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Una
mirada desde afuera
Jessica
M. Acerbo - Aventurera
El
día empezó temprano. Había quedado
en acompañar a los chicos del Club de Corredores
de Moreno en la realización de su cuarta
carrera de aventura el 24 de noviembre de 2002.
Llegué a la Reserva Los Robles a las 8:30 hs. con
ánimo de vivir por primera vez los preparativos previos
de una carrera. Me encontré así en medio del
arco de llegada, la música a fondo, la mesa con las
chicas listas para la inscripción y todo el equipo
de Moreno preparado para dar la bienvenida a los corredores
que empezaban a llegar.
Poco
a poco las pecheras celestes de la carrera empezaron a invadir
el campo mientras que los senderos de tierra se convertían
en pistas para que los más aplicados realizaran su
entrada en calor.
La
carrera
Así
luego de dar a conocer el recorrido; la carrera dió
comienzo. Con el grito de largada el grupo de corredores
empezó a desplazarse entre los caminos principales
del parque con dirección al portón de salida
y yo junto a ellos en bicicleta. El pelotón empezó
a diferenciarse, cada uno imponiendo su ritmo. En pocos
minutos los primeros se encontraron cruzando el alambrado
que los conduciría campo traviesa hacia el dique
Cascallares. El calor empezaba a sentirse y los árboles
a distanciarse. Se dejaba atrás cualquier esperanza
de volver a gozar de un poco de sombra. Así la falta
de agua poco a poco obligó a más de uno a
bajar el ritmo y a empezar a caminar para mantenerse en
carrera.
Desde
afuera el cuadro no era para nada alentador. Pasé
de querer bajar de la bici y correr al lado de algunos,
a querer rescatar a otros que no veía en buen estado.
Sin embargo fue allí, recordándome en su lugar,
que entendí que lo que necesitaban no era que corrieran
por ellos ni que alivianaran su carga, la mejor ayuda era
alentarlos a seguir para llegar, alcanzar la meta que cada
uno se había propuesto.
Más
tarde todos los corredores, tras algunos metros sobre asfalto,
cruzaban un pequeño espejo de agua retomando el camino
de tierra hacia el puesto de hidratación; parada
casi obligada para quienes aspiraban a completar el circuito.
Ya de regreso, senderos entre pastizales y juncos; y más
calor.
Los
punteros pronto se vieron entrando en el bosque, delante
de ellos los últimos metros para cruzar la meta;
detrás muchos otros corredores ansiando ese momento.
Y
así fue como, pasado el mediodía, más
de 100 corredores lograron cruzar el arco de llegada. Vendría
luego el merecido descanso, almuerzo y entrega de medallas
junto a familiares y amigos, pero esta vez, a su pedido,
bajo la refrescante sombra de unos árboles.
Nota:
e-mail: acerboj@telefonica.com.ar
Toda
la información de las Carreras de Aventura en Moreno
está en el Informe
Especial que se publica en el portal.
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