Como un "León" por los chicos
De Ushuaia a Santa Fe, a puro pedal
Reporte 15 - 14/04/2004
Cañada Rosquín (Santa Fe)
Desde la tierra de León
Les
cuento que la llegada a Villa María fue toda
bajo el agua, pero yo estaba muy tranquilo y contento.
Además tuve la suerte de cruzar a Marcelo,
un amigo de Santa Fe que estaba viajando desde San
Luis a Santa Fe en su camioneta, y el loco se pagó
una parrillada en un parador. Seguía lloviendo
y en horas de la tarde llego al camping de Villa María.
El encargado me invita de nuevo a comer un asado esa
noche, asi que estoy de ligue.
Por
la mañana empiezo a desarmar todo y comienzo
a pedalear a las 11:00 hs. Hay pocos kilómetros
que recorrer hasta Las Varillas, pueblo al que llego
(bajo agua) a las 17:00 hs. despues de 84 kilómetros.
Me
hospedo en un albergue, su dueña, una tal "Gringa"
me dice que me cobra $ 10 y me extrañó
porque había un cartel que decía $ 8.
No importa, porque me dio agua caliente, 4 facturas,
azúcar, yerba... de todo, así que me
termino atendiendo muy bien... pobre y yo que creía
que me estaba cobrando de más...
Llegan
tres artesanos. Uno hace artesanías en caña
(misionero) y los otros dos hacen incienso (rosarinos).
Son unos tipos bárbaros, y apenas les comenté
lo que estaba haciendo cada uno me hace un regalo
de las cosas que venden.
Salimos
a dar unas vueltas por el pueblo. Mañana comienza
una feria de exposiciones. Ellos viven así,
de feria, recorriendo todo el país. Con el
misionero le explicábamos a los rosarinos los
vientos del sur... ¡que recuerdo!
Me
despierto, y a la hora empiezo a pedalear bajo el
agua, esta vez con un destino LARGAMENTE SOÑADO,
aunque lo primero fue entrar a la provincia de Santa
Fe. Fue indescriptible lo que sentí en ese
momento en el que vi el cartel de mi amada provincia.
Me saqué unas fotos y a seguir... siempre bajo
el agua.
En
un cruce de rutas y a solo 20 kilómetros de
Cañada Rosquín paré a hacer algo
de tiempo porque la gente me esperaba a las 15:00
hs. Sigo pedaleando y llego al cartel de Cañada,
saco unas fotos y ya se veía el pueblo, la
cúpula de la iglesia y todo su poblado.
Al
entrar al pueblo empiezo a oir las campanas de la
iglesia que sonaban locamente... ¡me estaban
esperando! Era una sorpresa para mi que el sacerdote
haga sonar las campanas para mi entrada al pueblo.
A todo esto veo que desde una camioneta me estaban
filmando, era el Chino y la gente del cable... mi
amigo el Chino... ¡qué emoción,
que abrazo que nos dimos!, y las lágrimas propias
de dos amigos que se saludan despues de tanto soñarlo.
Dede allí seguimos juntos hasta la plaza principal,
las campanas seguían sonando, tocadas por Malvina
Gieco, hermana de León.
No
se imaginan, la gente salía de sus casas y
me felicitaban y todos me llamaban por mi nombre,
algo que me emocionó aún mas...
A
pesar de la lluvia mucha gente se hizo presente, y
enseguida pasamos a un salón de la parroquia
con un montón de termos de mate a charlar y
a comentar algunas de las anécdotas más
lindas, pero sabían todo de mi ya que me seguían
por internet, y en los programas de radio leían
al aire mis reportes.
Bueno...
después Malvina me da las llaves de la casa
de León, así que estoy más que
bien hospedado, no lo podía creer... estoy
solo en la casa de León.
Una
reparadora ducha y a matear de nuevo, por la noche
llamo a Natalia y a mis viejos, porque ellos saben
muy bien todo lo que significa para mi estar aquí.
Muy contentos me saludan y me quedo a comer en Garufa,
el bar del Chino que es un monumento a la cultura
popular que todos deberían conocer... un templo
de la libertad.
Despues
de cerrado el bar nos quedamos hablando largo y tendido
y me fui a dormir. ¡No pude pegar un ojo hasta
las 5 de la mañana pensando que estaba durmiendo
en la cama de bronce de León!
Hoy
sábado me desperté a las 11:00 hs. porque
me llamo María José, sino, paso de largo.
Fuí a la radio donde me hicieron un reportaje
muy lindo, y a comer de nuevo al bar.
No
duermo nunca la siesta pero tratándose de una
cama muy especial le dí duro al ojo....
Por
la tarde fui al ensayo del grupo La Mesa, todos jóvenes
que cantan y tocan muy bien. Además son buenas
personas, ya que hicieron un recital en el que juntaron
cientos de pañales, un acto de solidaridad
muy lindo.
Ahora
voy a comer un asadito y a dormir, ya que mañana
es el último día de mi travesía,
todo llega a su fin. Pero como dijo León: "Muy
bueno que hagas cosas por los demás porque
nadie sabe cuando te llega el momento de partir..."
No
se puede decir con palabras todo lo vivido en Cañada
Rosquín, un pueblo que es mucho más
que un grupo de gente, este lugar tiene un encanto
particular, una fuerte identidad, donde lo principal
es la solidaridad para con los más necesitados,
donde los valores humanos son los que mandan. Gran
cantidad de jóvenes que sienten y tratan de
imitar a este grande de la música nacional.
A
todo el pueblo de mi querida Cañada Rosquín
(mi segunda casa por adopción y por elección)
¡MUCHAS GRACIAS por todo su amor...!
Y
un abrazo especial para Malvina Gieco por brindarme
su amistad y su hogar, y a El Chino, que siempre me
trata bien cuando vengo... un hermano del alma.