Potosí
Patrimonio mundial
De
todos los departamentos bolivianos, Potosí es
mi preferido. Será que es el que acuña
más historia o encierra mas misterios. Siempre
que vuelvo se plantea un nuevo enigma, y es verdad que
cuanto uno mas conoce, mas ignorante se hace; pero a
la vez, es mas difícil despegarse.
El
hospedaje para el turista ronda entre los 15 bolivianos,
(moneda nacional) y los 30 Bs. La ciudad esta repleta
de ofertas y yo he visto, recorriendo, hospedaje por
2 Bs. la noche. Solo personas de mi calaña encuentran
tales ofertas y espero sepan entender que no les suministre
semejante dato; pero es que no quiero que tales personas
no encuentren donde pasar las noches.
Lo
más significativo de Potosí es su gran
cerro: El Cerro Rico o "el come hombres" como
le dicen algunos. Desde cientos de años que allí
se desarrolla una intensa actividad minera, y podría
decirse que una ciudad laberinto vive bajo la gran roca.
Los que quieran ingresar deberán hacerlo con
guía, de otra manera sería posible entrar
pero casi imposible salir.
El
minero encierra un culto en su vida y en su trabajo.
Él sabe que sus días están contados,
y el promedio de vida para un hombre que ha trabajado
desde pequeño en la mina es de los 30 años.
Para ellos la mina es su hogar. Allí dentro realizan
actividades tanto de carácter religioso como
de simple festejo. Su trago favorito es la Coca con
"agüita" (Coca con alcohol de 96°,
no más). Repito, sus días están
contados.
Para
estos días, un mes después de la Navidad,
tuvo lugar una antigua celebración en la que
me siento afortunado de haber participado y sobre todo,
salido con vida: EL CARNAVAL MINERO. Dentro del cerro
hay gran diversidad de minas, y en cada una, una comunidad
que la representa. El primer día del festejo,
cada grupo se prepara con sus comparsas y músicos
situados enfrente de la Boca Madre que corresponde a
cada mina.
A
determinada hora comienza el descenso hacia la ciudad,
cantando y acompañando su danza con la música.
Es realmente emocionante ver como desde lo alto del
cerro distintas comparsas bajan como ríos para
unirse y marchar en caravana por las calles que conducen
a la ciudad. Todo el pueblo esta reunido en derredor
esperando a los artistas para empezar este carnaval
que dura dos días.
Surgió
de la casualidad que me hallaba en el Cerro Rico tomando
unas fotografías de la actividad minera y del
proceso para sacar la plata, cuando me vengo a encontrar
dentro de una de las comparsas: Diez Estrellas, que
enseguida me adoptó como parte de ella. Los integrantes
del grupo dieron de beber cerveza casera primero a la
tierra (La Pacha Mama) y luego a mí. Esta cerveza
es propia del minero y de todo buen bebedor.
Hasta
aquí todo parecía un festejo normal: los
disfraces, los tragos típicos, la música...
pero el minero, para desgracia de mis nervios, tuvo
que dar su toque. Al ir descendiendo un grupo reducido
de ellos, se encargaba de hacer detonar cartuchos de
dinamita (legales en toda Bolivia al igual que la nitroglicerina).
Ahora entiendo por qué el pueblo los espera abajo.
La próxima vez yo seré parte del pueblo.
Para que vean la gravedad del asunto, aquella tarde,
el festejo, se llevó un alma.
Los
Carnavales, que originariamente eran de mero sentido
religioso, y lo continúan siendo para muchos
(aunque a nosotros no nos lo parezca o lo hallamos olvidado
junto con otras tantas cosas), comienzan con la cuaresma,
exactamente cuarenta días antes de la Pascua.
El
dos de febrero es una fecha relevante para los amantes
del carnaval. En Oruro se sucede uno de los festejos
más espectaculares del altiplano.
Hay
gente que sigue la ruta de los carnavales por Bolivia.
Si quiere un buen concejo: no lo haga. Con uno basta.
J.N.M.