Uyuni
es un pequeño pueblo a 3.700 msnm, que podemos
alcanzar vía bus o ferrocarril. En bus desde
Villazón, Tupiza, Oruro o Potosí. El tren
que va desde Tupiza parte los días lunes y jueves
a las siete de la tarde. El pasaje mas barato cuesta
19 Bs. Y no es tan, tan incómodo, teniendo en
cuenta las 5 horas que dura el viaje. El único
inconveniente es que el paisaje es espectacular y te
lo perdés casi todo porque enseguida cae la noche.
Uyuni:
el pueblo
Como
sucede a menudo, hay una especie de plazoleta central,
donde en una punta hallamos la estación de ferrocarril
y en el otro extremo, el final del pueblo. Contando,
entre medio, con muchos alojamientos, tiendas de todo
tipo y agencias de turismo donde ir a negociar.
Para
darse una idea, Uyuni, a diferencia de otras ciudades
de Bolivia, no esta en una especie de olla, rodeada
de montañas y con gran cantidad de desniveles,
sino que es una extensión totalmente llana, donde
todo el pueblo esta trazado en forma de cuadricula y
rodeado por un desierto árido. De tierra y arena
se compone esta soledad, este perdido paraje. Las montañas,
algunas eternamente nevadas y otras de extrañas
formas, otorgan mucho campo a la planicie, se encuentran
muy lejanas, como posadas sobre el horizonte.
El
pueblo en si no se presta mucho para descubrir, sino
que son sus alrededores los que lo hacen famoso. A unos
kilómetros hallamos un cementerio de antiguos
trenes, que como aquí, en la Argentina, alguna
vez funcionaron para transportarnos por todo el país.
A una distancia un poquito mayor nos topamos con lo
más grandioso, lo que creo hizo conocido a Uyuni,
que es el salar del mismo nombre. Este, además
de ser el más alto, es uno de los más
grandes del mundo.
Cosas
que hay que saber
El
salar cuenta con centenares de kilómetros de
extensión y, en algunos sectores, hasta 120 metros
de profundidad. Desde la ciudad de Uyuni uno puede tomar
un bus de línea y después de caminar un
poquito se llega hasta el salar. El inconveniente de
hacerlo de esta manera es que sólo se puede ir
hasta la orilla, ya que dentro de su blancura es muy
fácil desorientarse y perderse. No estaría
nada mal admirar desde sus bordes, el tema es que lo
más bello está en sus entrañas,
es decir, donde siempre hallamos la esencia de todas
las cosas, en su interior. Es por ello que recomiendo
hacer un tour.
E.
Di Rosa