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Circuito
Argentino Adventure Race 2001, etapa II
Nicolás
Lanusse -
Aventurero
El
día, 13 de mayo de 2001. El lugar, Capilla del Monte,
Córdoba. El motivo, una nueva cita del Adventure
Race, la carrera de aventuras que, cada día, atrae
a más y más competidores de la Argentina y
otros países. Tal como nos anticipó Sebastián
Tagle, organizador de los circuitos de Adventure Race, llegar
a Capilla del Monte y encontrarse con la gente del pueblo
predispuesta a darnos una mano, desde el servicio de alojamiento
hasta probar las comidas caseras del lugar, hacen de este
evento un acontecimiento especial.
Digo "especial" porque aquí entran en juego
hábitos y costumbres de un lugar que se vio invadido
por 620 corredores, provenientes de diversos lugares de
la República Argentina, además de contar con
la presencia de equipos del Uruguay y con un integrante
del equipo ganador (el Mariachi Loco) de nacionalidad mexicana,
quien no sólo se llevó el primer premio por
ganar el circuito en un tiempo de 3:15 horas sino, además,
ganó en forma inesperada el premio al mejor team
debutante.
El
día sábado previo a la carrera, nos encontramos
con un clima algo lluvioso y fresco. Pero, para suerte de
todos, el amanecer soleado del domingo cambió el
panorama de los que creíamos iba a ser una mañana
fresca y lluviosa. Sin embargo, tan errados no estábamos
ya que el sol no tardaría en ocultarse una vez llegados
a la cumbre del Cerro Uritorco.
El
reloj marcaba 9:30 cuando empezó la cuenta regresiva.
En boca de todos se escuchaba el conteo de los últimos
diez segundos, que a todo corredor lo llena de adrenalina.
Qué
palabras puedo encontrar para describir la imagen de la
estación de tren de un pueblo que no salía
de su asombro -y yo tampoco- ante una multitud de personas,
dispuestas a comenzar el nuevo circuito de Adventure Race.
Filosofía
del Adventure
A
los pocos kilómetros de la largada nos encontramos
con un lindo ascenso de casi 600 metros. La caravana de
equipos formaba una cadena interminable entre los primeros
y los últimos. A partir de ahí, la diferencia
comenzaba a marcarse entre aquellos que suelen encarar este
desafío en forma más competitiva y quienes
dan sus primeros pasos, simplemente para disfrutar del clima
que se vive en estas carreras de aventura.
Al llegar a la cumbre, y luego de cruzar una pampita, el
panorama pintaba una geografía magnífica.
El sendero se borraba de tanto en tanto, debido a la nevada
caída durante la noche previa. Sólo quedaba
encontrar el camino, donde más de uno se habrá
dado un porrazo por lo resbaladizo que estaba.
Era
cómico, y a la vez asombroso, ver a unas cuantas
vacas cerca del camino, observando cómo los 620 corredores
luchaban contra el barro, la nieve y el frío. Sólo
estos animales y nosotros, los corredores, fuimos testigos
de ello, ya que la visibilidad había disminuido por
culpa de una nube que nos tenía atrapados, a 1700
metros.
Es en esas situaciones cuando se pone en práctica
la filosofía pura del Adventure. Los equipos comienzan
a socializar con otros que pasan cerca, tratan de evitar
que las adversidades del clima los venzan o los hagan flaquear.
Comparten, también, algún alimento o un trago
de agua o bebida. Cada equipo se empuja o se agarra de una
mano, para seguir avanzando. Algunos llevan a su compañero/a
unido a una soga elástica. Pero la solidaridad siempre
está al alcance de todos los corredores.
Yo
mismo fui testigo de una escena, cuando mi compañera,
que venia un poco mareada detrás de mí, fue
ayudada por un integrante de otro equipo a cruzar uno de
los tantos arroyos del recorrido.
Las
dificultades y la meta
Luego
de cruzar un par de tranqueras y recorrer unos siete kilómetros
por un camino de tierra casi sin transitar, comenzó
un descenso corto hasta el cruce de un arroyo, donde comenzábamos
a subir nuevamente, pero esta vez, al cerro Las Gemelas.
Una mezcla de fatiga y cansancio entraban en juego, pero
la lucha interna y el amor propio que cada uno tiene, saltaba
a la vista. Sabía que era el momento de realizar
un esfuerzo más (esos que realmente cuestan), ya
que una vez finalizado el ascenso comenzaría la última
etapa.
Y
llegó el descenso con un camino en forma de espiral,
donde había que estar alerta por la gran cantidad
de rocas y piedras sueltas. Cada uno sabía que la
aventura estaba llegando a su fin. Si embargo, aún
faltaba la parte más explosiva: pasar por el dique
y el puesto de hidratación, y correr luego los últimos
cuatro kilómetros. Es emocionante cruzarse con la
gente del pueblo y escuchar el aliento. Los aplausos, metros
antes de llegar a la famosa calle techada del pueblo, y
el apoyo de todo el grupo organizador del Club de Corredores,
contagiaban una energía positiva que llevaba a cada
corredor hasta la meta, con una sonrisa de boca a boca y
la satisfacción de haber cumplido con el gran objetivo:
llegar.
Después
de todo, se disfruta más la meta, cuando son más
también las dificultades dejadas a nuestro paso.
La meta, por lo tanto, siempre nos encontrará con
el espíritu fortalecido por las adversidades superadas.
Hay
veces que las sensaciones que producen estas imágenes
y experiencias son un tanto difíciles de contar.
Lo mejor que podemos hacer para entender la filosofía
de estas carreras, es vivirlas en carne propia. He visto
padres e hijos corriendo juntos, también amigos de
la infancia que vuelven a encontrarse para compartir en
esta prueba, parejas, novios y adolescentes, que hacen de
este Adventure Race algo inolvidable a la vista de cualquiera.
Resultados
finales
En
la tabla general, y muy merecidamente, se impuso el team
El Mariachi Loco, compuesto Mario Cerón Bizarro,
mexicano él, y Esteban Coria, de Comodoro Rivadavia,
quienes llegaron a la meta en 3 horas y 15 minutos. Atrás,
pero no muy lejos, llegó Neuquén Team, compuesto
Daniel Rastrelli y Alfredo Villegas. Este equipo Necesitó
3 horas y 17 minutos. El tercer puesto fue para el equipo
Cerro Bayo No Code. La pareja patagónica de Villa
la Angostura (Ignacio Di Lorenzo y Fabio Torchia), llegó
en 3 horas y 18 minutos. Los primeros puestos de la tabla
general coinciden, del primero al sexto, con los primeros
de la categoría masculina.
En
categoría mixta, los tres primeros puestos fueron
para equipos de Buenos Aires. El primero fue para Florencia
Gorchs y Benjamín Ayala, con su Team Nike. Llegaron,
además, en séptimo lugar en la general. Compartieron
el podio en esta categoría, Vilas (Cecilia Urtubey
y Mario Rubín) y Se Busca Sponsors (Romina Maldonado
y Juan Manuel García). Los tres equipos estuvieron
entre los primeros quince en la categoría general,
lo que marca el gran nivel de la categoría mixta.
En
la categoría damas, el primer lugar fue para Nike
Woman (Mirta Romano y Andrea Mastrovicenzo), de Buenos Aires.
Atrás llegaron los team Regulando (Ana Bermejo y
Carolina Mercatali), de Buenos Aires, y Cayu-Pan (María
Leonor Ojeda y Mariana Fernández), de Olavarria.
Espero
que la experiencia de todos los que corrieron alguna vez
una de estas pruebas, contagie a aquellos que aún
no se animan. Me daría mucha satisfacción
ver que cada día son más los que se atreven
a participar de una carrera que, cuando lo hagan, los marcará
de por vida.
Nota:
e-mail:
aventura@clubdecorredores.com
tel: +54-11-47801010
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