.400 metros
sobre el nivel del mar). La jornada nos demandó
dos horas de marcha. Conscientes que en esta altura el
descanso y la recuperación física son difíciles
de conseguir, nos pasamos el resto del día en la
carpa jugando unas apunadas partidas de ajedrez y truco.
El día 16 se presentó
nuevamente con fuertes tormentas de nieve, pero aun así
decidimos continuar hasta Berlín (5.800 metros).
Ahí las condiciones de marcha serían diferentes:
el frío constante en manos y pies nos llevaría
a mover en forma continua los dedos para evitar el congelamiento.
Se hizo presente en esta etapa el deterioro físico
de algunas integrantes debido al esfuerzo y a la altura.
Berlín, último
campamento. El insomnio, el frío y los nervios
en este lugar nos provocaron un intento fallido de ataque
a la cumbre el día 17.
Habían pasado 7
días y nadie había podido hacer cumbre,
pero el clima mejoraba y nos daba su voz de aliento.
El día 18 amaneció
con un sol radiante que nos invitaba a un nuevo intento.
Luego de solucionar un inconveniente con los calentadores,
partimos hacia la cumbre a las 10 de la mañana.
Sólo tres de las integrantes (Elizabeth, Ingrid
y Julieta) nos decidimos a atacarla, volviendo desde Independencia
una de nosotras.
Y así fue que, el
día 18 de enero de 1996 a las 18 horas, y en su
segundo intento, la Expedición Femenina al Aconcagua
puso sus lágrimas y sus pies en la cumbre del Centinela
de Piedra.
Las Integrantes: (con datos
de enero de 1996)