Penitentes
Montaña,
la aventura que puedas imaginar...
Daniel Pizarro
Fragmento de un reportaje de Santiago Storni
Realizado en la hostería de Penitentes el 18/11/2001
En
tu giro a Penitentes ¿te estás retirando
de Aconcagua?
En
realidad mi giro de Aconcagua a Penitentes es un giro
a la vida, a mi vida en particular. Porque siento un amor
entrañable por Aconcagua; entonces quiero matar
el juego antes de que el juego muera. Quiero seguir con
la sensación intacta de sus rocas, sus paredes...
No
me estoy retirando totalmente, pero sí parcialmente.
Estoy tomando de a dos expediciones por temporada. Y estoy
diversificando mi vida: estoy haciendo más río
y otras actividades. Y porque ya estoy pensando en mi
vejez, pero no desde el punto de vista de una jubilación,
sino de disfrutarla lo mejor posible. No el tener guita
depositada en el banco sino el seguir haciendo lo que
me alucina, aunque duelan los huesos y las articulaciones.
El dinero vendrá o no vendrá, pero lo que
quiero que venga es la aventura; seguir vigente. Y eso
yo lo puedo seguir viviendo en proyectos como éste,
que estamos hablando con Emilio (López Frugoni,
dueño de Penitentes). Sería como plantearme
nuevas metas.
Y
ser feliz en el cambio; poder estar contento siempre.
Y parte de esa felicidad, obviamente son ustedes. Son
la gente que comienza llamándose clientes y terminan
siendo amigos. Porque ustedes se van y saben que cuentan
conmigo. Y que cuando vuelvan acá vamos a ser Daniel
y ustedes, por sus nombres.
Trabajando
para gente de afuera a veces me siento como una prostituta:
vienen, me usan, me pagan y se van. Y me quedo con todo
un cúmulo de sentimientos adentro que ¿qué
hago con todo eso que me queda? Entonces como no tenía
una forma de manejarlo, decidí no generarlo. Porque
también soy consciente de que soy más afectivo
de la cuenta. No aprendí a mantenerme aislado del
otro; no lo consigo. Me comprometo siempre. No juego nunca
a media máquina; voy hasta el final.
Y
viviendo en estos lugares, en la expectativa de trabajar
haciendo actividades de aventura, siempre tuve el ojo
puesto en Penitentes. ¿Por qué? A las pruebas
me remito: mirá lo que son esas paredes de granito!
¿Vos sabés lo que es estar en esa pared,
y antes de que anochezca bajar en un rapel al piso, tomarte
unos matecitos y venirte para acá? Y tomarte un
buen vinito, y mañana estar subiendo... no sé,
el pico Bonito allá al fondo, y pasado mañana
otro...
¿Se
escala allá enfrente?
Sí.
Allá vamos a hacer una palestra natural, en aquél
bloque de granito encima del pilar rojo. Eso es granito
perfecto, con fisuras, y todo...
Emilio
nunca había abierto el centro para trabajar en
verano. Y cuando por diversos canales nos enteramos que
estaba pensando en abrirlo, la propuesta nuestra fue básica:
"Nosotros queremos estar!". Porque también
lo que alucina es el desafío. Yo creo que se puede,
que podemos montar un centro interactivo de aventura;
que podemos llevar alegría a mucha gente y estar
contentos nosotros. Emilio es muy claro en sus conceptos,
y tiene muy en claro lo que quiere. Planteó una
serie de cosas a hacer en el lugar y nosotros estuvimos
de acuerdo; para mostrar a Penitentes como un complejo
de tiempo total en la montaña.
Y
soy consciente de que este es un momento especial para
este tipo de cosas. Si bien la situación económica
del país está muy difícil, hay gente
que tiene dinero, y que tiene ganas. Y a veces hay más
ganas que dinero, y que prescindiendo de la situación
del país sigue haciendo lo que le gusta y ¡lo
que quiere!
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