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El
Palmar 2002: más que una carrera, un encuentro entre
amigos
Jessica
M. Acerbo - Aventurera
¿Cómo
empezar? ¿Por dónde? Tal vez con nuestra llegada
el sábado a "La Aurora" donde ya un grupo
de nuestros compañeros se encontraba acampando desde
el día anterior; algunos parando en los pintorescos
vagones equipados con cuchetas y otros en carpas situadas
también alrededor de la cabaña principal.
Nos
acomodamos luego en las mesas sobre la terraza principal
para disfrutar de nuestra "religiosa" ración
de carbohidratos. Delante nuestro, el palmar, un escenario
que nos acompañaría durante toda la estadía.
Al
terminar, varias actividades se ofrecían como alternativas;
desde caminatas, paseos en bote y cabalgatas. Junto a un
grupo de aventureros deportistas nos decidimos por la cabalgata
a riesgo de terminar con las tan temidas dolencias que todos
conocemos después de rebotar sobre una montura durante
más de 30 minutos.
Sin
embargo y gracias a ello pudimos conocer los paisajes que
tanto caracterizan a esta zona. Largas extensiones de pinares,
arroyos, plantaciones de naranjas y mandarinas, un escenario
más que propicio para una buena Carrera de Aventura.
Luego
de la charla de presentación, el regreso a los Hoteles
y a prepararse para la carrera.
La
carrera: delicias para los 5 sentidos
Al
día siguiente de regreso en La Aurora nos encontramos
con un clima diferente. Muchos corredores de la zona se
habían sumado al encuentro. El llamado de largada
se dio para las 10:00 hs. y se cumplió con puntualidad.
El cronómetro dio comienzo a la carrera y el grupo
se lanzó a gran velocidad sobre un suelo arenoso
que hacía que en determinados momentos el paso no
fuera tan rápido como uno quisiera.
Por
este camino, que pronto empezó a hacerse cuesta arriba,
nos fuimos internando en el valle donde sobrevinieron largos
tramos entre pastizales y matorrales. No tardaron en llegar
los esperados mojones y con ellos mucho barro y agua; el
peso de las zapatillas se empezaba a sentir.
El
ingreso a los pinares hizo que cambiara nuevamente el terreno.
Un bosque que desafiaba hasta al más rápido
con sus angostos senderos y obstáculos, zonas minadas
por ramas, troncos, arroyos y puentes que apenas asomaban
sobre el agua y que debían ser atravesados con cautela
aunque esto significara perder algunos segundos.
Los
que lograban atravesarlo pronto recibían su recompensa.
El palmar se presentaba en medio de un extenso claro. Pero
antes, más mojones y agua con barro hasta las rodillas.
Me contaron que no faltó quien perdiera una de sus
zapatillas. Y lo creo.
En
los Puestos de Control la gente, amigos y familiares, alentaban
a quien pasara por allí. Ello ayudaba a sobrellevar
el cansancio inevitable de las piernas. El clima: viento
cálido y húmedo, es lo que recuerdo.
Y
finalmente los últimos 6 kilómetros bordeando
la estancia. De fondo, las sirenas anunciaban la llegada
de los primeros equipos. El último esfuerzo aseguraba
el paso por el arco de llegada. Luego: la revisión
de elementos, entrega de medallas y abrazo con los compañeros
que ya habían terminado el recorrido; el almuerzo
y la entrega de premios, indumentaria Adidas para las 5
primeras posiciones de cada categoría.
Así
el regreso a Buenos Aires llegó indefectiblemente.
Con nosotros... más que la satisfacción de
haberlo logrado, el recuerdo de un encuentro entre amigos.
Nota:
e-mail: acerboj@telefonica.com.ar
Toda
la información de las Carreras de Aventura La Aurora
del Palmar está en el Informe
Especial que se publica en el portal.
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