Travesía Costa Atlántica Rip Curl
Reportes
día a día
Lunes
27 de enero de 2003
Mar
de Ajó - Punta Médanos: 10 millas (18 kilómetros)
Hoy
fue un día de perros: como a eso de las 10:00 hs.
parecía que el viento se iba a establecer fuerte
del Noreste y decidimos no pasar el día entero
esperando como ayer. Armamos las tablas chicas y con una
brisa nos hicimos a la mar.
Arrastrándonos
avanzamos 5 kilómetros para salir a la costa y
llamar a nuestro equipo para cambiar de tablas. Luego
de una hora de armar velas grandes, bajar y subir tablas
de la camioneta, entramos nuevamente, ¡para descubrir
que media hora más tarde se levantaba y se afirmaba
el Noreste! Habíamos avanzado unos 12 kilómetros
más cuando la botavara de Dani se le soltó
en la puntera que sostiene la vela y esta quedó
bolsuda como un trapo viejo. Imposible seguir navegando.
Como
ya estábamos al través del Faro de Punta
Médanos, donde habíamos previsto otro encuentro
con el apoyo, conseguimos un jeep en el cual llevamos
las velas chicas hasta donde habían quedado las
tablas. Armamos nuevamente las velas chicas y luego de
pasar las fuertes rompientes de la costa, navegamos las
últimas millas hasta las cercanías del camping
Faro Punta Médanos. Al sudeste se ve una nubosidad
muy sospechosa y es probable que haya una tormenta en
poco tiempo. Acomodamos bien los equipos junto a la carpa
de los chicos que alquilan cuatriciclos para recorrer
los médanos y nos vamos a Mar de Ajó en
la camioneta a recibir un nuevo miembro del equipo. A
las 21:00 hs. llega Federico Tommasi, nuestro coordinador
en Buenos Aires - y hermano de Felipe -; que viene a compartir
unos días ... que el supone serán de vacaciones.
¡Como va a laburar!
Cenamos
y damos una vuelta por la peatonal. Al volver a Punta
Médanos, somos testigos del desastre: lo que parecía
una sudestada, pasó como un tornado de lluvia y
viento quebrando la estructura metálica de la carpa
de los cuatriciclos, volcando un remolque - parrilla y
desplazando varias casillas rodantes hasta 6 metros de
su lugar original.
Corremos
para ver lo que quedó de nuestras tablas y con
alivio las encontramos sanas y salvas, sin un solo rasguño,
gracias a que las habíamos colocado debajo de una
de las casilla que estaban enterradas en la arena. Zafamos
por poco. Acomodamos un poco el equipo y armamos las carpas
a la orilla de la ruta para pasar la noche.
Equipo
Travesía Costa Atlántica.