Tours:
precios, lugares y conveniencias en Uyuni
Los
tours varían tanto en los precios como en lo
que incluye el paquete. Van aproximadamente desde los
25 hasta los 100 dólares, según lugares
a visitar y cantidad de días. Uno recomendable
es el circuito de cuatro días, que se puede llegar
a conseguir en un buen lugar y con buena atención
por 70 dólares, más o menos, con todo
incluido.
Por
supuesto uno siempre se ve tentado a jugar un poquito
con los precios, a tironear para que estos bajen, el
tema es que si bien siempre los de las agencias intentan
sostener el primer costo que dicen, luego, cuando lo
cosa se complica y comienzan a ceder, nosotros nos ponemos
contentos y ellos en silencio y con la mente comienzan
a descontar servicios y sitios.
Consejos:
pasar por varias agencias de turismo y antes que pelear
precios, averiguar que sitios están incluidos,
los servicios que prestan y qué comidas serán
servidas (incluso preguntar si incluyen las bebidas).
Intentar no olvidar llevar un número importante
de películas fotográficas. Sólo
se podrán conseguir a un precio parecido al de
la ciudad en un pueblito que se llama San Juan y en
ningún otro sitio del recorrido.
Como
para saber qué es lo que uno desea visitar, les
voy a contar qué es lo que allí existe.
Además del salar y el cementerio de trenes, a
los que podemos arribar con cierta facilidad, existe
por allí, al sudoeste de Bolivia, dentro del
mismo departamento de Potosí, un gran abanico
de posibilidades.
Atractivos
Hotel
de Sal
En
medio del salar hay construido un hotel y sus ladrillos
están íntegramente hechos de sal. Este
hotel ya no se utiliza con fines comerciales, por cuestiones
ecológicas y paisajísticas. Uno de los
dos complejos que se habían construido ya se
derribó, el otro esta en disputa. Cuentan que
pasar la noche allí costaba entre 60 y 120 dólares.
No estoy en contra de la decisión tomada, pero
se imaginan una noche de luna llena, desparramado en
un yacuzzi con agua de termas, observando por las enormes
ventanas rebotar la luz incandescente contra las lagunitas
que se arman luego de cada lluvia; o bien, acurrucaditos
en una cama, bien tapados para que no nos alcancen las
temperaturas bajo cero que se producen allí en
las noches, mientras el firmamento completamente iluminado
por pequeños destellos nos enseña la cantidad
de estrellas y galaxias que nos perdemos por entregar
nuestra vida aquí, en la ciudad.
Isla
Incahuasi o Pescado
En
medio del salar nos topamos con una isla, la que ahora
le han colocado el nombre de "Isla Pescado",
ya que cuando esta forma parte del horizonte parecería
que dibuja un pez recostado sobre la tierra, pero los
antiguos habitantes del lugar, sólo la llamaban
"Incahuasi" u hogar de los Incas.
Además
del salar, que es fascinante por sí mismo, con
un agregado de belleza cuando llueve y las nubes se
reflejan sobre el agua haciendo una pintura donde no
se distinguen ni cielo, ni tierra, ni horizonte, ni
fin, ni comienzo; podemos hallar gran cantidad y variedad
de lagunas, animales silvestres, hilos azules de agua,
geisers, volcanes en actividad con sus fumarolas constantes,
cadenas montañosas de cimas eternamente blancas,
así como formaciones rocosas con imágenes
a descubrir, un desierto de bellísimas tonalidades
y pueblitos agrícolas desperdigados por la nada.
Podemos
decir también que el salar no se trabaja a nivel
comercial a gran escala, sino que los pobladores de
las comunidades que están a su alrededor se sirven
sin límites ni fronteras de la sal que necesitan,
aunque en pequeñas cantidades esta también
se venda en la ciudad.
Lagunas:
arco iris de la tierra
Si
bien hay una inmensidad de lagunas en todo este recorrido,
sin duda alguna, las que se llevan todos los premios
son las lagunas: verde, colorada y celeste. Se hace
difícil imaginar la fuerza viva de estos colores
perdida en medio de la aridez del altiplano, pero es
una imagen que así como las grandes cosas de
la vida, uno nunca se cansa de admirarla cuando la tiene
frente a su rostro, he incluso, cuando cada uno retorna
a su hogar y rememora lo que sus ojos han captado, sigue
sin poder creerlo. La posición del sol, si el
viento sopla o no, si las nubes se posan sobre el cielo,
todo esto y diversos factores climáticos hacen
que las tonalidades del agua no se queden quietas, que
siempre cambien y que los sentidos no dejen de desvariar
.
E.
Di Rosa