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¡Se
agrandó la casa! Como lo veníamos
anunciando en los informes anteriores, el
Che no entraba más en su nursery; su
tamaño y necesidad de movimientos dejaban
chico el espacio de que disponía en
el Centro de In cubación.
Por eso, el jueves pasado lo llevamos a La
Isla, un centro de cría en aislamiento
que funciona en el corazón del Zoo
de Buenos Aires.
En La Isla existen instalaciones que nos permiten
dar a los pichones un mayor espacio, dentro
de lo que llamamos Cajas de Cría. Estas
cajas presentan los mismos elementos que la
nursery (vidrios espejados, lugares por donde
ingresar con los títeres,
calefacción,
etc) pero son más grandes, y los controles
de temperatura ya no son tan finos. Sólo
una lámpara infrarroja da calor al
pichón durante las 24 horas.
La caja de cría está en una
habitación especial, donde sólo
se ingresa para alimentar, limpiar y dar cuidado
al pichón. Hasta allí no llegan
los ruidos externos, y eso nos permite criar
al Che en mayor aislamiento acústico
que en el Centro de Incubación.
El
traslado desde el Centro de Incubación
hasta La Isla lo hicimos a la mañana,
a las 12:10 AM, y en apenas cinco minutos
el condorito llegó al interior de su
nuevo habitáculo. Los primeros segundos
allí fueron de nervios, pero cuando
ingresó el títere macho para
darle compañía el pichón
se mostró tranquilo y confiado. Después
de algunos minutos, ¡hasta se durmió
una siesta! Casa nueva, vida nueva, o eso
dicen, ¿no?.
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