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Más
sobre el
cóndor andino
Por la Fundación Bioandina
El
ave voladora más grande del mundo, el
cóndor andino, es el majestuoso símbolo
del Ande americano y es considerado como el
espíritu mismo de los Andes. Sus enormes
alas le otorgan una extraordinaria capacidad
de planeo que lo hace aparecer como un sereno
guardián en el cielo, por encima de los
altos picos montañosos.
Los
pueblos andinos no dudaron en asignarle importancia
religiosa, representarlo en sus cerámicas
o pinturas rupestres y convertirlo en expresión
y representación de la civilización
prehispánica más importante del
continente: la civilización andina.
Se
le atribuye una gran longevidad y, en algunos
casos, hay quienes llegan a sostener que el
cóndor andino nunca muere, ya que al
sentirse viejo y enfermo volvería a su
nido a renacer.
El
cóndor andino es un animal emblemático,
un eslabón simbólico con nuestro
pasado cultural y, lamentablemente, hoy se
ha convertido en un desafío de conservación
para nuestro futuro.
Se
distribuye en América del Sur a lo largo
de la Cordillera de los Andes, desde Venezuela
hasta Tierra del Fuego e Isla de los Estados,
en Argentina. Hace 160 años su distribución
alcanzaba la costa atlántica; hoy resulta
alarmante que lo encontremos solamente en el
oeste del país. Quizás, dentro
de otros 160 años se hable de una gran
ave que habitaba la cordillera de los Andes.
Esta
terrible experiencia ya ha sido vivida en
Venezuela, donde en el año 1965 se vio
volar el último cóndor de los
Andes venezolanos. En Colombia se encuentra
alrededor de 35, en Ecuador menos de 50 y en
Perú y Bolivia se sabe de una disminución
marcadamente significativa.
Cuando
en agosto del ´91 comenzamos a bosquejar
el Proyecto
de Conservación Cóndor Andino,
esta idea surgía poderosa: criar pichones
para reintroducirlos en sus ambientes naturales.
Siempre entendimos que la conservación
del cóndor debe abordarse a todo lo largo
y ancho de su majestuoso ecosistema. Los
pichones que criamos artificialmente, con la
ayuda de títeres de látex en aislamiento
humano, podían ser parte de la solución
al problema que afronta esta especie.
La
baja tasa de reproducción de la especie,
el ser tomados permanentemente como blanco de
inescrupulosos cazadores que los eligen como
trofeo, el envenenamiento por ingestión
de balas de plomo o carroña envenenada
con cebos tóxicos y la alteración
del ambiente causada por la expansión
del desarrollo humano son sólo algunas
de las causas que explican este panorama de
retracción.
En
la naturaleza, una pareja de cóndores
pone un huevo cada dos o tres años. En
cautiverio, mediante la técnica de puesta
múltiple implementada por los especialistas,
se logran varias puestas anuales. Una vez retirado
el huevo, se lo incuba durante dos meses en
el Centro
de Incubación del ZOO de Bs. As.
La asistencia al nacimiento es una de las etapas
mas críticas para el pichón. El
proceso es asistido por profesionales para garantizar
su éxito.
Cuando
nace, es depositado en una nursery especialmente
diseñada con vidrios espejados para el
aislamiento humano. Durante los dos meses siguientes,
se lo alimentará utilizando títeres
de látex que son réplicas exactas
de Cóndor Andino. Estas serán
sus padres sustitutos para asegurar el reconocimiento
de su especie. Luego de este lapso, pasarán
al recinto externo de socialización;
en él, y en compañía de
cóndores adultos que cumplirán
el rol de maestros, permanecerán hasta
que hallan completado el plumaje de juvenil.
Aproximadamente
al año de vida, serán trasladados
al sitio de liberación. Allí,
cumplirán un período de cuarentena
y adaptación que se realiza en la plataforma
desde donde serán liberados.
Antes
del esperado momento, se les coloca en sus alas
transmisores de radiotelemetría y transmisores
satelitales. Esta
es la primera vez que se utiliza en cóndores
andinos tecnología satelital con asistencia
técnica de la NASA. De esta manera,
los científicos monitorean el desarrollo
y la adaptación al medio de los pichones
liberados. Esto se logra a
través de información diaria
recibida vía e-mail desde la NASA, con
detalles de posición logrados por triangulación
satelital. Así, se conocerán nuevos
aspectos biológicos y de comportamiento
que ayudarán, en el futuro, a tomar acertadas
decisiones para la conservación de estas
fabulosas aves.
Lic.
Luis Jácome
Dir. Proyecto de Conservación
Cóndor Andino
En www.condorandino.org.ar
podés ver más detalles sobre el
proyecto.
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