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Viviendo un Curso de Socorrista para Excursionismo
Federico Avellaneda - Experto Aventurarse

Ya se ha hecho de noche en la excursión de rafting en el Río Cabalango, en Córdoba. La intensa lluvia, que aún continua, violentó al río al punto que la balsa pierde el control y vuelca.

Al darse vuelta la balsa, dos de sus ocupantes salen despedidos más de 6 metros hasta la costa rocosa. El tercero logra nadar hasta una gran piedra en medio del rápido. Sus dos piernas están fracturadas pero es el único de los tres que se encuentra consciente. Enseguida toma el radio de su mochila estanca y comienza a pedir ayuda. Juan Maunier, que se encuentra en un campamento cercano logra captar la señal de socorro. Son las 23:00 y la mayoría de los 16 excursionistas de su grupo están durmiendo en sus carpas. Juan anota la información transmitida y despierta a los demás. ¡Accidente en los rápidos!. Tres víctimas, dos de ellas inconscientes y en estado desconocido, una con fracturas múltiples atrapada en los rápidos. La asistencia médica más cercana se encuentra a unas diez horas!

El simulacro de rescate, creado por los instructores del curso de Socorrista para Excursionismo en Córdoba, fue diseñado para imitar una situación de emergencia en una zona remota y agreste.

Las tres víctimas, Juan Maunier y los 16 excursionistas son los alumnos del curso que se dictó en el mes de octubre.

Luego de organizar la respuesta y recolectar el equipo necesario (mochilas con abrigo, férulas improvisadas, linternas, botiquines, cuerdas, etc.) los socorristas comienzan la búsqueda de las víctimas en medio de la lluvia y la oscuridad. El terreno es muy accidentado y resbaladizo en las márgenes del río. Finalmente encuentran a los accidentados e inician la evaluación y tratamiento. Es una de las últimas prácticas del curso por lo que ya trabajan como un verdadero equipo. Verificar respiración y pulso, controlar hemorragias, inmovilizar la columna y miembros lesionados son sólo parte de la labor que estos socorristas deben realizar.

También deben retirar a las víctimas de la zona de peligro, protegerlos del frío y la lluvia para evitar la hipotermia e improvisar un refugio y camillas para comenzar el traslado. Al mismo tiempo deben extremar las precauciones para cuidarse ellos mismos de los peligros de este ambiente hostil.

En las tres horas siguientes las víctimas son puestas en un empaque de hipotermia y transportadas al campamento. Una historia clínica documentando la evolución de los signos vitales y síntomas es registrados. El médico, que se aproxima en el helicóptero, es puesto al tanto de la situación vía radial y se calientan botellas de agua para introducir en los empaques de hipotermia.

Finalmente Federico Avellaneda, uno de los instructores del curso, se aproxima para informarles que el simulacro finalizó. Es la 1:30 AM. Federico felicita a los alumnos por su efectividad y dedicación antes que se desplomen agotados en sus carpas. Al día siguiente se analiza lo ocurrido durante la práctica.

Si bien el accidente en la balsa fue ficticio y las víctimas eran actores, todos los demás aspectos (lluvia, frío, noche, el terreno, la sorpresa de una situación de emergencia en medio de la noche) fueron reales.

"La diferencia entre la vida y la muerte, para un paciente a mucha distancia de un hospital o una ambulancia, depende de un seguimiento y tratamiento prolongados", explica Diego Magaldi, otro de los instructores del curso.

El curso comenzó con una explicación de las diferencias entre el socorro en zonas urbanas y remotas y del Sistema de Evaluación del Paciente, seguido de Reanimación Cardio Pulmonar (RCP).

En los siete días que siguieron los alumnos dividieron el tiempo entre clases teóricas dictadas en el aula e instrucción afuera. Entre los temas tratados se incluyeron trauma de columna, fracturas, hipotermia y congelamiento, mal agudo de montaña, emergencias cardíacas y respiratorias, mordeduras y picaduras, shock anafiláctico, etc.

La efectividad de este curso radica en la continua repetición de lo básico, que se cubre en los primeros dos días de clase y que se practica a lo largo de todo el curso por medio de simulacros progresivamente más complejos en un hábitat natural. Estas prácticas son grabadas en video tape y analizadas el mismo día junto con los alumnos.

En este último curso hubo gente de Bahía Blanca, Neuquén, Córdoba y Buenos Aires. Participan profesores de educación física, guías de montaña y montañistas en general, kayakistas, ciclistas de mountain bike, motociclistas de enduro, profesionales de la medicina, guías de turismo aventura y en general, cualquier persona que practica o desea practicar actividades de tierra, agua o aire en zonas alejadas de centros asistenciales.

Al margen de los conocimientos y herramientas de índole médica y de auxilio, los egresados salen con habilidades renovadas en lo que se refiere a la comunicación y al trabajo en equipo.

Federico Avellaneda dice: "La evolución que se nota entre las primeras prácticas y los simulacros del final del curso es sideral. La soltura y claridad con la que organizan la respuesta en el último día no deja de sorprender a los alumnos mismos cuando ven los videos"

"Un socorrista efectivo es, ante todo, una persona que sabe organizarse y establecer prioridades –cierra Diego Magaldi-. Por eso en este curso ofrecemos un sistema que se aplica de igual forma, sin importar la naturaleza del accidente."

 



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